El arte de la palabra

Por El Avisador - 21 de Abril, 2010, 0:57, Categoría: General

Todos los días son buenos para aprender. El transcurrir de los tiempos, es como decir que es escuela, que cada día es motivo  de una nueva lección y, que siempre descubres algo nuevo. Es gratificante saber escuchar y poner toda atención, lo que, en días tras días, algo se te ha quedado. Eso es ya una lección.

Las tertulias, donde hay derroche de ideas, es significante ejemplo, que, asistiendo a ellas con frecuencia, te servirán para concebir las tuyas propias, que no las encontrabas. Si éstas no las hay, tienes que proponerte a que se realicen. Comprenderás que en ellas se establecen discusiones de variados conceptos, algunos sin importancia, pero otros salen a la luz de forma inesperada, de lo que tú vas a aprender. Existen grandes centros educativos basados en simples charlas, donde, los profesores emiten sus ideas, y los demás también hablan y, de todo ello, cada día, sale, al menos, una idea o una preciosa lección. El saber hablar no nace de forma espontánea, precisa de una combustión acelerada, dada por constantes temas o discursos que, los tiempos de su manejo, sean  de bastante abundancia.
 
Entiendo como un arte la expresividad clara, concisa y con una bella entonación, si no musical, sí que suene agradable, de ahí los bellos cantos poéticos, que, sin duda, es la mejor escuela que se escucha. De todo esto fluyen sentimientos y placeres que alumbran grandes poemas que escuchamos a grandes poetas.

La poesía es como un rayo de luz que penetra en tu alma y en tu corazón, ellos, los poetas, no lo dudes, son los principales artífices de este bello arte. El alma, que es todo corazón, pone su fina sensibilidad al servicio de aquel momento, tan grato, desde luego, cuando vas a concebir una obra poética, que te ilustra y te acompaña,  y sientes que tu propia sensibilidad es juego soñador de hermosas esperanzas. ¿Quién no sintió congoja y alguna lágrima escribiendo un poema...? El corazón te reta, hasta te obliga a vivir sensaciones tan bellas, que, si en principio lo sientes, después es fiesta del alma. Un poema, un soneto, una poesía soñada, es para el que es poeta la alegría que esperaba; y cuando tú ya la acabas, que la cantas con amor, con ilusión en el alma, qué alegría, qué sosiego y qué bonita esperanza.

Por eso, yo te diría, repitiendo con agrado, que vayas a las tertulias, pero si no existen búscate buenos amigos, haced reuniones con charlas, que de tanto que se hable, algo te llevas a casa. Hablar mucho, que hablando se aprende a discurrir sensaciones  y a decirlas o a callarlas, pero con gran propiedad, porque te acuerdas de ejemplos que aprendiste en la tertulia un día o tres mañanas. Habla, que hablando se aprende a decir bellas palabras, y a darle la entonación sin discursos ni bravatas. Tus amigos lo verán y vas a ser más querido, o mucho más, preferido por oírte bien hablar.  

Las tertulias, buen amigo, además de ser escuelas, son de gratas distracciones, de hacer buenas amistades y de aprender que la vida, vivirla, es adorable.  

José Lemus Fuentes
joselemusfuentes@gmail.com

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)

Calendario

<<   Abril 2010  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   

Categorías

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog