Por estas fechas, permanece abierta al público en el MEIAC una
extraordinaria muestra gráfica dedicada al caricaturista Luis Bagaría i
Bou (Barcelona, 1882-La Habana, 1940), considerado el mejor
dibujante español del primer tercio del siglo XX, hombre comprometido
con sus ideales, compuesta por nada menos que 479 dibujos originales
de Bagaría, pertenecientes a los fondos de la Fundación MAPFRE. La colección
se corresponde con las viñetas que, día a día, y durante 14 años, publicó en la primera página del
periódico madrileño El Sol. La exposición presenta una cuidada
selección de estas obras que, acompañadas de fotografías de la época,
permiten recorrer la trayectoria de Bagaría como dibujante, desde
1917 a 1927, año en que la presión de la dictadura de Primo de Rivera
le obligó a abandonar España.
La muestra recorre la obra de Bagaría como ilustrador y caricaturista
político, contextualizada en su tiempo, estableciendo continuos
paralelismos entre sus dibujos y la historia de la España de esos
momentos. Bagaría se formó en la Barcelona de finales del siglo XIX, en
el ambiente que rechazaba los valores de la Restauración. Durante los
14 años que duró su colaboración con El Sol, nadie supo como él
encarnar el impulso crítico de este periódico. Desde sus inicios, sus
caricaturas, hechas con aparente simplicidad y abundante presencia de
trazos curvos, defienden con firmeza sus ideas. Temas como el
pacifismo, el antimilitarismo, la superioridad del orden natural sobre
el civilizado, la crítica al nacionalismo o la denuncia de la
injusticia están presentes de forma permanente en sus viñetas. Los
personajes políticos del momento se metamorfosean en un delirante
bestiario que alcanzó una enorme popularidad entre los círculos
intelectuales de su tiempo.
Durante la crisis de la Restauración y la dictadura de Primo de
Rivera, Bagaría nos habla de la crisis internacional, del caciquismo, de
los problemas económicos del país, del desplome político, de la
guerra de África, del desastre de Annual, de sus consecuencias, o del
desencanto de los intelectuales a través de la caricatura de sus
principales protagonistas. De forma permanente, el artista expresa el
desencanto del país. Gracias a las viñetas de Bagaría, tenidas como
editoriales gráficos por los lectores de El Sol, podemos tomar el
pulso político y social de una España llena de incertidumbres.
Bagaría no era un teórico, sino que bebía en las informaciones y
planteamientos que recibía de muchos de sus contemporáneos, de las
tertulias literarias de los cafés y, en general, de los espacios de
sociabilidad cultural de la época. Cuando llegaba diariamente al
periódico, se sentaba a dibujar la caricatura que previamente tenía
pensada. Casi siempre, él mismo escribía los pies de sus caricaturas,
unos pies mordaces e irónicos que llenaban de sentido crítico sus
caricaturas. Estas leyendas también eran a veces indicadas por la propia
redacción del periódico y, con mucha frecuencia, la censura arremetía
contra ellas. De hecho, los problemas de Luis Bagaría con la censura
fueron tan importantes que, incluso, en 1920, fue sometido a un
consejo de guerra.
CATÁLOGO
La exposición, que, desde el año 2007, viene itinerando por toda
España, va acompañada de un soberbio catálogo sobre la colección de
Bagaría que posee MAPFRE (Bagaría en El Sol. Política y humor en la crisis de la Restauración,
Madrid, Tf Artes Gráficas, 2007, 407 páginas). Además de la
reproducción de las 479 caricaturas que componen esta colección, la
publicación se completa con una serie de estudios sobre la importancia
de este artista --tenido como "el más madrileño de los dibujantes catalanes"-- en el retrato de la historia política y social de nuestro país, elaborados por reputados especialistas,
entre los que hay que reseñar a Antonio Elorza y Luis Miguel García
Mora, comisarios de la muestra, además de José-Carlos Mainer, Eduardo
González Calleja, Emilio Marcos Villalón, María Cruz Seoane y María
Dolores Sáiz.
Por último, decir que Bagaría en El Sol. Política y humor en la crisis de la Restauración estará expuesta en los horarios acostumbrados del MEIAC, hasta el próximo 16 de junio.