6 de Junio, 2010

La Orquesta de Extremadura lo bordó en el cierre de la Primavera Cultural en el Casco Antiguo

Por El Avisador - 6 de Junio, 2010, 17:10, Categoría: General

El pasado viernes, con una grata temperatura al anochecer y la Plaza Alta abarrotada de público, la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo cerró su Primavera Cultural 2010, en esta su segunda edición, con un concierto extraordinario de la Orquesta de Extremadura, bajo la dirección de Jesús Amigo. Nuevo éxito de la primera Orquesta de la región, con el selecto público entregado al final, demostrándose, una vez más, que la ciudadanía sabe responder cuando en este entorno emblemático de la ciudad se organizan actos de gran calado cultural. Dos mil sillas había, que se ocuparon pronto, con mucha gente de pie al final --otras mil--, y eso que esa noche se celebraban numerosos actos repartidos por toda la ciudad, lo que viene a confirmar que en Badajoz existe todo tipo de sensibilidades, y la gente, cuando se la convoca con actos de entidad, responde.

En el palco delantero, la gente guapa, con el alcalde, Miguel Celdrán Matute, la delegada del Gobierno, Carmen Pereira, el consejero de Industria, José Luis Navarro, y el concejal Francisco Javier Gutiérrez Jaramillo, entre otras autoridades y representaciones que, desde mi posición, junto a la patronal y algunos amigos,
pude divisar. Y luciendo traje oscuro de media gala y corbata roja para las grandes ocasiones, allí que andaba José María Soriano Llamazares, presidente de la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo, rodeado de sus leales, que repartieron, silla por silla, los programas del concierto. Y por no faltar, ocupando su nido en la Torre de Espantaperros, también estaba su inquilina, Atalayina, junto a su maromo picolargo, la pareja de cicónidas más culta de esta ciudad, que no se pierde un sarao en la Plaza Alta, esperando acontecimientos.

LA PRESENTACIÓN
Y José María, ya en su salsa, que cogió el micro para saludar al distinguido público. Al que lanzó flores: "Son ustedes formidables", en plan Alberto Oliveras, aquel popular presentador del concurso radiofónico que se llamó "Ustedes son formidables". Y al sitio: "La Plaza Alta es el símbolo de la recuperación y la rehabilitación del Casco Antiguo..., enclave cultural de primer orden..., lugar que rezuma cultura...", donde --siguió-- "uno puede empaparse de historia, patrimonio y cultura al mismo tiempo". Y más flores, que estamos en primavera: "Y a la Orquesta, porque queremos que este concierto se institucionalice todos los años en la Plaza Alta". Íbamos por los cinco minutos de discurso sorianista, cuando el líder vecinal, en vez de concluir, que era lo esperado, siguió y siguió, como las pilas "duracell". En esta ocasión, relatando algunas de las venturas y desventuras que deben arrostrar los dirigentes vecinales, como si fueran los únicos: "Tenemos bastantes dificultades para organizar actos de este tipo..., esto no es un camino de rosas..., no somos vecinos, somos auténticos militantes..., nos hacen caso unas veces, otras veces, no..., unas veces, bien, otras veces, mal, y otras, regular...". La gente se estaba removiendo en sus asientos, algo cansina con el sermón sorianista, esperando oír a la Orquesta de una puñetera vez, que para eso había venido. Pero que si quieres arroz, Catalina, que mi José María era el dueño del micro: "Aquí hay que tener mucha ilusión..., muchas ganas y mucho orgullo..., que son muchas patás las que tenemos que dar en la Asociación de Vecinos...", echando flores de nuevo, esta vez a los suyos, nombrándolos uno a uno: "Gracias, Marisol, Joaquín, Juan Pedro...". Y los murmullos ambientales, que subían y subían. Y mi pareja de ciconias, hartita del rollo sorianista, durmiendo a pierna suelta,
por lo que se perdieron el concierto. Iban ya ocho minutos de perorata y mi líder vecinal, erre que erre, a lo suyo: "Vaya mi agradecimiento, además de a la Orquesta, a la Junta de Extremadura, a la Diputación, al Ayuntamiento, a Caja Badajoz, a la Facultad de Biblioteconomía, a los hosteleros del barrio y, especialmente, a la consejería de Cultura, que es la que ha hecho posible este concierto", lo que hizo dirigiéndose al tendido VIP. Más peloteo de un funcionario a su consejería de Cultura, imposible, colegas. Y la gente, esperando un milagro, que diera paso a Jesús Amigo y sus músicos. Pero ni por ésas. Que va y, en un alarde confidencial e íntimo, más propio de ser contado en otros ámbitos, que nos relata una emotiva anécdota familiar, la de su hermano Manolo, fallecido no ha mucho, "que murió antes de ver este concierto..., con las ganas que tenía de asistir..., y, ahora, con sus cenizas esparcidas por el Guadiana..., seguro que estará por ahí cerca..., oyendo el  concierto... ¡va por ti, Manolo!". Y, tras doce minutos exactos, por mi reloj Lorus, "mov't Japan", "water resistant" y "quartz", de relojería Julio Corrales, la gente, sin saber bien qué hacer al final: unos, regruñendo por la presentación, que tildaban de excesiva, otros, aplaudiendo, y otros, como el abajo firmante, sin habla, con el corazón encogido en un puño.

EL CONCIERTO
Recuperado el resuello, el concierto de la Orquesta extremeña resultó un rotundo éxito, y tuvo dos partes, interpretando en la primera una selección de las óperas El Barbero de Sevilla, de Rossini, y Carmen, de Bizet, que fueron del agrado de la entendida audiencia. Pero en la segunda, dedicada a la zarzuela española, al gusto popular, Jesús Amigo y sus músicos lo bordaron, interpretando un repertorio de los clásicos: preludio de La Revoltosa, intermedio de La Leyenda del Beso, de Soutullo y Vert, preludio de El Tambor de Granaderos, de Chapí, El Caserío, de Guridi, preludio de El Bateo, de Chueca, y, como guinda del pastel, el pasodoble España Cañí, de Marquina. "Y se puede bailar", nos aconsejaba el de la batuta desde las alturas. Los aplausos y los ¡bravos! arreciaron a su término, obligando a salir a saludar al dire unas cuantas veces. Y un gran sector del público, entregado, que comienza a gritar ¡otra!, ¡otra!, ¡otra! Y el ilustre director que dice que ahí va La Boda de Luis Alonso, de G. Giménez, de regalo, de balde, sólo por nuestra cara bonita. Y el entendido público, venga a aplaudir, de pie, con ¡bravos! a discreción. Y mi director de orquesta favorito, venga a salir a saludar no sé cuántas veces. ¡Otra!, ¡otra!, ¡otra!, decía la república de la Música, reunida esa noche en la Plaza Alta, puesta en pie, extasiada. Y va el superdirector que me saca Suspiros de España, famoso pasodoble de Álvarez Alonso, con el coro popular tarareando su letra, y la plaza a punto de venirse abajo, la gente rompiéndose las manos de aplaudir. El final resultó apoteósico, con los músicos puestos en pie, recibiendo una catarata de ovaciones, en tanto el Amigo de esta película ofrecía al distinguido público una sonrisa de oreja a oreja, como en las grandes ocasiones.

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El arte de leer

Por El Avisador - 6 de Junio, 2010, 9:24, Categoría: General

La significación de Arte tiene un gran recorrido histórico, con dedicaciones de ética y de, forma amplísima, cultural. Es el arte todo aquello que se hace con extraordinaria dedicación, que deriva en algo bello y atractivo o colosal, como, por ejemplo, el séptimo arte, que se le ha aplicado al cine. Otras artes son la pintura, la poesía, el cante y muchas más cosas, a las que se les da un gran sentido de interés. El arte siempre es bello.

Pero, seguramente, nunca hemos dado aplicación al arte de la lectura, que es de un sentido ampliamente considerado. Escuchar una lectura matizada con una sentida pronunciación es encantador, y quien la pronuncia, quien hace la lectura poniendo su alma en este quehacer, se emociona, porque es como recitar un bellísimo poema, claro que, sin llegar a tal extremo, pero seguir ese camino es encantador.

Por todo esto, y con  mi gran deseo de que dediquemos algo de nuestro tiempo a esta tan encantadora materia --que pudiera ser leyendo un libro-- pero sintonizando cuantos signos ortográficos existieren, como si de una partitura musical se tratara, dedicando su tiempo de pausa en las comas, en los puntos y comas y, en los dos puntos, poner más énfasis de espera para entrar seguido, con un tono distinto, según sea necesario. Un olvido de los signos gramaticales que, para su exactitud de lectura, contiene un párrafo, como diría  nuestro ilustre extremeño Santiago Castelo, hace que éste pierda su significado.

Y a esto es a lo que más quiero referirme, al arte de leer. Que también es un bonito arte. ¡Qué bonito es escuchar una lectura perfecta!, que, sin llegar, parece cantada. Fijad vuestro interés en su bella sintonía, y seguro que llegaréis vosotros mismos a conmoveros de emoción. Leer bien es patrimonio de muy pocos, pero, queriendo, todos podemos conseguirlo.
                                                                
José Lemus Fuentes
joselemusfuentes@gmail.com
PLASENCIA (Cáceres)

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Casa do Fado, en Pardaleras

Por El Avisador - 6 de Junio, 2010, 9:16, Categoría: General

Vuelve el fado a enseñorearse de los locales hosteleros pacenses. Si hace unas semanas era el café-bar Fado 3.14, en Santa Marina, con actuaciones de fado los viernes, ahora es el restaurante Casa do Fado el que sale a la palestra, en la calle Martín Arredondo, en Pardaleras, donde antes estuvo el conocido mesón-restaurante Los Arcos. Con variedad de menús y postres durante la semana y fado en directo en la cena del sábado-noche.

El fado, la canción más internacional de Portugal, con letras que rezuman melancolía y nostalgia,
frustración y fatalismo, contando las pequeñas historias del vivir diario en los barrios humildes del vecino país. Que ya lo cantó Amalia Rodrígues, la mejor exponente de este género musical, la reina del fado: "Amor, celos,/ ceniza y fuego,/ dolor y pecado./ Todo esto existe;/ todo esto es triste;/ todo esto es fado".

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