Del monumento al esperpento

Por El Avisador - 3 de Junio, 2013, 13:29, Categoría: General

 Junto con las de Badajoz y Elvas, la fortificación abaluartada de Olivenza es uno de los ejemplos más completos y mejor conservados de la ingeniería militar de su clase y uno de los monumentos históricos más relevantes de Extremadura, y aún de España y Portugal, a cuya restauración se han dedicado notables esfuerzos en los últimos años. Actitud que luego ha cambiado, pues más que a su puesta en valor las actuaciones más recientes mejor parecen dirigidas a su destrucción que a otra cosa. Como la perpetrada en el convento, baluarte y hospital de San Juan de Dios de esa villa para insertar en su interior una hospedería. Actuación en la que se han vulnerado todos los principios en materia de restauración de monumentos; todas las leyes de defensa del patrimonio; todos los criterios de buen uso del dinero; y sobre todo, el más elemental sentido común.

Muy resumida, esta es la cuestión. El año 2008, el ayuntamiento de Olivenza y las Consejerías de Turismo y Cultura de la Junta de Extremadura deciden desmantelar los centros de arte dramático y formación médica instalados en el bien restaurado convento de San Juan de Dios, y vaciar el baluarte que los contenía para insertar en su interior una hospedería. Una propuesta descabellada, inaceptable desde el punto de vista conceptual, absurda desde el funcional y “rompedora” desde el arquitectónico. El proyecto, con un presupuesto de 238.266,79 €, era obra de un joven, imaginativo, y hoy muy mediático arquitecto de esta tierra, afincado en Madrid.

En Abril de 2009, la Comisión de Patrimonio autorizó el vaciado del baluarte con el voto en contra de dos de sus miembros, que advierten que tal actuación atentaba gravemente contra el monumento, al que ponía en riesgo de desplome. Así consta en sus actas, que por ser públicas cualquiera puede consultar. Poco tardó el tiempo en darles la razón, pues con las obras el baluarte se desplomó. Un caso de juzgado de guardia que causó la indignación de la población. Tan de juzgado de guardia que hoy está en el de Olivenza.

Hace pocos días, la misma Comisión de Patrimonio ha aprobado otra actuación sobre el mismo baluarte, promovida por las mismas Consejerías de Turismo y Cultura, para reparar los daños causados por la anterior. Aunque presentándola como nueva y basada en la “preocupación por el patrimonio”. Esto es, sin decir que lo que hay que arreglar es lo que la intervención anterior asoló. Su importe, 120.993,27 €.  Y su autor... Exacto. El mismo joven, imaginativo y mediático arquitecto cuyo proyecto provocó el daño. Que también es autor del proyecto, igualmente promovido por las Consejerías de Turismo y Cultura, y también muy “rompedor”, de instalar, contra viento y marea, otra hospedería en el castillo de Alburquerque, con el efecto igualmente conocido del destrozo del monumento. Proyecto en que, de modo igualmente descabellado, se han enterrado ni se sabe los millones, ni se sabe para qué, porque la hospedería, como la de Olivenza, ya se ha demostrado inviable.

Entre los estudiosos del arte hay una regla de oro que, remitiendo al estricto respeto que exige su identidad, dice: “Al monumento por el documento”. Para los que buscan no el respeto al monumento, sino la originalidad y el efecto rompedor de su actuación, el lema es, sin embargo: “Por el monumento, al esperpento”. Para desgracia de nuestro patrimonio histórico artístico, ese es el lema bajo el que, desde el “cubo” al Museo de BBAA de Badajoz, son cientos los despropósitos perpetrados convirtiendo monumentos en esperpentos.


Alberto González Rodríguez
Cronista Oficial de Badajoz
albertognz@hotmail.com

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