6 de Enero, 2013

5-E: Espectacularidad, fantasía y caramelos a discreción en la cabalgata de Reyes

Por El Avisador - 6 de Enero, 2013, 10:05, Categoría: General

Anoche, noche de Reyes en Badajoz, la ciudad estaba prácticamente colapsada. Por un lado, la multitud que pululaba de un sitio para otro, en busca de las últimas compras, de los últimos regalos, de los últimos roscones de reyes. Y por otra, la que había asentado sus reales en las aceras de las calles por donde debía pasar la cabalgata. Y eran las seis y media de la tarde --justo, una hora después de su salida oficial desde la Estación de la Renfe--, cuando nos asentamos en un sitio estratégico de Santa Marina, muy cerca de El Corte Inglés, justo al lado de Tous y Castellano Joyeros, la tienda del reloj en la fachada. Una hora antes, el personal había comenzado a situarse, con los pequeñuelos por delante, incluidos los carritos de bebé. Eso sí, bien provistos de bolsas de todo tipo, a fin de "pescar" cuantos más caramelos, mejor. La cosa prometía porque los Reyes Magos, con su impresionante cortejo, este año compuesto por doce carrozas, tres dromedarios y un sinfín de pasacalles, habían anunciado que, a su paso por Badajoz, tirarían a manos llenas más de 5.000 kilos de caramelos. La temperatura, sorprendentemente, a estas alturas del invierno pacense, era benévola: 13 grados marcaba el reloj-termómetro callejero situado junto a El Corte Inglés. Mientras llegaba la caravana, nuestros peques jugaban en la calzada de la avenida, en tanto sus solícitos papis no les quitaban ojo. Eso, a pie de calle, que arriba, en los cielos, se había montado una algarabía de aquí te espero, con los gorriones de los naranjos, las golondrinas y los vencejos, sobresaltados, revoloteando sin parar, pajarillos míos.

EL CORTEJO
Y eran justo las siete de la tarde-noche, cuando hicieron acto de presencia las primeras unidades motorizadas de la cabalgata, consistente en varias furgonetas de la organización, unas parejas de la Policía local, los nuevos coches Seat --el "León" y el "Toledo"-- y el "Rayo McQueen",
el bólido más famoso entre los niños de todo el mundo, de la película de dibujos animados "Cars". Y todos ellos, cargaditos de niños. Y, a partir de entonces, durante media hora exacta --que lo conté por el gran reloj de Castellano Joyeros--, por delante de nosotros desfiló una espectacular, fantástica y abigarrada cabalgata, con algunos personajes de los cuentos y películas infantiles, como Pocoyó, Bob Esponja, El Gato con Botas, Tintín, Astérix y Obélix o Alicia en el País de las Maravillas, dejando extasiados a nuestros pequeñuelos, muchos de ellos con los ojos como platos y las bocas abiertas. Y ahí empezaría una singular "batalla" de caramelos, para contento de nuestros chiquininos y sus papis, que les ayudaron a recolectar un buen número de dulzainas. A todo esto, el grupo extremeño Teatrapo presentó una serie de carrozas y artilugios rodantes que simulaban animales gigantescos o monstruosos, incluido un espectacular dragón, que echaba llamas y todo, con el personal impresionado a más no poder. Si a esto unimos que pasaron, raudos, un tren infantil cargado de pastorcillos, unas cohortes de romanos y soldados de época, el estilizadísimo ángel de la Navidad, el Portal de Belén, con buey y mula bien visibles, la comitiva de Herodes, una cuadrilla de tres dromedarios, cargaditos de regalos de El Corte Inglés, el Embajador postal y diversas unidades motorizadas y a caballo de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, con caramelos y más caramelos para la chiquillería, tenemos que convenir que el gentío se lo estaba pasando de miedo.

MELCHOR Y GASPAR
A destacar, el trabajo incansable y meritorio de los monitores de la organización, ataviados con chubasqueros y casacas amarillos --para que se les viera bien--, quienes, con largas sogas por los laterales de las carrozas o junto al público, muy pendientes de algún osado cazacaramelos, protegieron la cabalgata de cualquier contingencia. Lo mismo que los abnegados miembros de Protección Civil, móviles en ristre, pendientes de todos los detalles. Y en éstas estábamos, disfrutando con la magia y la espectacularidad del cortejo, cuando vemos que llega la carroza del Rey Melchor, encarnado por el concejal Alberto Astorga, rodeado de una respetable corte de chiquininos. Y fue llegar Su Majestad, cuando la "batalla" empezó a causar estragos en las filas de espectadores, con cientos de caramelos que caían como "balas" desde las alturas, con un número incalculable de niños y padres dedicados a la gratificante tarea de recolectar caramelos bajo las piernas de los allí presentes. No bien recuperados de estas dulces "refriegas", que me llega el Rey Gaspar, representado por el concejal Manuel Fuentes, acompañado de sus muchos pajes y pastorcillos, y la "pedrea" que se montó allí fue de órdiga. "¡Es la guerra!", decía una señora de Alburquerque de al lado, contentina ella, en tanto sus hijos se ponían como el Quico cogiendo caramelos en derredor. O parándolos al vuelo. O, como en muchos casos que se sucedieron, tratando de esquivarlos, agachándose para que no les dieran en el mismo careto.


BALATASAR
A puntito de sacar bandera blanca, que nos rendíamos con todo el equipo, que me llega la carroza del Rey Baltasar, encarnado por el zapatero Jorge Mendoza, y aquello fue lo no va más, la repera limonera, llegándonos caramelos por todas partes, con caramelazos en la cara y otras partes del cuerpo, ante el jolgorio de la chiquillería, que se lo estaba pasando como los indios. Como sería la cosa que éste que lo es, más pendiente de la cámara que de los caramelos, al final, pudo hacerse, sin ningún esfuerzo, con un buen puñado. La madre que parió al Rey Baltasar, y eso que tiraba los caramelos sentado, como si estuviera cansado del largo viaje, no como sus otros dos colegas, que los tiraban de pie.
Y eran justo las siete y media --30 minutos justos duró su paso por donde nos encontrábamos-- cuando dio fin la cabalgata de Reyes más espectacular, barroca y caramelera que parió madre. Instantes después, con cierto retraso sobre el horario previsto y acompañada de una gran multitud, la esplendorosa cabalgata se largaba con viento fresco, camino del paseo de San Francisco, donde tendría lugar la recepción oficial y el saludo de Sus Majestades a los niños de Badajoz.

EPÍLOGO
De regreso a
casa, pasando con dificultades entre el gentío, por curiosidad, le eché un vistazo a la "cosecha" de caramelos de hogaño, compuesta en esta ocasión por tres caramelos variopintos, sin marcas identificables, más uno de "Aqualia", otro de "Caja Extremadura", otro de "Sonido Kobra", otro de "Gas Extremadura" y otro, en fin, de "Caja Sur". Más variedad, imposible, máxime en tiempos de crisis.

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