Por estos días, con medio Badajoz pendiente del tío que lleva deshojando la margarita casi un mes, a ver si salen los azulones o los rojillos, un tal Pedro, y con el otro medio, de la inmediatez de la Feria de San Juan, con los nenes en el cole y los mozuelos, en las pruebas de selectividad --el PAU, que dicen los refinados--, seguro que hay gente que se está olvidando de la declaración de la Renta --lo del IRPF, que dicen los pijofiscales--, cuyo plazo termina el 30 de los corrientes. Y estos días, la Delegación de Hacienda en Badajoz --que está en obras y hay que tener cuidado, no vayamos a perdernos entre tanta valla-- es un hervidero de ciudadanos, cargaditos de carpetas y papelotes, para entregar su declaración o consultar dudas.
Así que de escaquearse, ni mijita, que Hacienda somos todos, y le tengamos tirria a ZP y sus mariachis, hay que arrimar el hombro por eso de las autovías, los hospitales, las escuelas y otros servicios indispensables para el común. Que una cosa es el Gobierno, lo que cambia cada equis años --los de fuera están gritando que ya toca; los de dentro, que a qué viene tanta prisa--, y otra el Estado, lo que perdura, lo que permanece. Por eso, reitero: ¿cómo lleváis lo de la declaración de la Renta?