Sombreros

Por El Avisador - 21 de Noviembre, 2012, 0:56, Categoría: General

Vuelven los sombreros como obras de arte o artesanía, no para tapar la cabeza sino para lucirla, aunque haya muy poco seso dentro. Los sombreros son como los abanicos, que enseñan más de lo que cubren, y nos descubren facciones insospechadas. Un hombre con sombrero o una mujer con pamela multiplican la personalidad, de por sí bastante pequeña en las circunstancias ordinarias. El sombrero o la pamela dan aire de distinción a los viandantes, pero si el aire revuela en sus alas o se las lleva por delante, la distinción raya en el ridículo. Y hay que tocarse de nuevo, por si las ideas de presunción caen con el aire al ras de la tierra. Yo me cuido mucho de que se me sujete bien, para que nadie se detenga a ver lo poco que pienso y valgo.

Los políticos antañones usaban sombreros de fieltro lustroso y capa redonda, y parecían algo. Los políticos actuales van a pelo campechano y sin chaleco, y así les va, que se les mantiene en cuenta pero sin respeto. ¿Para qué? Que se luzcan primero en algo de provecho. Entre tanto, cerco al Congreso de los disputados por la plebe. No hablo de los sombreros de paja, tan menestrales que sólo quitaban el sol; hablo de los sombreros de plumas, de lana, de algodón o de terciopelo que dan todo lo demás que ya he dicho: un señorío, una prestancia, una altanería de aquí estoy yo por encima de los demás, ¿qué pasa? Pero luego no se enteran de lo que pasa, ellos, los casquivanos, no los sombreros.

Al hombre y a la mujer públicos hay que vestirlos y recubrirlos de autoridad, porque, si no, se quedan en nada en medio de la sociedad que creen representar. Y esto ha sido así desde Egipto o antes. ¿Qué habría sido de los frigios sin su gorro frigio, querido Madrigal? El disfraz no sólo aparenta sino que, a veces, constituye la naturaleza humana. Lo malo es cuando se usa el sombrero más que la cabeza y se actúa de tapadillo, como parece hacer Artur Mas en las elecciones de la venganza catalana, escondiendo las vergüenzas que le imputan.

Yo no estoy en contra de los sombreros, todo lo contrario; uno de mis más exquisitos placeres consiste en coleccionarlos y sacarlos de paseo. ¿Y quién me abastece? Pues la sombrerera mayor del Reino y del Teatro de España que es Charo Iglesias, una segoviana nacida en Fuentesoto que ha dado la vuelta al mundo tocándole el cuero cabelludo a la nobleza de la política, las artes y las letras: damas y caballeros.  Una dama sin pamela es poca cosa en Arlington y un caballero inglés es menos caballero en London o en la Costa del Sol española. ¡Ay, quién tuviera el sombrero del Duque de Alba, Excelentísimo Señor!


Apuleyo Soto Pajares
a.sotopa@hotmail.com

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)

Calendario

<<   Noviembre 2012  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   

Categorías

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog