Ha muerto José Saramago, escritor amigo

Por El Avisador - 20 de Junio, 2010, 20:04, Categoría: General

Una tarde de primeros de julio de 1992, el escritor José Saramago se dirigió desde Lisboa a Orellana la Vieja (Badajoz), para asistir, invitado, a la XVII Escuela de Verano de Extremadura. Esteban Cortijo, por entonces profesor de Filosofía en el Instituto de Villanueva-Don Benito, había conseguido que aceptara la invitación. Llegó cansado, tenía entonces 70 años y vino acompañado de varios amigos y de su esposa, Pilar del Río. Todos pensaban que al estar Orellana en Badajoz iba a quedar cerca de la frontera y comprobaron que no era así. Fue una tarde agradable y una velada inolvidable la que pasamos, los que entonces asistimos al encuentro con el escritor ya famoso, aún no galardonado con el Nobel. Era el año de la publicación, en España, de El Evangelio según Jesucristo, de alguna forma la causa que le obligó a establecerse en Lanzarote. Siempre le gustó ejercer de ciudadano, además de escritor. Nos presentó sus libros y tuvimos un diálogo muy enriquecedor que se prolongó en la sobremesa hasta bien entrada la noche.

Anteayer, 18 de junio, nos enterábamos de la noticia de su fallecimiento en Lanzarote. La pérdida de su compañía es enorme para todos los que nos sentimos críticos con la sociedad actual, y queremos un mundo mejor, diferente, “donde no exista tanto sufrimiento para millones de personas”. Si algunos ya lo seguíamos desde antes de conocerlo personalmente, a partir de entonces lo hemos seguido muy de cerca y nunca nos ha defraudado. Sus últimos gestos públicos han sido para solidarizarse con dos personas tratadas injustamente: Aminetu Haidar y el juez Garzón.

Visitó Badajoz, invitado con ocasión de algunas Ferias del Libro y dio conferencias en el IES Zurbarán y en el Hotel del mismo nombre, si no recuerdo mal. En el IES habló del proceso creativo del escritor, lo que le habían solicitado. Recuerdo que explicó cómo en su novela Alzados del suelo (1980) llevaba más de veinte páginas y no acababa de encontrar la forma, hasta que, sin usar puntuación, consiguió que le guiara una “música interna en la novela” y siguiéndola la volvió a comenzar y fue un éxito. Terminó afirmando que el contenido debe encontrar la forma, la sinfonía que lo guíe.

Cuando le concedieron el Nobel, en 1998, declaró: "Yo no nací para toda esta gloria” y en la ceremonia de entrega recordó y reivindicó orgulloso a sus abuelos, analfabetos. Describió a su abuelo Jerónimo, como “el hombre más sabio que he conocido”. Esa es la verdadera cultura; saber quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos, que no es a donde nos están llevando, y trabajar bien para colaborar a hacer un mundo mejor. Él declaró en otra ocasión: “Cada hombre tiene su propia parcela de tierra para cultivar. Lo importante es que cave hondo”. Nacido en 1922, Saramago se crió en un pequeño pueblo, Azinhaga, a unos 100 km al noreste de Lisboa. Sus abuelos maternos eran campesinos sin tierra que criaban cerdos, y los primeros años de Saramago pasaron entre azada, cortar leña y acarreo de agua desde el pozo.

En su discurso con motivo del Nobel, Saramago recordó sus orígenes. Un niño pobre, enraizado en una aldea, había llegado a lo que consideramos el más alto nivel humano. La lectura, la educación, la sensibilidad y, sin duda, su inteligencia, también le habían ayudado. Todos los que le queremos (“Escribo para que me quieran”, declaró en otra ocasión), sentimos la tristeza de su irreparable pérdida.

Antonio Peña Vela
antoniopv47@hotmail.com
http://afilalapiz.blogspot.com

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