2-J: Solemnidad y muchas sorpresas en la celebración del Corpus Christi

Por El Avisador - 4 de Junio, 2013, 21:04, Categoría: General

El pasado domingo, al atardecer, se celebró en Badajoz, con temperatura calurosa, pero refrescante, la solemnidad del Corpus Christi, con la procesión de la imponente Custodia de Juan del Burgo, con Cristo Sacramentado en su viril central, por las calles más céntricas del Casco antiguo de la ciudad, acompañado de una larguísima corte de adoradores y devotos del Santísimo Sacramento, destacando la presencia ruidosa y alegre de un centenar largo de niños y niñas de Primera comunión. Una celebración que, tanto dentro como fuera de la Catedral, ofreció numerosas sorpresas al espectador atento, que detallo en esta crónica. Minutos antes de las siete de la tarde, al llegar al paseo de San Francisco, por donde iba a discurrir la procesión, tenemos que llevarnos las manos a la cabeza pues vemos que... ¡no hay juncia en las calles del recorrido! Primera sorpresa, y de las gordas. De la tradicional alfombra verde, sin rastro. Y sin saber bien por qué: la crisis, un despiste del Servicio de Limpieza o lo que sea. Y los niños y jovenzuelos, sin poder hacer al final los tradicionales látigos... Pero es que damos unos pasos más, adentrándonos en la plaza de Minayo, con centenares de niños esperando entrar en la iglesia de San Juan Bautista, donde estaba prevista una misa especial para ellos, y otra sorpresa más. Y muy atractiva, por cierto. Resulta que, junto al pequeño altar que habían levantado a los pies de la estatua de Moreno Nieto, junto a dos enormes palmeras de su jardincillo, un grupo de mayores había plantificado... ¡una alfombra de virutas de colores! Una hermosa tradición, más propia de otros lugares del solar patrio, en Badajoz. La alfombra, de unos 2x4 metros, con motivos florales y geométricos, estaba siendo regada amorosamente por un anciano. Y tengo que preguntarle que quién es su autor, pues en una esquina hay unas siglas bien visibles: AGMT. A lo que el amable caballero me contesta que son las siglas de la Asociación Grupo de Mayores de... ¡Telefónica!, diciéndome también que utilizaron unos 20 sacos en realizarla. Magnífica idea de la Tercera Edad telefónica, sí, señor, digna de todos los plácemes, que habrá que alentar para que se repita en próximas ediciones.

Ya en la Catedral, que presentaba el aspecto de las grandes ocasiones, con lleno total, incluyendo a fieles sentados en sillas supletorias, además de las muchas que siguieron la liturgia de pie, otra sorpresa más, y de las más llamativas: por enfermedad del arzobispo Santiago García Aracil, operado no ha mucho de la cadera en Valencia, su tierra natal, oficiaba el vicario general y deán de la seo pacense, Sebastián González González, que contó con numerosos sacerdotes concelebrantes, pertenecientes a la curia catedralicia y al clero diocesano local. Y un detalle que no pasó inadvertido: el vicario sebastianense se situó en una esquina del altar mayor, dejando vacía la magnífica "cátedra" central, el sillón, el asiento del arzobispo cuando celebra en "su" iglesia. Quien fue recordado cariñosamente por su vicario, deseándole una pronta mejoría y una vuelta a ésta su casa. Palabras que compartimos todos los asistentes, aunque algunos, como este que lo es, cree que el pastor, el buen pastor evangélico, se entiende, debería estar siempre con su grey, compartiendo con sus "ovejas" la salud y la enfermedad, las alegrías y las dificultades que depara la vida, que aquí en Extremadura y, más concretamente, en Badajoz, existen magníficos profesionales de la Medicina y Centros hospitalarios con los últimos adelantos técnicos que podrían haberle tratado, pues no era la primera vez que se producía esta peculiar "sede vacante".

Y en los asientos reservados del presbiterio, en los lugares de honor, se sentó el alcalde de Badajoz, Francisco Javier Fragoso Martínez, al que acompañaba un largo séquito compuesto por un grupo de concejales del Gobierno municipal y otras autoridades y representaciones civiles, militares y de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado. El coro de la catedral, el "Francisco Barroso", situado en los escaños del soberbio Coro, bajo la dirección de Fernando Cadena Domínguez,
estuvo divino, armonizando musicalmente la función, en tanto el maestro de capilla, Demetrio Muñoz Atalaya, dirigía los cantos del pueblo pacense desde un ambón del presbiterio. La ceremonia pudo verse en su totalidad gracias a la decena de pantallas repartidas por las espaciosas naves de la seo catedralicia.

LA PROCESIÓN
La procesión salió por la Puerta de San Juan o del Perdón, con la plaza de España abarrotada de público y, lista para actuar, la Banda municipal de Música de Badajoz, bajo la dirección de Vicente Soler Solano, que acogió la salida de la magnífica Custodia a los sones del Himno nacional. El cortejo, como de costumbre, resultó solemne, sólo roto por la algarabía infantil de los cientos de niños de Primera comunión, entre los que pudo verse a una niña de color, toda de blanco, blanquísimo, todos ellos cuidados con mimo por sus papis, que hicieron el desfile por las aceras, y por un amplio servicio de orden. El paso de Cristo sacramentado, que iba escoltado de forma vistosa por una guardia de honor formada por seis guardias municipales en uniforme de gala, fue llevado por turnos de miembros de las Adoraciones nocturnas masculina y femenina, cofradías y hermandades locales, costaleros de San José y otros movimientos religiosos de la ciudad. Que hizo tres estaciones ante sendos altarcillos del camino, levantados en el "jardín" de Moreno Nieto, en la plaza de Minayo, ante las escalinatas de Hacienda y, ¡otra sorpresa más!, en la plaza de Adelardo López de Ayala, ante Capitanía General, que la fachada del convento de las Descalzas estaba en obras.

A ambos lados, dos largas hileras de sacerdotes, revestidos de albas blancas, y fieles, muchísimos fieles, acompañaron al Santísimo, entre rezos del rosario y cantos eucarísticos, sobresaliendo, por su vestimenta, las monjas de las distintas congregaciones de la ciudad, con sus hábitos negros, grises y blancos. Y por el centro, nutridas representaciones de las cofradías y hermandades locales de Penitencia y Gloria, así como de las dos secciones, femenina y masculina, de la Adoración Nocturna, con sus banderas al frente. Delante del paso, tres seminaristas turiferarios portaban el incienso, y tras él, la presidencia religiosa, con el vicario general y deán en el centro, flanqueado por el vicario judicial, Julián García Franganillo, y el de la ciudad de Badajoz, Antonio Muñoz Aldana. Y, tras ellos, otra sorpresa más..., ¡no iba el palio! Sorprendente, pues su estampa siempre la hemos asociado a esta procesión cristológica. Y tras una abundante representación de costaleros y capataces de San José, la presidencia cívico-militar, presidida por el alcalde de la ciudad, Francisco Javier Fragoso Martínez, impecable figura la suya, con guantes blancos y bastón, que iba acompañado de su corte concejil, donde pude ver a media docena de ediles, entre ellos, sus fieles Mª del Rosario Gómez de la Peña y Francisco Javier Gutiérrez Jaramillo. Y mirando, mirando, me doy cuenta de que, junto al grupo de concejales desfila... ¡un intruso! ¡Otra sorpresa más! Y van... Con que me restriego los ojos y, efectivamente, aquel caballero, tipo maniquí de El Corte Inglés, no es uno de los concejales del Gobierno del alcalde Francisco.

Desconcertado, pregunto a un paisano de al lado que, enterado de las cosas de Palacio, de Palacio municipal, se entiende, me dice que "ése es el asesor del alcalde, y creo que se llama Víctor..., Víctor Caro...". Un "gol" por toda la escuadra a los servicios de protocolo del Arzobispado y del Ayuntamiento pacense, que un señor desfile en el cortejo del Corpus, junto al alcade de la ciudad,
cuando no es concejal. Y eso sí que no, señor alcalde. Y es que, desde tiempos inmemoriales, cuando no eran el propio Rey, el Príncipe de Asturias, los Capitanes generales u otras altísimas dignidades del Reino, a su paso por Badajoz, los que se ponían al frente del Excelentísimo Ayuntamiento badajocense, la representación de la ciudad en las procesiones del Corpus Christi la integran el ilustrísimo señor alcalde de la ciudad, junto con todos o una representación, que es lo más común, de los ediles del Gobierno municipal. En los tiempos que corren, elegidos todos ellos por los ciudadanos. Nada de amiguetes, familiares o, como en este caso, asesores.

Y cerrando la procesión, la Banda municipal de Música de Badajoz, con Vicente Soler Solano al frente, que llenó la tarde pacense con aires eucarísticos y devotos, lo que coadyuvó a la placidez de la jornada. Y tras ella, otra sorpresa más, ésta, más lógica que las anteriores: no apareció la tradicional cuadrilla de operarios del Servicio municipal de Limpieza, habitual en todas las procesiones, recogiendo la juncia derramada por calles y plazas.

Corpus Christi en Badajoz, año 2013: solemnidad, emociones y sorpresas, muchas sorpresas, como que tardaremos tiempo en olvidarlo.

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