El resurgimiento agro-forestal de España, según el ilustre profesor Luis Ceballos F. de Córdoba

Por El Avisador - 28 de Abril, 2014, 0:26, Categoría: General

Nuevamente, me ha vuelto a proporcionar mi amigo y familiar, ingeniero de Montes asesor en la Junta de Castilla y León, Álvaro Picardo, una primicia en forma de artículo en la revista "Montes" (primera época), de los años 50, de mi ilustre profesor y catedrático de Botánica de mi Escuela Especial de Ingenieros de Montes, D. Luis Ceballos y Fernández de Córdoba, además académico de las Reales de Ciencias y de la Lengua, artículo que no conocía, pero que pone bien de relieve lo que expresa su largo título: "El resurgimiento agro-forestal de España y el orden natural de las cosas". Porque analiza en él dos cuestiones muy importantes para la opinión pública de entonces --con una importante obra de repoblación forestal en marcha-- y ahora, también.

1.- La repartición lógica y normal del uso de las tierras de España.
Estudia de forma magistral cómo, desde la Prehistoria, se ha ido desarrollando el equilibrio que debe existir en el orden natural establecido desde la Creación, entre los bosques, la ganadería y la agricultura. Y cómo, en un principio, el hombre vive de los bosques y las praderas naturales, la madera y los pastos, y la ganadería resultaba ser el modo más elemental y fácil de aprovechar las producciones naturales de la tierra. Pero, poco a poco, en esas praderas y hasta en algunas zonas del bosque se va estableciendo una incipiente agricultura, de tal modo que la repartición normal era en tres dominios: agrícola, forestal y pecuario. Esto, dice, "no ha existido nunca en España". Sino un predominio fulgurante de la ganadería, tiempos de La Mesta, poderosa organización que invade tierras de los otros dos dominios. Precisa más: "la ganadería ocupó muchas tierras que hubieran sido capaces de cultivo desde el primer momento, y se enseñoreó de la mayor parte del dominio forestal, cuyos productos sobraban y cuya función protectora y conservadora de la potencia productiva del suelo era desconocida o despreciada". Y como, con el tiempo, tanto la ganadería como los cultivos agrícolas "son factores de riqueza que proporcionan beneficios mucho más tangibles y directamente aprovechables que los suministrados por el bosque, y que, por tanto, todo cuanto se haga a favor de la ganadería y la agricultura tendrá siempre mucho más cartel y más fácil aceptación pública que cuanto se haga a favor del monte". De aquí la resistencia inicial a la política de repoblación forestal que se emprendió en los años 40, 50 y 60, y que lograron  ganar la que se llamó la "cinta azul" de la repoblación forestal (hoy, casi 6 millones de Has. repobladas) y que en 1966 se celebrase en España el VI Congreso Forestal Mundial, el 6 del 6 (junio) de 1966, de la FAO de las Naciones Unidas, y en el que tuve el honor de ser nombrado como periodista oficial de Prensa. Pero últimamente se va valorando más y más la conservación del suelo y del medio ambiente que se logra con los bosques (sumideros del CO2, etc.), y el peligro planetario de la destrucción de la selva amazónica, etc., etc. (algo de esto dijo Ceballos en 1950).

2.-Su brillante "elegía" de los encinares y su referencia al Plan de Badajoz.

Acorde con su distinción..., su señorío sobre el pobre y triste solar que les quedaba como resto de su antiguo imperio. "Porque fueron después encinares hábilmente transformados por el hombre en magníficas dehesas, porque "supieron actuar con inteligencia y sin ansias desmedidas, rompiendo la espesura y modificando el porte natural de los árboles sin rebasar ciertos límites, con idea de aumentar la producción de bellota y dar paso a la luz hasta aquel suelo antes excesivamente ensombrecido, donde después podía desarrollarse un pasto herbáceo o dedicar algunas partes al cultivo". Es lo que hace que --como hemos escrito muchas veces-- la dehesa no es en rigor un ecosistema primario, pero sí secundario o terciario, y que por ello defendemos desde siempre la dehesa extremeña. Y el propio Ceballos pasa a "comprender" la transformación de encinares, más o menos ricos y claros, en regadíos como en el Plan de Badajoz. En efecto, aplica a estos lo que confirma para los buenos bosques: "en buena política, es más interesante que el máximo rendimiento en metálico (en los montes), alcanzar el máximo bienestar de la población". Y dice de los regadíos del Plan de Badajoz: "Bendita sea y en buena hora llegue a aquellos campos, si como parece viene a traer la riqueza y junto con ella el bienestar y plácido vivir a las gentes que allí habitan". Lúcido planteamiento que defiende la esencia de lo forestal, como de tan illustre ingeniero de Montes y académico cabía esperar, ya en los años cincuenta.

Manuel Martín Lobo
Doctor Ingeniero de Montes y Periodista
eleneo1925@yahoo.es

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