Idiotas del mundo, viajad

Por El Avisador - 16 de Febrero, 2010, 9:26, Categoría: General

Lo que más aprende hoy la gente viajando es gastronomía. Quizá porque ocupa mayor espacio en los medios informativos que la cultura o el arte, que son cosas de minorías selectas y fuera de onda. La cristalería de La Granja ¿a quién le interesa?

En realidad de verdad, queramos que no, la gente viaja para comer. Y beber. O al menos esa es la impresión que nos deja, por lo que cuenta al volver: ¡Qué ricos estaban los pericones en La Carolina, cómo crujía en los dientes el mollete con aceite en Baena, qué verdes y suaves eran las habas morunas en Jabalquinto y las aceitunas machacadas en Jaén, cuán sabroso era el ternasco en Zaragoza y hasta dónde se puso de gambas rojas en Huelva y de chanquetes diminutos en  el Rincón de la Victoria, Málaga!

Y todo eso por no hablar de El Bulli, que dicen que si cierra o que no cierra, según salga la noticia en Madrid o en Nueva York. ¿Quién habrá comido en El Bulli de Ferrán Adriá, hombre que más parece un filósofo peripatético que un cocinero estético? O un vendedor de buñuelos de viento, vete a ver.

El turista interior, si no se ha hartado de pescadito frito no ha pisado Cádiz; si no ha probado almortas, no sabe lo que es  el Priego de Alcalá Zamora; si no ha almorzado rabo de toro en el Caballo Rojo o el Burladero, ignora lo que es la Córdoba sultana y mora, judía, romana y cristiana, atravesada por el tahalí del Guadalquivir.

Unas coquinas enanas con unas lágrimas de limón del Puerto de Santa María son el no va más de la exquisitez en una terracita al mar de Chiclana y las caracolillas rústicas que te ofrecen  en un vaso de agua sucia en un chiringuito con música flamenca en Castro del Río no tienen comparación con dos huevos con patatas fritas de tu casa. El mundo al revés. La morcilla, gran señora de la mesa, si no es de Burgos capital, no vale un grano de arroz de las riberas del Turia de Valencia, y queso como el de la tarta del Casar en Cáceres no hay ninguno, mientras recorres Extremadura, por supuesto. ¿No lo has probado aún con el vino de pitarra? Eres un ignorante. Viaja.

Antes se hablaba de fútbol o toros. O de política. Ahora si hablas de eso no eres nadie. Ahora se pirra la gente por filosofar sobre el sabor del pimiento de piquillo en Logroño. Allí sabe mejor, ¡dónde vas a comparar! El de Alcosto o Día o Caprabo es para tirarlo a la basura. El del Gourmet de El Corte Inglés, todavía... pase. ¡Ese sí que es bueno! ¡Cuán falsa es la gente, cuán zorrocloca!

De vinos, ni te cuento lo que cuentan. El chacolí, o te lo tomas en la parte vieja de Bilbao o en ningún otro lado. La manzanilla, en Sanlúcar. El Cariñena, en Cariñena o Calatayud, no más allá. Cada cosa, en su sitio. El ribeiro, en Santiago de Compostela, y que se quiten la catedral y el botafumeiro.

La gente prueba todo lo del lugar y cuánto más caro sea, mejor le sabe. Lo que cuesta poco, no vale nada. Lo del necio: confunde valor con precio. La bondad la pone el euro, no el paladar.

Idiotas del  mundo, viajad. Viajad y sabréis que a Segovia se la ensalza, no por el alcázar, el acueducto o la catedral, sino por el cochinillo de "José María" y el cordero de "Cándido" o "El Narizotas". ¡Pues claro, qué coño!

Apuleyo Soto Pajares
apuleyosotopajares@hotmail.com

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