¡Viva la trompeta!

Por El Avisador - 12 de Febrero, 2014, 0:41, Categoría: General

El pasado domingo, en una tarde-noche de perros en Badajoz, con lluvia, frío y ventolera de órdiga --la ciclogénesis esa que dicen los pijometeorólogos-- la Banda municipal de Música de Badajoz, bajo la dirección del maestro Vicente Soler Solano, volvió a sorprendernos gratamente, escribiendo una de las páginas musicales más brillantes de los últimos tiempos, con la presencia como solistas de dos trompetistas de lujo, los profesores valencianos Luis Andrés Faus y Vicente Alberola Baviera, nuevos en esta plaza, que, sin despeinarse y sin aspavientos que valgan, tuvieron un estreno espectacular. Con un concierto titulado "Trompetas al Viento", donde, además, hubo proyección de vídeos peliculeros y bailongos, baile de salón, contorsionismo e intercambio de regalos, con el López de Ayala registrando una muy buena entrada, rozando el lleno. Y como presentador y comentarista de la casa, Emilio González Barroso, con su chaquetilla de brillo y la pajarita de los grandes eventos, que dirigió la velada con sobriedad y erudición, a partes iguales.

En la primera parte, la Banda del tío Vicente interpretó "El Relicario", de José Padilla --coincidiendo con en el centenario de su estreno, según el sabihondo del micro--, "Sing, Sing, Sing", de Louis Prima, y "La Conga del Fuego Nuevo", de Arturo Márquez. La misma Banda, pero ya con la presencia en primera línea de los señoritos de la trompeta, interpretaron "Llora mi Corazón", de Eddie Calvert, con Luis Andrés --el más serio-- de trompeta estelar, "Trunpet Tango", de Eddie Calvert, con el risueño Vicente Alberola de trompeta cinco estrellas, y la polca "Marujita", de Miguel Pascual, de nuevo con el guaperas del Vicen. Centrándonos en la actuación de la tropilla vicentiana, en "El Relicario" marcó un ritmo trepidante, casi frenético, con una actuación que fue muy del gusto del distinguido público. Pero fue en "Sing, Sing, Sing" cuando el clan, en estado de gracia, dio una auténtica exhibición de conjunción musical, ante el pasmo del auditorio. Bajo un fondo insistente de Pepín Muñoz, el amo de la batería, allí fueron levantándose de forma alternativa los trombones, las trompetas, las trompas y qué sé yo. Y cuando enmudecen, veo que el clarinetista Félix Picón se camela al público, que ni tosía, y, al rato, veo también que sale a los medios el trompetista solista de la Banda, Juan Beltrán, y allí me arma el taco, haciendo virguerías con su trompeta. Y el dire, por momentos, sin batuta ni puñetas, dejándose llevar, eso sí, moviendo el body de puro gusto. Como que el final fue apoteósico, con la Banda puesta en pie, haciendo saludar el señor Vicente a sus solistas. Y remató su actuación en esta primera parte con "La Conga del Fuego Nuevo", a ritmo bailón y pegadizo, con el abad del convento dirigiendo una congregación que se estaba gustando horrores y con la audiencia encandilada ante tanto arte. Grandiosa ovación, con toda la congregación contentina, saludando a la concurrencia con la mejor de sus sonrisas.

DOS TROMPETAS DE ORO
Siguiendo la misma tónica que en la primera, pero subiendo la temperatura a cada actuación, en la segunda parte la Banda interpretó el corrido mexicano "Mexican Beanz", de Derek Bourgeois, y el tango "Por una Cabeza", de Carlos Gardel, para unírsele en el resto de los temas, esta vez a dúo, los catedráticos de la trompeta Luis y Vicente, Vicente y Luis, en temas como "Por un Puñado de Dólares", de Ennio Morricone, "Balada Triste de Trompeta", de Franco Pisano, y "Flamenquilla", de José Ibañez Barrachina. Y aquello, damas y caballeros, fue lo nunca visto, el acabose, el no va más, la repera trompetera, con los mendas haciendo virguerías mil --trémolos dobles y triples picados, que dice el sabihondo de la pajarita--, con el auditorio rendidito, rompiéndose las manos de tanto aplaudir, además de gritar ¡bravos! y olés a discreción, ponerse en pie, lanzar silbidos de admiración y qué sé yo. En  "Por un Puñado de Dólares" --con el "bueno" del Clint Eastwood en pantalla, con su cara de póker, su sombrero caído sobre la frente, su cigarrillo en las comisuras de los labios y su poncho mexicano sobre los hombros, cargándose por la vía rápida al "feo" y al "malo"--, los dos brigadieres de la compañía estuvieron magistrales en sus solos de trompeta. Pero fue en "Balada Triste de Trompeta", con su ritmo cansino y premioso, cuando creía que el teatro se venía abajo. Y es en en esos momentos, cuando una paisana de al lado le dice a la otra, por lo bajini: "Parece que lloran las trompetas". A lo que le responden: "Pues yo creo que suspiran". ¿Cómo que "lloran" y "suspiran"...?, señoras mías, ¡como que "sufren", "sienten" y "padecen"
también! Damas y caballeros, jóvenes y jóvenas, jubilatas y pensionistas, lo nunca visto en Badajoz: trompetas... ¡"humanas"! Ante el pasmo general, vemos que tras la pantalla, en una exhibición de contoneo artístico de lo más erótico, quitándose la chaqueta, la corbata y qué sé yo, se puede ver la silueta de la escultural Rosa Mª Velázquez, saxofonista de la Banda, moviéndose al compás de las trompetas, dejando sin habla al graderío. El final fue apoteósico, con el personal alborotado, teniendo que saludar los tres artistazos unas cuantas veces, en tanto el señor marqués de Benaguacil les felicitaba muy efusivamente, con la Banda detrás, aplaudiendo la estampa. ¿Se puede aguantar esto? Tras las ovaciones y los cumplidos de rigor, subió al escenario un caballero de gran porte, un tal Carles Subiela, director-gerente de "Consolat de Mar", conocida tienda valenciana de instrumentos musicales, de todo tipo y de todas las marcas, y que, desde hace varios años, viene colaborando con la Banda municipal de Música de Badajoz en la realización de algunas actividades extras, como los Cursos Internacionales de Dirección de Banda, que se celebran en la capital pacense al término de cada temporada. Y en este caso, venía a... ¡regalar una trompeta a la Banda! Bonito detalle, que fue agradecido por el público, que aplaudió el momento, en tanto el director de la Banda pacense regalaba al tal Carles y a los dos trompetistas varios CDs de su último trabajo, dedicado, básicamente, a canciones populares infantiles.

GRAN ESPECTÁCULO
Pero había más, colegas, y es que reanudado el concierto, la Banda interpretó
"Por una Cabeza", divinamente, por cierto, en tanto en la pantalla salía una pareja argentina bailando el tango como Garlos Gardel manda. Y en éstas estábamos, disfrutando del espectáculo, cuando vemos que sale a los medios, con una silla entre las manos, el joven trompetista Juan B. Tortosa Lara y se sienta, apareciendo por un rincón del escenario Rosa M. Velázquez, bailando parsimoniosamente el tango del momento. Con una falda cortísima, sombrero y zapatos negros, la Rosa, en plan dominadora, que se quiso camelar al Juanito de la silla, hecho un pasmarote todo el tiempo, haciéndole unos cruces tangueros de infarto. Y el colega, que si quieres arroz, Catalina, sin inmutarse, que tiene bemoles. Tras otras pasadas por el medio de la Banda, incluyendo al señor director, la cosa terminó con una ovación de escándalo, teniendo que saludar largo rato la polifacética Rosa y el pamplinoso del Juanito, el de la silla. Y ya en la recta final, con el ambiente caldeado, llega otro de los momentos cumbres del concierto, con la interpretación de "Flamenquilla", seguidilla andaluza, con Luis y Vicente, en otro esplendoroso mano a mano, ayudados al cajón por el percusionsta Lorenzo López Lumeras. Y aquello sonó a música celestial, con los músicos de la Banda haciéndoles el compás con sus palmas rítmicas. Y el boss de la cuadrilla, como levitando, en estado de gracia. Como que, al final, parecía que el teatro se venía abajo, con el público fuera de sí, lanzando ¡bravos! y silbidos, ovacionando a los dos reyes de la trompeta, al señorito de la batuta, a la Rosa --que también ayudó en las palmas-- y a la madre que los parió. Como la gente estaba contentina y los dos trompetistas tan a gustito, encantados de haberse conocido, que van y nos regalan otra pieza, nada menos que "Orfeo Negro", basada en la película homónima de Marcel Camus, con música de Luiz Bonfá y Antonio Carlos Jobin. Uno de los títulos más bailados en los 60 y 70 en la España de los guateques, música "agarrada", con permiso de las "carabinas" --madres, tías y abuelas--, que no quitaban ojo a los maromos besucones, esos que se arrimaban demasiado. Y los dos trompetistas valencianos, de dulce, gustándose una enormidad, haciendo fácil lo difícil, con una naturalidad pasmosa, con una Banda que lo bordó y con el amo del cortijo como en el séptimo cielo. La ovación fue de las que hacen época, teniendo que saludar los dos artistazos al entendido público pacense, que se lo estaba pasando de miedo.

DESPEDIDA
Sin reponernos todavía de las emociones, recogiendo el macuto, el paraguas, la bufanda y el sombrero, aún hubo tiempo para que el Emilio enciclopédico anunciase una pieza de despedida, el tema titulado, mira por dónde, "Banda municipal de Música de Badajoz", del maestro Juan-Gonzalo Gómez Deval, compositor bien conocido por estos lares. Pero antes de empezar, tuvo tiempo también para lanzar una noticia de gran calado socio-musical, como es la creación en Badajoz de la "Asociación de Amigos de la Banda municipal de Música de Badajoz", que se encuentra realizando sus últimos trámites administrativos, creada por un grupo de aficionados a la música, fervientes seguidores de la Banda del Ayuntamiento pacense. Noticia que fue acogida con grandes aplausos por el público presente, lo que ya es prometedor de cara al fiuturo de esta Asociación, la única de este tipo que existe en Extremadura. Y pasando a la música, el pasodoble de la Banda, garboso, pinturero y muy taurino, encandiló a la dilecta audiencia, sobre todo cuando los cinco trompetistas de la Banda más los dos señoritos invitados, primero, el público, después, y todos juntos, al final, corearon los compases con olés y oléeeeees que daban gloria, abriendo los brazos al más puro estilo torero. El delirio, la repanocha, el no va más, la repera trompetera... Y el teatro que seguía en pie. Milagroso.

Resumiendo, "Trompetas al Viento", un concierto para recordar largo tiempo. Y a los dos trompetistas invitados, Luis Andrés Faus y Vicente Alberola Baviera, que les den las llaves de Badajoz, ¡pero ya!, y que vuelvan cuando quieran a Badajoz, su nueva casa. Y ahora, gritad conmigo: ¡Viva la trompeta!

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