Badajoz,
ciudad comercial por excelencia, ha gozado de siempre de un personal
atento y muy profesional, atendiendo divinamente al distinguido público, sea nativo
o forastero, en sus muchos locales, tiendas y establecimientos
comerciales. De sobra es conocida la existencia en Badajoz de sagas
comerciales y empresariales en activo, ascendiendo hasta los abuelos y
bisabuelos. Claro que también hay "garbanzos negros", como en todo
colectivo que se precie, que dejan mucho que desear a la hora de
atenderte.
Y siempre, al terminar de despacharte, el dueño, empleado o dependiente, te dice, con una sonrisa:
¿Alguna cosita más?
O cosa.
O cosina, según. El caso es que te lo dicen en
prácticamente en todas las tiendas y locales. Incluidas... ¡las
farmacias!, aunque vayas con receta, como si estuviéramos en una
frutería o en una pescadería. Un detalle más del encanto de las
relaciones interpersonales en las tiendas y comercios pacenses, tan
deshumanizadas en los grandes almacenes y supermercados. Aunque no en
todos, que conste.