12 de Julio, 2013

Diana Navarro y Carminho, flamenco y fado en estado puro, en el Auditorio Ricardo Carapeto

Por El Avisador - 12 de Julio, 2013, 16:42, Categoría: General

Prosiguiendo con el programa de Badasom. Grandes Músicas en Badajoz, hoy, viernes, mano a mano ibérico en el Auditorio municipal "Ricardo Carapeto", en el Parque Infantil de Badajoz, con dos artistas de excepción, dos mujeres de bandera: la cantaora malagueña Diana Navarro y la fadista lisboeta Carmo Rebelo de Andrade, "Carminho", flamenco y fado en estado puro.
 

La función dará comienzo a las 22,00 horas y el precio único de la entrada es de 15 euros. 

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El Brujo estrena El Asno de Oro, de Apuleyo, en el Teatro Romano de Mérida

Por El Avisador - 12 de Julio, 2013, 16:19, Categoría: General

Llevo varios días y algunas noches imposibles de dormir por la calor, releyendo las aventuras de El Asno de Oro, novela latina escrita con gracia y amenidad inusuales por mi tocayo Lucio Apuleyo cuando aún no existía la novela como tal género literario, allá por las calendas del siglo II después de Cristo, en que los emperadores romanos Marco Aurelio y Adriano andaban redactando sus “Sentencias morales” y “Memorias”. Casi nada. Todavía nos resultan clásicos, o sea, modélicos. Dante, Petrarca, Bocaccio y otros genios e ingenios del Renacimiento, anteriores y posteriores, bebieron en sus fabulosas aguas cuentísticas, especialmente en el mito de Eros y Psique recogido por Apuleyo, que también fue multiplicado en telas y mármoles  por los artistas del pincel y el cincel, y del que se guardan copias en las pinacotecas de todo el mundo.

Quien no sepa quién es Apuleyo es un analfabeto no viajado, y disculpen mi testimonial aserto. La traducción de El Asno de Oro o “Las metamorfosis”, que mantengo entre manos estos días y estas noches (Kafka también se inspiró en él) corresponde a Lisardo Rubio Fernández, en la edición publicada por Gredos, Madrid, en 1982. De acuerdo con la introducción general del historiador y latinista Francisco Pejenaute Rubio, “la traslación primera del Asinus aureus a una lengua vernácula europea fue al castellano (1513 ó 1525) y es original del arcediano de Sevilla, Diego López de Cortegana, la cual se mantuvo intocable hasta el siglo XX, y supera en calidad y fidelidad a cuantas versiones fueron apareciendo después en Francia o Italia”.

El creador del asno de oro o rucio no soy, pues, yo, ya me hubiera gustado. Sin embargo, yo sí que escribí, a su magistral y satírico modo, la farsa fantástica y simbólica titulada “El buey de los cuernos de oro”, que se representó en el viejo escenario del teatro Juan Bravo segoviano, por la compañía universitaria “Los Grillos Autónomos de Cantoblanco”, en la década de los ochenta.  Y es que me venía de perlas la memorial “comedia” de aquel antepasado viajero mío, sacerdote pagano de Isis y Osiris, médico y mago, que había recorrido Italia, Grecia, Egipto y Madaura, describiendo sarcásticamente el derrumbamiento de las filosofías helénicas, según las crónicas que han llegado hasta nosotros. Valga por encima de todos el testimonio de su paisano San Agustín de Hipona en “La ciudad de Dios”. Ir a Google a buscarlo. O  buscarlo en "El Quijote", de Cervantes. Y en "Las Soledades, de Góngora". Y en "Fray Gerundio de Campazas", del Padre Isla. Espero y deseo que El Brujo no me defraude como protagonista absoluto que es del Asno de oro en el monumental Teatro al aire libre de Mérida, el 17 de este julio romano, emperador del estío. Y sé que después lo paseará por la ciudad alcazareña mía. Y vuestra. Preparaos, espectadores.


Apuleyo Soto Pajares
a.sotopa@hotmail.com

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Fuegos, espléndidos monólogos

Por El Avisador - 12 de Julio, 2013, 16:11, Categoría: General

Fuegos, más que un espectáculo teatral, me ha parecido un espectáculo concebido para el Teatro Romano a modo de recital dramatizado, que evoca un parecido formal con aquella lírica primitiva de estructura parateatral --de finales del siglo X y en el siglo XI-- contenida en las cantigas (monólogos) de poetas cultos sobre temas de amor y desamor expresados por voces femeninas.  Fuegos, de Marguerite Yourcenar, es un texto experimental y vanguardista compuesto por nueve prosas líricas inspiradas en los mitos griegos, escrito en 1935/36, que contiene una violencia expresionista nacida de una pasión amorosa verídica. La pasión desbordante que la autora sentía por su editor, el joven André Fraigneau, con el que viajó mucho en esa época. Pasión no correspondida por la condición homosexual de Fraigneau. Y que en el relato, a caballo entre la confesión directa y la neurosis, desvela en todas direcciones --y sobre todo en la dirección de la trascendencia amorosa-- una crisis interior surgida de ese fracaso, que transforma el texto en uno de los más hermosos y valientes de sus bibliografías.

La versión esmerada de Marc Rosich sólo se ha centrado en lograr una criba de los monólogos del texto original y de introducir a la Yourcenar como protagonista, relatora intimista de dramáticas expresiones en torno al sufrimiento amoroso --sorbidas de algunas citas de su diario personal y de su obra--, dentro de un espacio alegórico de laberintos, que dejan libertad para la recreación moderna de diálogos y campo para las iniciativas dramáticas del director. Si bien, concretamente, a Rosich le ha interesado hilvanar y pulir los argumentos lacerados de tres mujeres, María Magdalena, Clitemnestra y Safo, a través de las cuales la Yourcenar habla de sí misma. Pues los desnudamientos emocionales de estos personajes son los que muestran el reflejo interior del dolor de la autora. El montaje del catalán José María Pou, que se estrenaba en el Festival como director escénico, nos brinda un espléndido recital de monólogos sin más estructura que la de un sutil y reflexivo juego pirandeliano deparado --en tres dimensiones-- por la relación entre la autora y sus personajes. Logra un trabajo compenetrado y seductor en la dirección artesana de los actores --de movimientos, medida, manera de narrar--, dentro de un ritmo intenso que nos deja trémulos de emoción. Sus puntos débiles son la carencia de una música más armoniosa y una luminotecnia más creativa.

En la interpretación, se observó en el elenco de la compañía una rigurosa entrega de las cuatro actrices: Carmen Machi, monologando en primer plano a la propia Yourcenar, Cayetana Guillén Cuervo, que se mete en la piel de María Magdalena, Nathalie Poza, que interpreta a la vengativa Clitemnestra, y Ana Torrent, a la poetisa/equilibrista griega Safo. Brillaron sus voces perfectas en tonos, ritmos y volúmenes trágicos, que estrujan y conmueven. No obstante, destacó con momentos excelsos el rol de la Guillén Cuervo, que despliega todo el abanico de sus cualidades expresivas y técnicas para mostrar el gesto desafiante de su sufrimiento y de su furia, con la resonancia intensa de lirismo radiante de sus parlamentos.  Aunque el espectáculo ha tenido un indudable éxito, a muchos que conocemos este Festival desde hace tiempo, hay algo importante que nos subleva de este montaje y otros que se asientan en la palabra: que los actores usaran micrófonos, cuando en las piedras del Teatro Romano fue siempre un gran orgullo --desde la Xirgu a la Borruel-- representar sus personajes a viva voz y con lucimiento.


José Manuel Villafaina Muñoz
Crítico teatral
jmvillafaina@gmail.com

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