24-M: Jubilosa y concurrida conmemoración del 350º aniversario del Seminario de San Atón

Por El Avisador - 27 de Marzo, 2014, 10:06, Categoría: General

El pasado 24 de marzo, el Seminario metropolitano de San Atón, levantado en la linde de la vieja cañada de Sancha Brava, vivió una jornada histórica y muy concurrida. Plena de júbilo, emociones y... de cultura, "marca" de la Casa. Ahí es nada, se cumplían 350 años de la fundación en Badajoz del primer Seminario conciliar, un 3 de mayo del año del Señor de 1664, bajo el pontificado de fray Jerónimo Rodríguez de Valderas, levantado originariamente en unas casas donadas al efecto por el ilustre e ilustrado canónigo de la Catedral de Badajoz, Rodrigo Dosma Delgado, situadas en lo que es hoy Colegio Oficial de Arquitectos, en la plaza de España, dando esquina a Ramón Albarrán. Con el tiempo, dado el aumento de las vocaciones, en octubre de 1754, en el obispado de Amador Merino Malaguilla, el primitivo Seminario se trasladó a la que es hoy plaza de San Atón, en el antiguo campo de San Francisco, continuando en esas dependencias hasta 1927, en que se trasladó definitivamente a su actual emplazamiento, en la margen derecha del Guadiana, rigiendo la diócesis en esos momentos Ramón Pérez Rodríguez. Y en estas fechas, bajo la égida del arzobispo emeritense-pacense Santiago García Aracil, ha llegado la feliz efeméride, que, como contamos aquí abajo, se celebró en un clima de felicidad y entusiasmo contenido, con la cultura por bandera, y con la presencia de unas 400 personas, una nutrida y cabal representación de todos los ámbitos de la sociedad extremeña, en general, y pacense, en particular, que abarrotó el salón de actos y las demás dependencias del Seminario.

El acto, anunciado para las seis y media de la tarde, originó el natural revuelo en una Institución eclesiástica, como la del Seminario, de vida tranquila, sin sobresaltos, poco acostumbrada a recibir tan ingente número de visitantes y al mismo tiempo. Tras dejar el coche junto al campo de El Vivero --los aparcamientos del centro estaban colapsados-- la patronal y su escribano accedimos al edificio, y allí estaba el "comité de recepción", atento a todos los detalles, formado por decenas de jóvenes estudiantes y seminaristas, con la ayuda de algunos sacerdotes y profesores del centro, que se desvivieron en hacer grata la estancia a la distinguida audiencia. Y tras pasar por el magnífico claustro, que nos llevan al salón de actos, que se llenó hasta la bandera, como que no cabía un alfiler. Exceptuando las primeras filas de butacas, reservadas para las autoridades e invitados VIP, el resto fue ocupado por el curato archidiocesano y el pueblo soberano, todos
juntos y revueltos, entre los que pude observar a bibliófilos e impresores, escritores y artistas en general, académicos y "medallasdeextremadura", profesionales de oficios variopintos, profesores de todos los niveles, concejales y diputados, directores generales y altos funcionarios del Gobierno de Extremadura, militares y guardias civiles de muchas estrellas, responsables de Museos, Archivos y Bibliotecas, además de miembros de asociaciones conservacionistas del patrimonio local y numerosos jubilatas y pensionistas, todavía al servicio de la sociedad, antiguos seminaristas, a algunos de los cuales les brillaban los ojos de forma especial... Y fue digno de verse cómo eran legión los sacerdotes de todas las edades, jóvenes, maduritos y veteranos de buen ver, mozos recién ordenados y curas con muchos años de servicios a la Iglesia, luciendo sus mejores galas para la ocasión: chaqueta, pantalón y camisa negros o gris oscuro, con el alzacuello reglamentario. Y en los minutillos de espera, el simpar Juan José Montes, director del semanario archidiocesano "Iglesia en Camino", cámara en ristre, se hacía varios "largos" de pasillo, atento a todas las intervenciones.

