6-F: Badajoz, rendida a la guitarra de Javier Conde

Por El Avisador - 9 de Febrero, 2015, 12:53, Categoría: General

El pasado viernes, 6-F, arrancó en las antiguas Casas Consistoriales de Badajoz el popular ciclo de Flamenco en la Plaza Alta, ya en su VII edición, y lo hizo como no estábamos acostumbrados por estos lares, la actuación estelar, a las primeras de cambio, del extremeño Javier Conde, todo un prodigio de la guitarra española de concierto, con sólo 26 años de edad, el guitarrista que está encandilando a todo clase de públicos allá por donde pasa. Y en tan alta ocasión, algo más de un centenar de aficionados y amigos de la cultura flamenca nos congregamos en las señoriales Casas, con lleno completo antes de la hora anunciada --las ocho y media de esa fría tarde-noche--, eso sí, convenientemente abrigados ante la pelona invernal. Caras conocidas, como el flamencólogo Paco Zambrano, Ildefonso Castaño, presidente de la Asociación de Arte Flamenco de Badajoz, la entidad organizadora, aficionados de postín, amén de una corte de artistas flamencos de la tierra, como el guitarrista Juan Vargas y el cantaor Francisco Escudero, "El Perrete", que no quisieron perderse el acontecimiento. También vimos, eso sí, de forma fugaz, al inicio, a la concejala de Cultura del Ayuntamiento pacense, Paloma Morcillo, aquejada de un regular catarro, que le imposibilitó hablar en la apertura del acto, aunque tuvo tiempo la madama de hacer unas cuantas fotos con su movilata al repleto auditorio, lo que la llenó de satisfacción por la amplia sonrisa que mostró.

Y con puntualidad británica, lo que ya es para nota en cualquier velada flamenca por estos pagos, presentó el acto nuestro ínclito Ilde Castaño, más contento que unas castañuelas el caballero, agradeciendo a todos los presentes su asistencia, recordando que "parece que fue ayer cuando celebramos la primera edición", para después agradecer al Ayuntamiento por su patrocinio, y a las casas colaboradoras --Tubasa y Aqualia-- por su apuesta por Flamenco en la Plaza Alta. Después intervino Paco Zambrano, toda una enciclopedia andante del flamenco en Extremadura, que hizo una breve semblanza de Javier Conde (Cáceres, 1988), al que calificó como "número 1 de la guitarra de concierto", recordando que "con sólo 7 años tocaba en el auditorio del antiguo convento cacereño de San Francisco". Y que "hoy día, sabe más que el padre, lo que es todo un honor para él". Y siguió diciendo que, "al tiempo que termina su licenciatura de guitarra de concierto en Córdoba, ya tiene todos los primeros Premios de guitarra de España". Pasando después a hacer memoria, también brevemente, de las tres "vertientes" de la guitarra flamenca en Extremadura: "la que nació en la cercana calle Mesones, con las figuras de Manolo, Pepe y Justo de Badajoz", la "gitana-extremeña", compuesta por mujeres del entorno de la Plaza Alta pacense, y la actual, "centrada alrededor de Miguel Vargas, recreador de los toques extremeños". Para concluir calificando al Conde mozo, que no perdía detalle, sentado detrás, como "embajador del toque de Extremadura por el mundo".

