Impecable concierto de la Constitución de la Banda municipal de Música de Badajoz

Por El Avisador - 8 de Diciembre, 2012, 19:02, Categoría: General

Con ocasión del XXXIV aniversario de la Constitución Española (1978-2012), la Banda municipal de Música de Badajoz, bajo la dirección de Vicente Soler Solano, dio un concierto extraordinario el pasado 6 de diciembre, con el teatro López de Ayala a reventar. Y eso que era una noche desapacible, que invitaba a quedarse en casa, al calor del brasero, siguiendo cualquier programa que dieran en la caja tonta. Lleno total de constitucionalistas pacenses, en especial gente de edad provecta, además de jóvenes familias con sus pequeñuelos, que ya les gustaría a los políticos de postín en sus mítines. Y sentadas entre el pueblo llano, nada de palcos ni puñetas, las dos concejalas más musicales del Palacio Municipal: Paloma Morcillo, la madama de Cultura, y Mª Rosario Gómez de la Peña, la superintendenta de Mayores. Presentó la función Emilio González Barroso, que estuvo en su sitio, discreto y erudito a un tiempo, salvo cuando llegó el turno del pasodoble dedicado a la Escuela Taurina de Badajoz. Y entonces, recordando sus tiempos como "El Niño de Calzadilla de Coria", se salió de madre, padre y muy señor mío, como si pidiera una oportunidad al máximo responsable del Patronato de Tauromaquia de la Diputación de Badajoz, Fernando Masedo junior, sentado a la sazón en uno de los palcos del coliseo pacense. Pero no adelantemos acontecimientos. Los chicos y las chicas de la Banda, por su parte, iban de estreno, más bonitos que un San Luis, con uniforme nuevo, traje gris oscuro, zapatos negros y corbata gris perla, como en las bodas. Y en la bocamanga derecha de la chaqueta, el escudo bordado de la ciudad de Badajoz, con una inscripción en hilo de oro que decía: "Banda municipal de Música de Badajoz".

JAVIER Y JESÚS, LOS JOTAFLAUTAS
En la primera parte, la Banda principió con un pasodoble alegre y pinturero, "Cielo Andaluz", de Pascual Marquina, que gustó al respetable, premiando a la Banda y a su director con atronadores aplausos. Para seguir con un "Duettino para 2 flautas", de F. Doppler, actuando como flautistas solistas Javier Barco Antúnez y Jesús María Ramos Diestre, que ofrecieron una actuación magistral, plena de conjunción, con el distinguido público extasiado por momentos, en un mano a mano para recordar, con los dos jotaflautas haciendo virguerías, que reíros del flautista de Hamelín ese. Ni que decir tiene que la ovación final fue de escándalo, recibiendo los aplausos de sus compañeros y el saludo del dire, encantado con esta jotaflautada de sus dos solistas.
Le siguió "El Príncipe Carnaval", opereta de José Serrano, y Quini Valverde, como apostilló el sabihondo del micro, actuación que tuvo varios tiempos, con la Banda en plan mandón y el señor Vicente llevando la batuta con suavidad y energía, según, sin alardes efectistas y teatreros, no como otros, en un ejercicio de zarzuelerismo de los caros. Y los constitucionalistas del patio de butacas, el anfiteatro y los palcos, rendiditos, premiando a los artistas y a su director con una larguísima ovación. Para finalizar con "Viva la Jota", de Pascual Marquina, que llenó de compases alegres y castizos el escenario, con los de la corbata gris perla como amos del cotarro, y el tío Vicente en plan serio, sin concesiones a la galería. Finalizando con otra catarata de aplausos de la concurrencia, que le obligó a saludar dos veces.

ESCUELA TAURINA DE BADAJOZ
Tras el descanso de rigor, ya en la segunda parte
, la cosa comenzó con el estreno mundial del pasodoble "Escuela Taurina de Badajoz", del profesor del Conservatorio Superior de Música de Badajoz, ya jubilado, Julián Cano Izquierdo, presente en el patio de butacas. Y en su introducción, "El Niño de Calzadilla de Coria" nos contó el año de la creación del Patronato --1998, aunque comenzó oficialmente en 1999-, los alumnos que han pasado desde entonces --más de 500--, los nombres de las principales figuras que han salido de la Escuela pacense --Perera, Talavante, Solís, Lancho, Ambel Posada, Parejo y qué sé yo-- los nombres de los chicos que están pendientes de dar el salto como futuras figuras del toreo --hoy, 60 alumnos--, el nombre del diputado que atiende el Patronato, Miguel Ruiz, el nombre del gerente, Fernando Masedo... Sólo le faltó saludar al tendido, como los toreros de postín, ¿será posible? Saliendo de la plaza y volviendo al teatro, el pasodoble taurino encandiló a los constitucionalistas de todos los tendidos, por su empaque y torería, las cosas como son. Y al final, muchos fueron los aplausos cosechados, además de ¡bravos! y ¡olés!, que obligaron al autor, el profesor Julián Cano, a saludar al distinguido público desde su butaca. Con un cambio de registro total, pasamos a "Jesucristo Superstar", una selección de temas de Llod Weber, con muchos cambios de ritmo, con una Banda espectacular y un dire entregado, con un final grandioso, acompañado de un redoble de locura. Como que el teatro pareció que se caía, vengan aplausos y gritos de ¡bravo!, ¡así se toca!, ¡esto es una Banda! y cosas así. Para terminar con "Huapango", de José Pablo Moncayo, considerado el segundo himno nacional de México lindo, según el presentador emilianense. Composición compleja, variada de registros, con frecuentes cambios de ritmo, donde mi cuate Vicente y sus mariachis lo bordaron. Y cuando el gafitas de Juan Alberto Sánchez Castillo, del grupo de percusión, atacó el xilófono a una, dos y cuatro mazas, dieron ganas de gritar ¡Viva México, compadre! Genial, maravillosa, triunfal actuación de la Banda pacense, con los asistentes al borde del pasmo, en tanto mi cuate Vicente mandaba levantarse y saludar, grupo por grupo, a todos sus mariachis. ¿Se puede aguantar esto?

FINAL PATRIÓTICO
Y como epílogo patriótico, que van los nuestros y dicen que "Soldadito español", de la revista "La Orgía dorada", del maestro Jacinto Guerrero. Y aquello fue el no va más, la repera limonera, con los constitucionalistas emocionados a más no poder, aplaudiendo al compás, con un final apoteósico, con el público puesto en pie, sin dejar de aplaudir y corear gritos de ¡bravo! y ¡bien! Tras lo que, una vez sosegados los ánimos, la Banda dispuso la interpretación del Himno Nacional, que todos los presentes oyeron en completo silencio y de pie. Pero
cómo estaba el patio de emocionado, que, al final del himno, el Barroso del micro, en plan presidente oficioso del Gobierno, sin poder contenerse ni nada, lanzó en voz alta un "¡Viva España!", que fue coreado por los asistentes más cercanos. ¿Habrase visto cosa igual? 

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