Broche de oro en el X Otoño Flamenco de Fuente de Cantos

Por El Avisador - 30 de Octubre, 2013, 1:14, Categoría: General

El Gran Festival de Arte flamenco fue el broche de oro que cerró, el 26 de octubre 2013, el X Otoño Flamenco de Fuente de Cantos, en su cuarta jornada. El Pele, Esther Merino y José Dávila, cada uno en su estilo, acompañados por el Niño Seve, Juan Vargas y Domingo Díaz estuvieron a gran altura, así como la bailaora cacereña/sevillana Silvia de Paz, que se estrenaba en Extremadura acompañada por Los Vargas y el Niño de Elche. Con un casi lleno total del auditorio, que no se consiguió porque habían puesto butacas adicionales, comenzó el festival anunciado a las 22,10 horas de la noche, esta vez sin lluvia. Abrieron el Festival el cantaor de Quintana de la Serena, José Dávila, reciente ganador del concurso de fandangos del pueblo vecino de Monesterio, y el tocaor Domingo Díaz, que estuvo muy nervioso porque su timidez la acusa más en el escenario, pero, como siempre, estuvo  justo y aseado en el acompañamiento. Ambos pertenecen a esa larga serie de artistas autodidactas, que son mayoría en Extremadura, que tuvieron que curtirse y aprender a base de concursos y actuaciones en reuniones y alrededor de las peñas, y que están en esa distancia del aficionado/semi-profesional, que tienen la mayoría excelentes condiciones naturales pero que su tiempo y su lugar de residencia no le ofrecieron la posibilidad de promocionarse y formase con más  medios, pero que viven y ejecutan el flamenco con gran dignidad. Por eso, tienen y deben tener su cuota de oportunidades en las peñas flamencas, que para eso están, para velar por el flamenco y los buenos aficionados y en las actuaciones que con dinero público subvencionan las instituciones en el plano cultural. 

Inició José Dávila su actuación con la serie completa de Fandangos al estilo de Lucena: El de Dolores de la Huerta, el de la calle Rute, el de Cayetano y remató con gran poder con el Verdial Lucentino. A continuación, hizo Granaína y Media granaína, igualmente muy valientes en las que fue muy aplaudido, y siguió con una Vidalita, muy templada y afinada y muy de acuerdo a las características de su voz, tan clara y diáfana. Terminó con unas Cantiñas de Córdoba y, de propina, nos hizo cuatro Fandangos, uno natural y después al estilo de Cepero, El Pichichi/ Chozas y Carbonerillo, que fueron muy aplaudidos. Le llegó el turno a Silvia de Paz, que se esperaba con gran expectación porque se estrenaba en Extremadura donde no se la conocía a pesar de ser extremeña: cacereña pero como El Niño de Fregenal, con adopción y devoción sevillanas, y lo hizo con un baile por Siguiriyas acompañado por el toque de Los Vargas, el cante del Niño de Elche y la percusión de Pakito Suarez. Salieron primero los acompañantes y el Niño de Elche, a palo seco, hizo con voz fuerte y clara un cante por tonás muy personales, muy a su manera, casi pregonadas que fueron el preludio del cante por siguiriyas. En cuanto entraron las guitarras de Los Vargas y se templó el cantaor por siguiriya, salió al escenario Silvia de Paz a cuerpo descubierto, con pantalones y comiéndose el escenario, con su cuerpo menudito pero grandísimo de arte. Nos sorprendió gratamente Silvia, a la que sólo conocíamos por referencias y algún video. Demostró que es una profesional como la copa de un pino, con muchas horas de estudio y mucho oficio detrás, no sólo como enseñante sino como bailaora y se le nota mucho, en la perfección de sus movimientos de manos, brazos, cuerpo y pies, sus carreras de danza española y clásica. Pero es que, además, es flamenca, tiene ese misterio dentro que decir y, como decía El Gallo, lo dice, es capaz de decirlo y bien, y en flamenco. Nos gustó mucho y gustó mucho al respetable la lección magistral del baile por Siguiriyas que realizó de forma trepidante con mucha fuerza, como corresponde esa forma flamenca tan dramática, pero al mismo tiempo con mucha elegancia, cuidando hasta el último detalle. El acompañamiento de Los Vargas fue proporcionado al baile, con una compenetración, que como diría la misma Silvia en los camerinos --"parecía como si nos conociéramos de siempre"--, aunque en realidad lo habían hecho dos horas antes de la actuación y es que cuando se habla un mismo lenguaje de calidad, el entendimiento es muy fácil.