EL CONCIERTO
Y a todo esto, el mismísimo, el niño bonito, el hijo de su madre, el número 1, el embajador, con su media sonrisa --debido a un inoportuno flemón--, encantado de haberse conocido. Ahí es nada, actuar en el templo (laico) del flamenco en Badajoz, las Casas Consistoriales de la Plaza Alta. Tipo bien plantao, vestido de informal, con su carita de no haber roto un plato en su vida, luciendo barba y bigote poblados, además de unas gafas de gruesa montura que le daban aspecto de profe universitario y empollón. Y sin más preámbulos, que va mi Javi y se hace un homenaje por tarantas y alegrías, primero, y granaínas y siguiriyas, después. Todo, con una facilidad pasmosa, sin sobreactuaciones ni puñetas, haciendo virguerías con su guitarra, con el público embelesado, como si le hubieran dado las tres moscas. Ni un whatsapp inoportuno, ni un bisbiseo, ni una palabra más alta que otra, como que podía cortarse el silencio con un cuchillo. Claro que, al concluir cada una de las piezas, el entendido público pacense estalló en cortas y cálidas ovaciones, con bravos y olés contenidos, con el nuevo amo de las Casas Consistoriales dando las gracias por lo bajini. Y cuando el número 1, el embajador y siete cosas más me sale con una soleá, la gente entendida que da cabezadas de asentimiento, como si estuviera en la gloria. Más sentimiento, armonía y dominio técnico, imposibles, con
Manolo Sanlúcar y Paco de Lucía en el recuerdo.

La cosa está a punto de salirse de padre, madre y muy señor mío cuando dice el Javi que, ahora, una danza árabe. Ahí es nada, en pleno corazón del Reino moro de Badajoz, donde todavía resuenan los ecos de las recientes celebraciones del Milenio (1013-2013). Justo a la sombra del adarve de la muralla y las torres albarranas, con la de Espantaperros como santo y seña del glorioso pasado árabe de Badajoz. Y mi guitarrista favorito que se sale, en plan virtuoso, por lo que la ovación final fue estruendosa. Y la cosa proseguiría cuando el nota va y dice que, ahora, "Los cuatro muleros". Composición tradicional de origen popular, que, en 1931, años antes de la Guerra Civil española, fue recopilada por Federico García Lorca. Y creo que todos los aficionados talluditos nos pusimos a tarear por dentro esta españolísima canción, a los acordes del señor embajador, como que el final fue apoteósico y la ovación de escándalo, obligando a ponerse en pie al Conde Javier, que saludó, complacido, al respetable.

PADRE E HIJO, A DÚO
Y en éstas estábamos, cuando aparece el padre de la criatura, el maestro José Antonio Conde, que se une a su hijo para tocar a dúo hasta el final. Y el hijo, rey del mambo, dice que por rondeñas. Y arman el taco, sobre todo al final, con la selecta audiencia al borde del pasmo. Como que los aplausos creo que se oyeron en Cáceres, su tierra natal. Y contentinos los dos, que dice el señorito que, fuera de programa, una por sevillanas. Demasiado para el cuerpo, colegas. A puntito de sacar bandera blanca, que nos rendíamos con todo el equipo ante tanto arte, que van, ahora, y una rumba, cosecha del padre. Y no nos habíamos recuperado de tantas emociones, cuando el Conde Javier dice que, para terminar, "Pájaro campana", popularísimo tema de raíces iberoamericanas. Pero antes de que recuperemos el resuello, que va el Conde junior y quiere despedirse con palabras de agradecimiento: "Gracias al Ayuntamiento y a la Asociación de Arte Flamenco de Badajoz por invitarnos, y a Paco Zambrano, por su presentación..., y también, a los amigos y amigas que han venido a acompañarnos". Y el "Pájaro..." ese, cómo sonó en las guitarras de los Conde. Puestas a cien, a ritmo vertiginoso y trepidante. Como que antes del final el público se puso en pie, hecho un clamor, todos a una, Badajozuna, y la ovación que se escuchó fue apoteósica, para guardar memoria.

EPÍLOGO
6 de febrero de 2015, fecha para incluir en los anales del flamenco extremeño. El guitarrista Javier Conde, acompañado de su padre, vino a Badajoz para inaugurar el VII Ciclo Flamenco en la Plaza Alta, y sentó cátedra de profesionalidad, arte y sentimiehnto en un magnífico concierto que recordaremos largo tiempo. ¡Que le den las llaves de las Casas Consistoriales, y que venga cuando quiera a Badajoz, que está en su casa!

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)

Calendario

<<   Febrero 2015  >>
LMMiJVSD
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28  

Categorías

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog