Por
estas fechas, Extremadura está siendo observada con lupa en
todos los medios nacionales, regionales y locales de comunicación, incluidos los de Internet, las redes sociales y el bloguerío andante, porque
mi amigo y admirado colega, Pedro Escobar, de IU, lleva deshojando la margarita
desde la noche del 22-M, para saber a quién apoya finalmente en el acto
de investidura de presidente de la Junta de Extremadura, a celebrar el
próximo 21 de junio en la Asamblea. Bien sea por activa, pasiva o
perifrástica, su decisión es la clave --la llave, que dicen-- para que continúe
Guillermo (PSOE) otros cuatro años de mandato, o entre José
Antonio (PP), nuevo en estas lides.
Y como he podido comprobar en Badajoz, el tal Pedro tiene al personal en un sinvivir, después de consultar a sus
bases y a sus alturas. Aunque tengo entendido que va a recabar, también, la opinión de la comunidad de propietarios del bloque donde vive, de su
asociación de vecinos y de la asociación ciclista a la que pertenece.
A
punto de volverse esquizofrénico, queriendo contentar a tirios y troyanos, montescos y capuletos, esperando que se aclare el colega, repetid conmigo tres veces seguidas este trabalenguas, de carrerilla y sin trabucarse:
Pedro está hecho un lío,
quién lo desliará,
el desliador que lo deslíe
buen desliador será.
¿Que os habéis liado más que la pata de un romano? Más que Pedro, imposible.