El Niño de Elche, joven cantaor alicantino, que se ha perfeccionado en Sevilla, en la Academia de Cristina Heeren, que venía elegido por la misma Silvia, cuenta con una  excelente voz, tiene  compás y cumplió notablemente su cometido de cantar p'atrás para acompañar el baile. Y después del baile y de la obligada presentación, por muchísimos motivos, y del  toque en preludio del Niño Seve, un guitarrista de raza y también de inspiración, que aun siendo Bordón Minero años atrás, su labor esa noche estuvo supeditada al cante de El Pele, que salió compuesto, de blanco, con porte y gafas de intelectual, y de pie hizo una Zambra en recuerdo de Manuel Ortega "Caracol", que empezó de forma templada y la fue subiendo para terminar de forma espectacular en forma de grito afinado en lo más alto. Estábamos de enhorabuena, El Pele estaba a gusto y con ganas. Se sentó después El Pele con el Niño Seve tocando por malagueñas y comenzó el cantaor con una Malagueña de Chacón, recreándola a su forma y la ligó con un fandango de su tierra al aire de Lucena y en una de sus genialidades siguió a ritmo con la Malagueña de Fosforito el Viejo para terminar con el fandango de Cayetano Muriel de manera espléndida. Volvió a sentarse El Pele, interiorizándose en la silla y nos dijo que le gustaría que el cante que iba a hacer por Soleá, que ha refundido de forma personal, quedara para siempre en el recuerdo de los aficionados, como cante suyo.

Salió su hijo José a la percusión y empezó El Pele, con el que tenemos la suerte de que nunca canta igual, muy templado y solemne por Soleá de Alcalá, de la que hizo tres letras y en un gesto de complicidad con la mirada, convino al Niño Seve a cambiar la tonalidad a mayor y comenzó con esa obra de arte que ha construido refundiendo Triana, Córdoba y toda la esencia de sus grandes maestros para hacer la Soleá del Pele, que ha sido el cante del Otoño 2013, como antes lo había sido de la Bienal de Sevilla. En el pueblo de Zurbarán, utilizó El Pele la misma técnica del claroscuro del universal pintor fuentecanteño, jugando con sus altos y sus bajos, tronando en cañón arriba y meciendo y jiriendo con los bajos, con ese ramito de locura que marca la copla:

El corazón en la boca
y una guitarra templá
y un ramito de locura
pa cantar por soleá.

Sencillamente genial. Para enmarcarla en el recuerdo. Ovación de gala, con el público, naturalmente, en pie y entregado. Un Pele feliz y relajado, después del esfuerzo, se desahogó a continuación con una serie de Fandangos, uno natural común, muy flamenco y después el del Rubio de Algeciras que puso de moda en su tiempo. Pidió ritmo y entró en el cante de Huelva, que aunque hace a su manera, lo conoce muy bien y así lo hemos degustado con él varias veces en el Rocío, y comenzó por Huelva capital y siguió por Toronjo, Cabeza Rubias, Rengel y remató muy brillante con uno valiente que otra vez agradeció el público. Y para rematar, anunció que iba a cantar por Alegrías, pero cambió y dijo que mejor por Bulerías. Ahí disfrutó él y disfrutamos todos. De pie, relajado, paseando con arte por el escenario que hizo suyo, empezó recordando los Jaleos Extremeños, que también conoce muy bien, y siguió por Jerez a pleno pulmón. Se le veía a él y a sus acompañantes a gusto, gustándose, con un público entregado y se metió con el Romance de la Reina Mercedes, que fue deslavazando y envolviendo con picos de arte, y después hizo un recorrido por la Copla que remató de forma genial metiendo a compás ese fandango con aire de Huelva --"Fui al nío y lo cogí"-- que inmortalizó en su tiempo el no menos genial Manuel Torre. Ovación de gala en la despedida, después de estar prácticamente una hora en el escenario.

Y llegó otra vez el turno de Silvia de Paz y sus acompañantes. Silvia, que había salido en el baile por siguiriyas con pantalón y a cuerpo descubierto, salió ahora muy compuesta, ataviada con bata de cola y mantón y dio otra lección magistral de cómo se mueven estos dos elementos del baile tan complicados y complejos, en un completo baile por Alegrías. Cuidando, como ya he dicho, todos los detalles, salió ahora sentada con el grupo y después inició salerosa el baile con ese Mantón que vino de Manila y entró por Sevilla en el siglo XVI y que incorporaron en el repertorio flamenco como referentes Pastora Imperio y La Macarrona, y en nuestros tiempos, Matilde Coral y Blanca del Rey, y lo hizo con gran oficio y desenvoltura  a pesar de la gran complejidad que tiene conseguir moverlo como si fuera una parte más del cuerpo. Después dio toda una lección del baile con Bata de Cola, ese otro elemento del baile femenino, quizás el de mayor complejidad, por su peso, su necesidad de equilibrio y conocimiento del ritmo y juego de pies --con esa difícil patá para mover la cola, que exige mucho dominio--, y que tiene como referente a La Mejorana, en la etapa de los cafés cantantes, en el baile por Alegrías, continuado por su hija Pastora Imperio. Llegó el momento brillante de la escobilla y después, un final espléndido, gracioso y saleroso por bulerías. Nos sorprendió Silvia con su arte y el público, que la había interrumpido en varios desplantes con los aplausos, la despidió en pie con una gran ovación. Extremadura ha recuperado, con este estreno, a una artista que recomiendo como lo hice en el escenario a las numerosas peñas que asistieron al Gran Festival y me alegro que haya sido, como ha ocurrido antes con varios artistas extremeños más, en el Otoño Flamenco de Fuente de Cantos. Enhorabuena, Silvia y bienvenida a tu casa, a Extremadura.

Y llegamos al broche, al cierre del festival, que le tocó, gracias a la salud del Pele, a la joven artista extremeña Esther Merino, que lo tenía muy difícil después del "miura" que le había dejado la genial actuación del Pele. Pero no se arredró Esther, plena de voz y de poderío y salió desde el principio, decidida y muy segura, y consiguió cuajar la mejor actuación de las numerosas que le hemos oído. Dejó el pabellón de Extremadura a gran altura. No hay más remedio que enorgullecerse con esta serie de jóvenes que, después de ganar tantos primeros premios por toda la geografía cantaora, están triunfando sin ningún complejo por todos los escenarios donde se presentan. Comenzó su actuación Esther Merino con un recorrido completo del cante por Soleá, muy medido y estudiado, con una gran solemnidad, empezando por Alcalá, Triana, Utrera, Jerez y Cádiz, que remató muy a ritmo, con el acompañamiento muy flamenco y ajustado de Juan Vargas. Siguieron a continuación con otro recorrido por Tangos, que inició por Badajoz, paseándose por Jerez, Triana y Granada y remató con una de las creaciones celebradas de Morente que gustó mucho, con el condimento del toque de Juan, sonando en  la marca Vargas, aunque volando en solitario, sin su padre. Fueron muy aplaudidos. Se metió después Esther en el cante por Siguiriyas, una de sus especialidades por la que ha sido varias veces premiada y lo hizo con una salida muy brillante, sonando a añeja, comiéndose la voz, jiriendo. Recordó a Tomás y a Triana, y remató con el macho de Juan Junquera de forma espléndida. Siguió después muy segura en un cante amplio por Cantiñas a gran altura y después cerró con otro por Bulerías con una salida sonando a los Méndez de la mejor Paquera, que remató después de un largo recorrido con el aire de la genial jerezana que tiene muy bien cogido. Ovación de gala, público en pie y propina con una serie de Fandangos en la que hizo dos naturales muy flamencos en tono muy alto, y también recordó, como El Pele al Rubio, y después en pie hizo dos más naturales con gran poderío. Nuevamente, el público la premió, en pie, con una merecida ovación y un prolongado aplauso. Eran las 2,40 de la madrugada y el público había permanecido hasta el final por la indudable calidad de los artistas. Nuestra enhorabuena a Esther Merino, que ha triunfado en una noche que se puso muy cara y muy difícil. ¡Así se hace una artista!

Una noche en la que disfrutamos con la maestría, la genialidad y el gusto del Pele, con ese ramito de locura genial, propio de un artista de inspiración. El aplomo y la espléndida realidad en su arte, con mucho futuro, de Esther. La maestría, el oficio y el arte de Silvia de Paz. Y la cuota del artista aficionado, realizado en el tiempo sin llegar a profesional, que pusieron José Dávila y Domingo Díaz con mucha dignidad. En resumen y como balance de todo el Otoño Flamenco 2013, tenemos que decir que este X Otoño Flamenco  ha alcanzado un gran nivel, con momentos para el recuerdo permanente del buen aficionado, que ha tenido la presencia gráfica durante toda su celebración de la excelente exposición fotográfica "Flamencuras", de Diego Gallardo, que empezó abriéndolo con las llaves de oro de su cante Miguel de Tena, que mantuvo con fuerza y jondura Pedro Cintas, que renovó la frescura de la savia nueva de Manolín García y que se cerró con el broche de oro con este grandísimo Festival de Arte Flamenco, que empezó a andar en abril de 1972, con sus interrupciones y que ha tenido este año momentos estelares. Sólo queda preguntarnos: ¿Qué más se puede pedir? Pues nada más que en el año que viene sigamos manteniendo el mismo nivel alcanzado. Hasta entonces, flamencos, ¡salud y libertad!

Francisco Zambrano Vázquez
fzambranov@hotmail.com

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)

Calendario

<<   Octubre 2013  >>
LMMiJVSD
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31    

Categorías

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog