29 de Noviembre, 2010
¿Somos dueños de nuestra vida?, conferencia de Luis Avilés Bermúdez, hoy, en el Ateneo de Badajoz
Hoy, lunes, Luis Avilés Bermúdez (Formador de Personalidad y Relaciones Humanas, experto en marketing y
gestión de recursos humanos, coach en desarrollo personal) dará una conferencia en el Ateneo de Badajoz (Agustina de Aragón, 8, entreplanta), con el título de ¿Somos dueños de nuestra vida? o ¿Cómo tomamos decisiones?
Somos lo que decidimos y hacemos. Nuestras decisiones marcan el rumbo de nuestra vida y el desarrollo de nuestra personalidad. Nos llevan al éxito, a la mediocridad o al fracaso de nuestra vida. La conferencia plantea cómo se realiza la toma de decisiones en la sociedad actual y el aprendizaje de un método que propone la Escuela PRH, escuela internacional de formación.
Por último, decir que será a las 20,00 horas, siendo la entrada libre.
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Maravilloso relato
Pedro:
Como siempre, maravilloso relato, y fiel a lo que que pasó ese día en la visita al Forte da Graça. Espero que se repita.
Un saludo.
Enrique Vidarte Rendón henry_v2001@hotmail.com
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Concierto para flauta y arpa, el 30, en el Salón Noble de la Diputación
Prosiguiendo con los conciertos que el Conservatorio Superior de Música de Badajoz ha programado en su XXXII Semana de Santa Cecilia, mañana, martes, día 30, interviene en el Salón de Plenos de la Diputación (Obispo San Juan de Ribera, 6) el dúo formado por Frédèrique Cambreling (arpa) y Marine Pérez (flauta), que ejecutarán diversas obras de Marie Leclair, D. E. Inghelbrecht, André Caplet, G. Fauré, Toru Takemitsu y Arnold Bax.
El concierto para flauta y arpa dará comienzo a las 20,30 horas, siendo la entrada libre hasta agotar el aforo.
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El bar Los Navegantes reabre sus puertas en la calle Mesones
Grata sorpresa para los amantes de las tradiciones gastronómicas de Badajoz y alrededores, en especial para los aficionados al desayuneo, al copeo y al tapeo: el popularísimo bar Los Navegantes, el de la calle Mesones --hoy, San Pedro de Alcántara--, tras su cierre no hace mucho, por jubilación de los hermanísimos Tabares, ha reabierto de nuevo sus puertas. Y ahora está atendido por el amable Nemesio Díez García, propietario del local, en unión de su esposa.
El pasado 25 --como quien dice, anteayer-- abrió de nuevo, para disfrute de la ciudadanía, en especial la residente en el Casco antiguo de la ciudad. Iban a ponerle otro nombre, pero la tradición y la buena sintonía con sus anteriores inquilinos, la familia Tabares, ha hecho que se mantenga, para alegría de sus muchos incondicionales, sean nativos o forasteros.
El local ofrece la novedad de que la barra, que estaba según entrabas, a la derecha, ha sido ubicada en el interior, a la izquierda, más cerca de la cocina. Y el bueno de Nemesio que ofrece lo de toda la vida: por las mañanas, los desayunos de la Casa, con tostadas de todas las clases y las tradicionales migas. Y, a la hora del aperitivo, sus tapas de siempre: callos, mondongas, mollejas, etc., etc. Eso sí, salteadas, según los días.
Pues nada, hoy toca dar una buena noticia: el bar Los Navegantes ha reabierto sus puertas.
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Con Corazón, con Nando Juglar y Joan-Ignasi Ortuño, el 16 de diciembre, en el Mº Luis de Morales
El cantor badajocense Nando Juglar y el actor barcelonés Joan-Ignasi Ortuño están preparando, al alimón, una serie de recitales con canciones y poemas donde la voz y la lengua de signos, especialmente, son los verdaderos protagonistas. Bajo del título de Con Corazón, ambos intérpretes pretenden acercar la música y la poesía a las personas sordas, en un reto emotivo y entrañable que cuenta con muy pocos precedentes, o ninguno, en la región extremeña. La gala de presentación de este singular "mano a mano" se celebrará el jueves, día 16, del próximo mes de diciembre, a partir de las 18,30 horas, en la Sala de Audiovisuales del Museo de la Cuidad Luis de Morales, de la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Badajoz (plaza de Santa María, 2), y cuenta con la colaboración de ASPESOBA (Asociación de Personas Sordas de Badajoz) y de la Asociación de Amigos del mencionado Museo.
Hace dos años que, aquejado de una perniciosa sordera, el cantante y compositor Rafael Fernando García González (conocido artísticamente como "Nando Juglar") no ha pisado un escenario. Ahora, ni siquiera esa afección, tan lacerante, además, para un músico, va a impedir que el artista extremeño, que ha paseado el sentir de su tierra por tres continentes, vuelva a interpretar, él mismo (esta vez a través de la lengua de signos), las canciones que le han hecho famoso a lo largo de casi cuarenta años. Títulos como "Elena", "Para que vuelvas" o "Dejar de amarte" volverán a emocionar el corazón de sus muchísimos seguidores. Por su parte, el actor y también periodista catalán (en Badajoz, desde el verano del 2008) Joan-Ignasi Ortuño, al que le une una profunda amistad con Nando, aproximará con su voz a los asistentes algunas de las letras más relevantes del cancionero español (como "Lo que yo quiero", de Joaquín Sabina, "Mediterráneo", de Joan Manuel Serrat, o "Soy", de Luis Pastor) y algunos de los poemas más significativos de la literatura hispánica (como "Palabras para Julia", de José Agustín Goytisolo, "La canción del pirata", de José de Espronceda o "Caído se le ha un clavel", de Luis de Góngora).
El recital promete momentos muy intensos y ni que decir tiene que tanto a Juglar como a Ortuño les mueve, únicamente, el compromiso de emocionar a su público (tanto a los aquejados con problemas auditivos como a los que no) a través de los poemas y de las canciones que tan rigurosamente han seleccionado y para tan noble fin. También, evidentemente, la necesidad de demostrar que la sordera ya no es una frontera infranqueable en el ámbito de la comunicación humana. Y, finalmente, si se quiere, que sigue siendo necesario, hoy tanto o más que nunca, movilizarse (y Con Corazón es un claro ejemplo de ello) para combatir otras "sorderas" de carácter social (como la intolerancia, la intransigencia o el fanatismo), muchísimo más perniciosas, ésas si, todavía.
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Una visita al Forte da Graça, la mole inexpugnable de la Raya abaluartada hispano-portuguesa
El
pasado sábado, día 27, fuimos legión los pacenses motorizados, cual
romería festiva, que tomamos el camino de la cercana Elvas, para visitar
el Forte da Graça --o de Nossa Senhora da Graça--,
la impresionante mole defensiva que, desde el XVIII, domina el
flanco norte de la villa lusitana, a unos dos kilómetros en dirección
Portalegre. Una de las fortalezas abaluartadas de la Raya
hispano-lusa más poderosas del mundo, y de las más originales en
cuanto a su concepción e implantación. Una imponente máquina bélica
de defensa, joya de la arquitectura de ingeniería militar europea de
su tiempo que, a pesar de los intentos de los ejércitos sitiadores
desde el XVIII hasta principios del XIX, jamás fue tomada por el
enemigo. Una fortaleza, en fin, que fue utilizada como presidio
militar y político en los tiempos de la dictadura de Oliveira
Salazar, hasta 1989, en que fue cerrada a cal y canto, estando
actualmente bajo la supervisión y control del Ejército portugués.
Construida
entre 1763 y 1792 --30 años, nada menos--, la bestia pétrea de la
Raya abualartada, conocida en su tiempo como Forte del Conde de Lippe,
quien lo planeó y mandó ejecutar, presenta una planta cuadrangular
de 150 metros de lado, completada con cuatro enormes baluartes
pentagonales en los vértices, con sus muros en escarpa --uno de ellos,
denominado, precisamente, "Badajoz", que da vista a la ciudad pacense
en lontananza--, con cuatro revellines cubriendo las cortinas de
las murallas, en medio de las cuales se inserta una Puerta
monumental, llamada del Dragón, así como tres poternas. Y en el cuerpo
central, un reducto elevado, de planta circular, además de una torre
con dos plantas abovedadas: la capilla y la casa del Gobernador.
Conformando, a vuelo de pájaro, una estrella espectacular de 8
puntas, a modo de gigantesco cangrejo de patas articuladas.
LA EXPEDICIÓN Eran
las diez y media de la mañana, cuando centenares de pacenses nos
concentramos con nuestros coches en los alrededores de IFEBA. Con gentes
de procedencia variopinta: Asociación Amigos de Badajoz, Asociación
Cívica Ciudad de Badajoz, redacción de la revista de estudios
transfronterizos O Pelourinho y
gente por libre, mucha gente por libre. Entre los que destacaba la
figura de Germán López Iglesias, concejal de Turismo del Ayuntamiento de
Badajoz. Y organizando la salida, dando las últimas instrucciones, el
todoterrenal Manuel 100fuegos, acompañado de su fiel Soledad Rotenmeyer.
El tiempo era frío, algo brumoso, pero el sol se dejaría de notar a
lo largo de la jornada, lo que los expedicionarios agradecieron.
Eran
las once de la mañana, cuando los expedicionarios pacenses llegábamos
a las laderas del Forte da Graça, subiendo penosamente por un camino
que frecuentan los amantes del senderismo, los ciclistas y los rebaños
de cabras y ovejas. Y, al llegar, vemos cómo tres guardacoches nos
ayudan a aparcar los vehículos en sitios de difícil acceso, a fin de
aprovechar las estrecheces del lugar. Guardacoches poco vistos, por
cierto, educados, amables y, por las trazas, buenos conocedores del
lugar. Vemos a Moisés a la entrada del Forte, rodeado de sus leales, y
al preguntarle por estos "gorrillas", tan majos ellos, resulta que no
eran aparcacoches, no, hijo, no, que eran... ¡los militares que nos
iban a acompañar de guías! Y allí que nos presentan a los tres
caballeros: el teniente coronel José Ribeiro, el
sargento mayor Álvaro Matroca y el sargento Manuel Martins. Los
tres, destinados en el Museo Militar de Elvas, buenos amigos de Moisés
y, por supuesto, de España.
Entretanto, cerca de 500 personas
--según datos de la propia organización, que hacían de este suceso un
hito histórico en las visitas guiadas a los fuertes de Portugal-- nos
habíamos congregado a las puertas del Forte, la del espectacular
Dragón, mítico animal de la antigüedad que sobresale en el frontispicio
de la Puerta. Todas, convenientemente abrigadas para la ocasión,
abundando los gorros y pasamontañas, los chaquetones y las cazadoras,
los abrigos, las bufandas y los anoraks. Y, sorprendentemente, mucha
gente joven e, incluso, niños de corta edad, incluyendo varios perritos
falderos, mascotas que no quisieron perderse el acontecimiento.
Y, cómo no, no faltaron los fotógrafos en tan alta ocasión,
que quisieron dejar recuerdo gráfico para la posteridad. Por un lado,
los considerados VIP, como Vicente Novillo, Enrique Vidarte, Miguel
Ángel Rodríguez Plaza, Casimiro Moreno y algunos otros, entre ellos,
un portugués. Y, por otro, trescientos más, gente del común, que se
dedicaron a fotografiar el fuerte, tanto sus interiores --en penoso
estado de conservación--, como los exteriores, sus impresionantes
vistas, los campos y las villas de los alrededores, la cercana ciudad de
Elvas, Olivenza y Badajoz en la lejanía, los detalles, las fotos de
parejas y grupos, con el coloso al fondo, y qué sé yo. Lo que sé es que
algunos agotaron sus baterías y tarjetas de memoria.
LA VISITA José
Ribeiro, en un español perfecto, después de dar la bienvenida a la
multitud, hizo una breve reseña histórica del Forte da Graça, tras lo
cual nos animó a entrar, invitándonos a guardar una serie de
precauciones necesarias por el mal estado del fuerte, divididos en tres
grandes grupos, acompañándonos como guías los tres militares
portugueses. Sabia medida, porque, al coger tres rutas distintas, los
expedicionarios pudimos patearnos la fortaleza que, a primera vista,
ofrecía un aspecto de abandono total, como de un castillo robado. Y
nuestros pacientes y documentados guías nos llevaron prácticamente por
todos los sitios. Y al decir por todos, quiero decir t-o-d-o-s: dando
una vuelta por el foso, subiendo hasta la casa del Gobernador y la
terraza, metiéndonos en todos los túneles y casamatas del camino,
llevándonos hasta donde estaban la capilla y las cocinas, los
dormitorios y la sala de oficiales, el "refeitoiro" y la "serralhaira",
los lavaderos, las galerías de tiradores y las cañoneras, las galerías en zig zag, las casas de las familias de los soldados y
hasta la cisterna excavada en la roca viva. Donde había que bajar de
uno en uno, por grupos de seis, más, imposible. Siempre en grupo y,
ojo al dato, con nuestras linternas en ristre, ya que la mole carecía
de electricidad, y, sin luz, cualquiera se hubiera llevado algún que
otro tropezón o, en el peor de los casos, perdido.
Una visita
que duró tres horas, tres, con la gente anonadada ante esta
maravillosa muestra de la arquitectura militar del XVIII, hoy día, en
lamentable estado de conservación, con unos muros impenetrables que
durarán toda la vida, un coloso dormido que el Ejército portugués, el
Gobierno, para entendernos, ha puesto en venta. Y que es deseo de los
ciudadanos sensibles y los estudiosos
de ambos lados de la Raya de ponerlo en valor para que, en unión de
otras fortalezas abaluartadas de la antigua frontera hispano-lusa,
incluida la de Badajoz, que conforman un conjunto monumental único en el mundo, sea declarado por la UNESCO Sitio Cultural Patrimonio de la Humanidad.
Al
término de la visita, nuestros guías, con el teniente coronel Ribeiro
a la cabeza, quisieron ofrecernos una "sorpresa". Que consistió en...
¡otra visita!, de media hora de duración, en esta ocasión a una cueva
o fuente en la base del monte, donde los antiguos soldados se
proveían de agua, llevándola en garrafas sobre los hombros hasta el
fuerte por una ruta escondida, fuera del alcance de los disparos del
enemigo, en caso de asedio. Muchos sacamos bandera blanca y nos
rendimos con todo el equipo. Demasiado para el cuerpo, colegas, pues
eran las dos de la tarde, hora más propicia para comer o tomar unas
cervezas. Además de visitar los baños, para el aseo general y el
acicalamiento de las damas.
LA DESPEDIDA Así que, tras la reglamentaria despedida y felicitación a algunos artífices de la visita --Moisés Cayetano y Manuel 100fuegos,
entre otros--, numerosos expedicionarios, amigos y colegas,
aprovecharon para desperdigarse por la villa de Elvas --otros fueron más
allá, por la autovía Madrid-Lisboa-- para tomarse unas sagres
y, según los gustos, ponerse ciegos de mariscos, pollo a la brasa,
porco a la alentejana, almejas, arroz a la marinera y bacalao dorado,
todo ello regado con vinho verde o rosado y rematado con una bica de
café Delta y una copa de amarguinha bien fría, para, ya en la tarde,
largarse de compras por el centro y el extrarradio de la villa
fronteriza, acompañados de la patronal.
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