Presidida por el arzobispo, monseñor Santiago García Aracil, que lucía sus mejores galas eclesiásticas, en la mesa presidencial se dispusieron las principales autoridades: a su diestra, la consejera de Educación y Cultura, Trinidad Nogales Basarrate, y el vicario general y deán de la Catedral pacense, Sebastián González González, y a su siniestra, el primer Tte. de Alcalde del Ayuntamiento de Badajoz, Alberto Astorga González, y el rector del Seminario, Francisco González Lozano. Y en las primeras filas, el arzobispo emérito, Antonio Montero Moreno, de grata memoria, el presidente de la Diputación Provincial de Badajoz, Valentín Cortés Cabanillas, el secretario general de Educación, César Díez Solís, y, tiempo después, una vez empezado el acto, por llegar con retraso de otro acto, el alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso Martínez. Y actuó de presentador el jefe de protocolo del Arzobispado,  Felipe B. Albarrán Vargas-Zúñiga, que excusó la asistencia del presidente del Gobierno extremeño, José Antonio Monago Terraza, ausente por asistir en Madrid a las honras fúnebres en honor del que fue primer presidente del Gobierno de España en la época democrática, Adolfo Suárez González, fallecido en la capital de España el día anterior.

EL ACTO
La jornada tuvo tres momentos. El primero, de signo académico, fue el más prolijo y, en ocasiones, repetitivo, durando nada menos que hora y media. En primer lugar, intervino el rector del Seminario, el jovencísimo Francisco González, que, después de dar la bienvenida a todos los presentes, hizo una síntesis general de los actos que se celebraban, describiendo a continuación brevemente los objetivos, las funciones, los servicios y las principales actividades del Seminario como Institución eclesiástica, formadora y cultural. A continuación, se proyectó en una pantalla del escenario un vídeo sobre del Seminario, editado por Onda Campus, que gustó al respetable, donde se lucieron como guías principales el propio Francisco González, Guadalupe Pérez, la gobernanta de la Biblioteca, Carmen Fuentes, la madama del Archivo, Noé Conejo, el especialista de Numismática, y el doctor Mateo Blanco Cotano, en plan viejo profesor, que tiene en su haber un documentado libro sobre el propio Seminario. Y refiriéndonos a este vídeo-montaje, no es que le vayan a dar el premio Goya a los cortos conmemorativos, no, hijo, no, pero el auditorio, a su término, le dedicó una cerrada ovación. Tras lo que intervino el doctor Francisco Tejada Vizuete, que dio una catarata de información sobre la Biblioteca del Seminario --más de 42.000 ejemplares--, la antigüedad de sus fondos, algunas de sus principales rarezas, sus catálogos, sus principales colecciones y donantes --obispos, sacerdotes, intelectuales...--, nombrando a algunos de ellos, la mayoría, fallecidos, el resto, vivitos y coleando, como que andaban por allí, encantados de que los citaran, a ver si cunde el ejemplo... Le siguió en el uso de la palabra Guadalupe Pérez Ortiz, la joven coordinadora de las secciones de Archivo y Biblioteca, que expuso brevemente la composición de la Exposición bibliográfica conmemorativa del 350º aniversario --con documentos y libros del siglo XV en adelante--, dividida en tres partes, con algunas de sus principales joyas, como
una escritura de Censo de obras pías del siglo XV, el "Libro de Fundación" (1664), diferentes Constituciones episcopales y la extraordinaria colección de libros de Medicina, que va del XVI al XIX. Su intervención fue magnífica, muy profesional, por lo que la grey del 350º aniversario le obsequió con una merecida ovación. Después intervino Agustín Velázquez, delegado episcopal para el Patrimonio, que valoró especialmente la colección numismática que atesora el Seminario, de la que se ha expuesto una mínima parte. Y completó su información el siguiente comunicante, Noé Conejo Delgado, coordinador de las secciones de Monedas y Medallas, responsable de la Muestra numismática del 350º aniversario, que dio pistas sobre los orígenes de tan ingente colección --más de 5.000 piezas--, proveniente, en su mayor parte, de la donación que hizo el Obispo de Badajoz Félix Soto Mancera, organizada seguramente antes de 1910, año de su fallecimiento.

Después de tan prolijas y documentadas intervenciones, tomó el uso de la palabra la consejera de Educación y Cultura, Trinidad Nogales Basarrate, que enraizó su breve pero signiticativo discurso en los valores de la educación y la cultura, calificando al Seminario metropolitano de San Atón como "la institución educativa extremeña de mayor peso histórico, imposible de mensurar su aportación a la educación y a la cultura extremeñas". Destacando, además, su "capacidad de adaptación a las necesidades educativas de los jóvenes a lo largo de todos estos años". Y ciñéndose a su biblioteca, la consideró como "la biblioteca eclesiástica más importante de la Región..., todo un cúmulo de historia, conocimiento y cultura..., que, durante un tiempo, fue la única biblioteca pública de la ciudad de Badajoz". Además de poner en valor el hecho de que "esta institución ha sabido conservar y cuidar los más de 30.000 volúmenes que ya están catalogados, así como los 10.000 pendientes de catalogación". Demostrando un profundo conocimiento de la Institución, la consejera de Educación y Cultura dijo que "en el siglo XIX, el Seminario fue referente en la enseñanza de los pacenses, el único centro gratuito de Gramática hasta bien entrado el siglo XIX, con la fundación del primer Instituto de Bachillerato en la ciudad y, además, el primer centro universitario de Extremadura desde 1793". Finalmente, la consejera felicitó "a todas las personas que han formado parte de esta empresa, por su buen saber, su buen hacer, su servicio desinteresado a los demás, representadas en la figura del rector actual, una tarea que le hizo merecedora de la Medalla de Extremadura, concedida en septiembre de 2013".
Concluyó este largo turno de intervenciones --con voz afónica y pausada-- el arzobispo, monseñor García Aracil, que calificó la jornada de "tarde emotiva", con un "trabajo ímprobo", recordando, de paso, sus tiempos de Seminario, en tierras de Valencia, donde ejerció como bibliotecario en sus últimos años de estudios. Para afirmar con rotundidad que "la Iglesia no sólo conserva y difunde la cultura sino que, también, la crea", enorgulleciéndose de que el Seminario de San Atón fuera "el primer centro de estudios medios y superiores de Extremadura". Para terminar con una antigua aspiración suya, transmitida a las máximas autoridades de la Junta de Extremadura, como es la de "crear una biblioteca de nueva planta para albergar la biblioteca del Seminario", biblioteca --añadió-- "que pasaría a formar parte de la Red de bibliotecas de Extremadura, para disfrute de todos los extremeños".

Tras los aplausos de rigor, las felicitaciones y los saludos entre los presentes, en la segunda parte del acto los presentes fuimos invitados a visitar la triple Exposición conmemorativa del 350º aniversario --bibliográfica, archivística y numismática, tres en uno--, instalada en las dependencias de entrada del Seminario, para lo que los amables guías del centro nos ofrecieron el programa editado a tal fin, aunque nos quedamos con las ganas de hojear los catálogos repetidamente anunciados, el "Bibliográfico" y el de la "Colección de Numismática". Exposición que, dada su importancia, se merece una segunda visita, más detenida y detallada, pues el distinguido público, en el acto inaugural, tuvo que hacerlo de forma apresurada y con estrecheces, tal fue el número de asistentes. Y como la organización tenía previsto todo para atender a las personas interesadas, ya está dispuesto un programa de visitas, que, comenzado el mismo 24-M, finalizará el 6 de abril de 2014, y con en estos horarios: de lunes a viernes, de 17:00 a 20:00; sábados y domingos: de 11:00 a 13:00 horas.

CONVITE Y FLASHMOB
Tras la visita rápida a las exposiciones, otra vez los amables guías que nos invitan a bajar al claustro, para, desde allí, entrar en uno de los comedores del Seminario, donde los organizadores habían previsto una copa de vino español con unas tapas de la tierra. Sala rectangular, enorme, presidida en las dos cabeceras por un tapiz de la Virgen mexicana de Guadalupe y por un cuadro en relieve de la Sagrada Cena. Y allí, una corte de sirvientes y maestresalas dispuso unos platos de jamón ibérico y queso de oveja de la tierra, además de algunos canapés y otras exquisiteces, todo ello regado con un vino superior: un Protos, tinto roble, uva "tinta del país" (100 % tempranillo), un riberadelduero, añada 2012, de las acreditadas Bodegas Protos, de Peñafiel, Valladolid. Un vino color cereza oscuro, concentrado de nariz, con frutas rojas maduras y toques de aromas de buenas maderas. Y en boca, rico y sedoso, con largo final. Ideal en toda conmemoración que se precie, eso es. Y en ésas estábamos, "protos" va, "protos" viene, venga ese plato  de jamón, camarero, a ver esas tapas de queso, que se han acabado, hablando de todo lo divino y humano con dos antiguos rectores del Seminario pacense, Francisco José Andrades Ledo, muy trajeado el buen mozo, más bonito que un San Luis, y el histórico Julián García Franganillo, acompañado el nota de su hermanísima, María Jesús, cuando vemos que alguien se acerca y nos exhorta de forma imperiosa:

--¡Abran paso...!
¡Abran paso...!

Y en esto que miro y veo cómo las autoridades, con el arzobispo, el alcalde, el presidente de la Diputación y todo su amplio séquito de personalidades civiles, militares y religiosas toman el camino de la salida. Nada de particular, si no fuera porque un grupo de presentes se pone a cantar a coro en esos momentos, acompañando a monseñor y a la gente VIP hasta la puerta, ante el pasmo general. Pero ¿esto qué es?, decía la gente, sin saber bien qué estaba pasando. ¿La Schola cantorum del Seminario? ¡Qué va! ¿El coro de la Catedral de Badajoz? ¡Tampoco! ¿Entonces cuálo? ¡Pues el coro Vocalis, cuál va a ser si no! Coro pacense de mucha enjundia, compuesto por una treintena larga de cantores de ambos sexos, todos de "paisano", con largos pañuelos y fulares al cuello, que, en un plis-plás, se dispusieron al final del cenáculo para cantarnos una decena de piezas antiguas y modernas, clásicas y populares, en el flashmob más ingenioso que hayamos visto en Badajoz. Los chicos del coro, dirigidos por Moisés García, con el acompañamiento en algunos temas del pianista Luis Maya, estuvieron de lujo, por lo que la sorprendida audiencia les dedicó, agradecida, grandes aplausos. La cosa no terminó aquí, ya que salió a los medios el rector para agradecer al coro, a su director y al pianista su actuación, comentando en voz alta que tanto Moisés como Luis fueron seminaristas en tiempos no muy lejanos. "¡Y ya sabéis dónde tenéis vuestra casa!", les dijo. Momento que los organizadores aprovecharon para rendir homenaje a dos de las personas que más se han destacado en la preparación de los actos del 350º aniversario, la Guada y el Noé, el Noé y la Guada, como autores del montaje expositivo y de los dos catálogos publicados --pero no vistos todavía--, a quienes se entregó un ramo de flores y una reproducción en miniatura del Seminario.

Y eran pasadas las nueve y media de la noche --tres horas exactas había durado el histórico y emotivo acto--, cuando los últimos de San Atón cogimos el toli para regresar a nuestros lares, no sin antes dejar un autógrafo en el Libro de Firmas del
Seminario, colocado en el hall de entrada.

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