Alarde lírico-musical en el concierto de Mayores de la Banda municipal de Música de Badajoz

Por El Avisador - 16 de Octubre, 2012, 0:14, Categoría: General

De extraordinario suceso lírico-musical tengo que calificar el concierto que el pasado 14, dio la Banda municipal de Música de Badajoz, bajo la dirección del maestro Vicente Soler Solano, con el teatro López de Ayala llenito hasta la bandera, dedicado especialmente a los Mayores y titulado Zarzuela y más Zarzuela, contándose con la participación extraordinaria de las sopranos Celia Sánchez del Río y Guadalupe Muñoz Cabanillas, además del tenor Fernando J. Domínguez Cadenas, todos de Badajoz. Y una hora antes de entrar, la cola era de aquí te espero, como viene siendo costumbre cuando actúa en el teatro don Vicente y su Equipo A, llegando hasta el cercano paseo de San Francisco, a la altura del kiosco de prensa allí ubicado. En otra jornada de puertas abiertas y taquillas cerradas, 750 espectadores ricamente apalancados, tanto de Badajoz capital como de otros sitios de la provincia, como que el patio de butacas, el anfiteatro y los palcos ofrecían un aspecto envidiable. Y eso que era domingo y hacía frío, que tiene bemoles. Y en las butacas reservadas, sin perderse detalle, encantadas con el desarrollo de la función, las dos madamas organizadoras: Paloma Morcillo Valle, concejala de Cultura, y Mª del Rosario Gómez de la Peña Rodríguez, delegada del Instituto Municipal de Bienestar Social, la gobernanta de los Mayores de Badajoz, sus barrios y poblados. Y mis mayores, en estado de revista: ellas, de pelu, con sus collarones, pulseras, anillos y relojes de los finos, y ellos, bien repeinados, con el traje de los domingos y fiestas de guardar. Y como presentador, nuestro ínclito Emilio González Barroso, ataviado de gala, pajarita y todo, en plan gentleman, que, cual súbdito de The Queen, estuvo sobrio y discreto, sin tantos alardes eruditos como en conciertos anteriores. Increíble, pero cierto.

ZARZUELA...
El programa lo componían nada menos que 14 piezas breves, armonizaciones para Banda y artistas del bell canto, de otras tantas zarzuelas, el género musical español por excelencia, y que gracias a la labor de divulgación del señor Vicente y la Banda de Música de Badajoz, muchos mayores, y no tan mayores, continúan deleitándose en la capital pacense con el encanto popular y musical que atesoran. En la primera parte, la Banda interpretó dos zarzuelas en solitario, la obertura de "El Tambor de Granaderos", de Ruperto Chapí, y el pasacalle "Los Chisperos", de "La Calesera", de Francisco Alonso. Yendo de menos a más, el tío Vicente y su troupe lo bordaron. Con el público guardando siempre respetuoso silencio, el final de "El Tambor..." fue trepidante, respondido con grandes aplausos por parte del respetable y la Banda en pie, saludando entre sonrisas de oreja a oreja, lo mismo que en "La Calesera", con la audiencia entregada, como que la ovación final fue de espanto, con gritos de ¡bravo!, ¡bien! y ¡así se toca! Y, alternándose, que van la Celia, la Lupe y el Fernan y me montan un festival lírico de no te menees, entre el delirio del distinguido público. Pero vayamos por partes. Primeramente, la Celia interpretó la canción "La Tarántula", de "La Tempranica", de Gerónimo Giménez, y estuvo en plan angelical, con ovaciones y ¡bravos! A la que siguió el guaperas del Fernan, en "Los Vareadores", de "Luisa Fernanda", de F. Moreno Torroba, y vengan más aplausos, señoras y señores. Y en esto que me llega la Lupe, con la romanza de "El Rey que rabió", de Ruperto Chapí, camelándose al entendido público, lo que se tradujo en un final apoteósico. Y sigue el festival, y ahora me vienen la Celia y la Lupe, en plan dúo estelar, y dicen que la habanera "Las Mañanitas", de "Don Gil de Alcalá", de Manuel Penella, las dos de negro, como que parecían gemelas. El nivel de zarzuelería está a punto de estallar en el teatro, con la Banda del señor Vicente acompañándolas con suavidad y mimo, con la gente rendidita, estallando al final en atronadores aplausos, la Banda puesta en pie y el dire tirando besos a las gemelas, digo..., a las sopranos. Pero aquí no terminó la cosa, Sinforosa, que van el Vicen y el Fernan, el Fernan y el Vicen, y, mirando de reojo a las dos mozas cantoras, dicen aquí estamos nosotros, qué os habéis creído. Y la introducción que le hace al Fernan la Banda del señor Vicente, en la "Gran Jota" de "La Dolores", de Tomás Bretón, para guardar memoria. De impresión. Claro que así me hago yo tenor,
no te jode, aunque sea por correspondencia. Un lujo total. Como que el final fue de aúpa, con la gente despendolada, aplaudiendo sin desmayo al tío Vicente y a los músicos, que, puestos en pie, también aplaudían. Y al mañico fernandino de "La Dolores", qué gran actuación la suya, el hijo de su madre.

...
Y MÁS ZARZUELA
Y tras el descanso reglamentario, la segunda parte. Con más madera, digo..., más zarzuela, hermanos. Y, así, a las primeras de cambio, que van los chicos y las chicas de la Banda y me tocan la jota "La Bruja", de Ruperto Chapí, y están de miedo, pero no para salir corriendo sino para quedarse, con un final arrebatador, con otra ovación de escándalo y la Banda de pie. Hasta que llegan la Celia y la Guada, de castizas manolas, con su mantón de Manila y todo, y me montan otro numerito con "De España vengo", de "El Niño Judío", de Pablo Luna, en un mano a mano lírico que tardaremos tiempo en olvidar, con la Banda a sus pies, la audiencia al borde del pasmo, con gente de pie y el teatro tambaleándose. Memorable final, en uno de los momentos álgidos de la noche. Pero me llega el Fernan, vestido de dandy el caballero, y dice que canta "El Vagabundo", de "Alma de Dios", de José Serrano. Y aquello que está a punto de salirse de padre, madre y muy señor mío, en otro de los momentos cumbres del concierto, con la Banda en plan señorial y el público ovacionando al guaperas fernandino, en su postrer do de pecho, con el graderío sacando bandera blanca, que se rendía ante tanto arte. Como sería la cosa, que el señor director y el tenor señorito se fundieron en un largo abrazo, aplaudido por la bancada. Repuestos los ánimos, que va la Celia del Río y dice que ahora va a cantar "La Paloma", de "El Barberillo de Lavapiés", de F. Asenjo Barbieri, y que nadie le tosa. Y mi Celia que está a punto de armar el taco, con un final apoteósico, ovaciones sin cuento y el dire, tirandole besos desde el estrado. ¿Se puede aguantar esto?

Pero había más, damas y caballeros. Y es que ahora me salen la Guada y el Fernan y dicen que, atentos, que van a cantar a dúo "En mi Tierra Extremeña", de "Luisa Fernanda", de F. Moreno Torroba. En otro de los momentos álgidos de la noche, imponente los dos, qué buena parejita hacían, con la Banda dándole una cobertura musical de lujo, con un final glorioso. Y la parejita, mientras el público se hartaba de aplaudir, que va y se da un par de castos besos. El concierto entraba en su recta final, cuando ahora me sale la Guada, y dice que allá voy con "Katiuska", de "Noche Hermosa", de Pablo Sorozábal, con la buena moza en plan mandona, dominadora y tal, camelándose al público todo lo que quiso, por lo que, otra vez a sus pies, la despidió con otra ovación de marca mayor. Y, como remate, que va el trío de artistas, con el beneplácito de la Banda, el señor Vicente y el tío del micro, y dice que, ahora, una habanera y unas seguidillas de "La Verbena de la Paloma", de Tomás Bretón.
Las mozas y el mozo, en plan Casta, Susana y Julián, bordaron la habanera y dejaron al público con la boca abierta cuando, a dúo, con parsimonia, el chuleta del Julián le cantaba a la guapa Susana eso tan castizo de "¿Dónde vas... con mantón... de Manila...?". Pero en la seguidilla "Por ser la Virgen de la Paloma", el señor Vicente y su Banda tocaron a rebato, invitando al público a seguirles con sus palmas rítmicas. El acabose, el no va más, la repera limonera. Otro final de altura, con el teatro en pie, a puntito de venirse abajo. Y el dire, como es el dire, venga a dar besos a las guapas, y los demás de la Banda, a verlas venir. Todavía no nos habíamos recuperado de tantas emociones, cuando va la señorial Banda, el tío Vicente y los tres artistazos, como regalo de la Casa, que atacan el pasacalle "Por la Puerta de Alcalá", de "Las Leandras", del maestro Alonso, con el público de pie, aplaudiendo al compás. Y vengan las ovaciones, los ¡olés!, los ¡bravos! y qué sé yo. En uno de los finales lírico-musicales más grandiosos que se recuerdan en el teatro López de Ayala de Badajoz.

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