16 de Junio, 2009

Julián, el del Memorial

Por El Avisador - 16 de Junio, 2009, 16:47, Categoría: General

Se llama Julián y es cura. Como aquél, el otro y el de más allá, no te fastidia. Pero este Julián no es un cura cualquiera, hijo mío. La discreción y la bondad personificadas, un cacho de pan, uno que allí por donde pasa deja un rastro indeleble de humanidad y de amistad. Y de alegría, porque con mi Julián no hay penas que valgan. Y a mí me gusta la gente no por lo que es ni por lo que representa, qué va. A mi me gusta por lo que hace y, sobre todo, por cómo lo hace. Y mi Julián es uno que se entrega hasta el fondo y nunca dice no a nadie. Que lo que esté en sus manos, lo hace, vamos que si lo hace.

El Julián de esta película, de 64 tacos, uno menos en Canarias, nació circunstancialmente en San Juan (Alicante), hijo de guardia civil, a mucha honra, para volver a Badajoz en los años 60. Y a partir de 1969, año en que fue ordenado, ¡hale! a patearse la provincia, pasando por Azuaga, donde fue coadjutor de Ntra. Sra. de la Consolación, y Jerez de los Caballeros, donde ejerció como párroco de San Miguel y Santa María. Total, 13 años en amor y compaña con azuagueños y jerezanos, entre quienes dejó un recuerdo imborrable.

EN BADAJOZ
Y en los años 80 y 90, el arzobispo Antonio Montero Moreno, de grata memoria, que le llama a su lado para encomendarle altos destinos en la Iglesia local: rector del Seminario diocesano de San Atón, profesor de Derecho canónico en el Seminario y en la Escuela de Teología, director del Instituto Teológico de Badajoz, afiliado a la Universidad Pontificia de Salamanca, canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Badajoz, Juez eclesiástico en varias instancias y, al final, párroco de Ntra. Sra. de Guadalupe, donde estuvo 12 años. Y a todo esto, sin dar tres cuartos al pregonero, antes al contrario, pasando como de puntillas, sin que se notara su presencia. Y, claro, el que sabe distinguir bien, el que sabe separar la paja del trigo, lo nota, vamos que lo nota.

En la actualidad, como mi Julián es como es, siempre disponible, el actual arzobispo, Santiago García Aracil, lo tiene en la curia desde hace cuatro años, ejerciendo de Defensor del Vínculo (del matrimonio) y Promotor de Justicia ad universalitatem causarum de la archidiócesis de Mérida-Badajoz. Que algún día habrá que explicar, pero una cosa clara, de prebendas y carguetes, rien de rien, todo lo contrario.

Y ahí lo tenéis, tan campante, a mi Julián, que le da corte cuando le hablo de sus cosas, a las que no quiere dar importancia alguna. Y eso que su corazón, de tanto darse a los demás, le dio un jamacuco hace un par de años, y ahora lleva siete muelles y dos globos en sus arterias coronarias. "Sea lo que Dios quiera", te dice con su sempiterna sonrisa este amigo de la Providencia. Uno, por cierto, que tiene raíces familiares en Villafranca de los Barros, y allí que se va a descansar el cura alicantino-pacense con los suyos los fines de semana, cuando no tiene bodas, bautizos y similares. Que es rarísimo, pues se lo rifan sus muchos amigos y antiguos discípulos, que he visto su agenda y la tiene hasta las trancas.

EL MEMORIAL
Y viene este exordio porque hace unas fechas, Julián, el defensor del Vínculo, ha tenido un detallazo con el abajo firmante. Y es que me ha regalado un libro raro y curioso, su tesis de licenciatura, que es licenciado en Derecho Canónico por la Pontifica de Salamanca. Y se trata de El Memorial ajustado del pleito sobre jurisdicción en la Vicaría de Jerez de los Caballeros (Badajoz, a. 1757), editado este año en Córdoba por la Ilustre Sociedad Andaluza de Estudios Histórico-Jurídicos. Que fue presentado en Jerez y en Córdoba y estamos esperando que se haga lo propio en Badajoz.

Apasionante estudio, basado en un viejo legajo de 1757, encontrado en el Archivo Diocesano de Badajoz, reproducido en facsímil en la obra, donde se da cuenta del larguísimo litigio que enfrentó a la Orden de Santiago y al concejo jerezano con el obispado de Badajoz por la jurisdicción eclesiástica de la Vicaría de Jerez de los Caballeros, gobernada por los caballeros Templarios en el siglo XIII. Arranque del largo conflicto, que afectó también a la autoridad de los Sumos Pontífices y a los Reyes de España. Memorial que si cae en manos de escritores aficionados a la Historia, como Jesús Sánchez Adalid o Tomás Martín Tamayo, les sale un novelón de tres tomos, por lo menos.

Julián García Franganillo, que así se llama este sujeto, prendado en humanidad a lo divino, ha sido un placer.

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IX Premio Timoteo Pérez Rubio, el 19, en la sala Vaquero Poblador

Por El Avisador - 16 de Junio, 2009, 16:03, Categoría: General

Este viernes, en la sala Vaquero Poblador, de la Diputación Provincial (San Juan de Ribera, 6), se inaugura la exposición correspondiente al IX Premio Timoteo Pérez Rubio, Oliva de la Frontera (2008-2009). Será, como digo, el 19 y a las 12,00 horas. Repito, a las doce. Hora fatal, como todo  el mundo sabe, con la gente a sus cosas, pero doctores y doctoras tiene la Diputación.

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Memoria del Sáhara, el 20, a las 12,00 horas

Por El Avisador - 16 de Junio, 2009, 11:18, Categoría: General

Hace unas fechas, dábamos aquí el aviso de la exposición fotográfica de Lucas Garra, titulada La Memoria del Sáhara, el sábado, día 20, en las Casas Mudéjares de Badajoz (plazuela de San José, s/n), pero se me escapó la hora, dato importante, máxime cuando es a las 12,00.

Hora poco católica por estos Reinos, cuando de exposiciones se trata, pero el asunto y el autor bien valen el cambio de disco. Aquellos que queráis saber más sobre esta exposición y su autor, el tal Lucas, tenéis a vuestra disposición su página web, impresionante. La he visto y es como para caerse de espaldas. Vean, vean: http://lugarra.wordpress.com.

Nos vemos el sábado,
¡ah!, y con copichuela en las Bodegas de San José, según el nota. Sí, señor, estos son los fotógrafos con porvenir. Hasta luego, Lucas.


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Godoy, destino inacabado, conferencia de José Luis Gil Soto, el 17, en la EII

Por El Avisador - 16 de Junio, 2009, 11:06, Categoría: General

Pedro:

El miércoles, día 17 de junio, a las 20,30 horas, en el Salón de Grados de la Escuela de Ingenierías Industriales (avda. de Elvas, s/n), la Asociación para Fundación Benito Mahedero organiza una conferencia-coloquio sobre el tema:

Godoy, destino inacabado

a cargo del escritor José Luis Gil Soto, autor del libro "La traición del Rey", que tendrá mucho gusto en firmar ejemplares del mismo a su término.

La Asociación agradece vuestra asistencia.

Alfredo Álvarez García
Escuela Ingenierías Industriales de la UEx
aalvarezgar@gmail.com

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Tres artistas extremeños en el Museo de Cáceres

Por El Avisador - 16 de Junio, 2009, 0:31, Categoría: General

Juan Manuel Valadés Sierra (juan.valades@juntaextremadura.net), director del Museo de Cáceres (plaza de Las Veletas, 1), me manda una papela con su programa veraniego de actividades. Y, como primera providencia, ahí van las exposiciones temporales que alberga este verano, correspondiendo a tres artistas extremeños, mira por dónde:

González Bravo. Obra sobre papel

 Justo González Bravo (Badajoz, 1944) es continuador y heredero de la gran revolución que supuso el arte abstracto. Pero sobre todo hay que incardinar su informalismo, que surge en Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Parte de la figuración, con rasgos expresionistas en sus figuras y paisajes; para ir deslizándose hacia la abstracción.

En 1970 se traslada a Lisboa. Pero no es hasta 1979 cuando González Bravo retoma su actividad artística y ya de manera profesional. A ello ayudará la firma de su primer contrato con una galería lisboeta y la concesión del primer premio del Salón de Otoño de Estoril (1980). Durante esta primera etapa portuguesa pinta unas obras de marcado carácter expresionista, tanto en figuras como en paisajes, primando más lo primero. Aunque ya en estas obras se adivina cierta intención abstracta que lo conducirá con posterioridad al informalismo.

En estos años incorpora ya nuevos materiales como la arena o el polvo de mármol, que sigue utilizando en la actualidad y le dan ese especial acabado a su obra; a partir de 1986puede decirse que finaliza su etapa figurativa.

Muestra su interés por pintores como Dubuffet o Rothko, Willen de Kooning, Afro, Gerad Schneider o Moteherwell. Pero sus intereses están, en especial, en la pintura alemana de los años sesenta y setenta, con artistas como: W. Dahmen y G. Hoehme. Así apreciamos que tanto en su obra como en sus afinidades se desliza hacia la abstracción, bien de origen lírico o expresionista, y abandona totalmente la figuración. De este modo comienza a construir sus conocidas "puertas", lienzos que tienen un sabor "rothkiano".

González Bravo es un pintor mental, siempre está haciendo su obra aunque no tenga el pincel en la mano. Y en los componentes de esta ecuación siempre está el color como condicionante fundamental, y junto al color la textura y las formas. Éstas últimas varían desde un simple muro hasta formas más o menos geométricas, con una especie de lenguaje secreto al que acompaña el tiempo que actúa de destilador de toda la obra.

Su pintura es monumental y con un misterio arcaico que son signo y símbolo de su identidad. El cuadro no es sólo capas de pintura sobre el lienzo sino una reflexión psicológica del momento en que se pinta y del momento en que se piensa.

Cada lienzo de González Bravo demuestra su maestría en el uso del color y la destreza de su pincelada. Es una mirada interior, plena de lirismo, que construye su universo particular. Una arquitectura pictórica que va desgranándose en cada obra para edificar, pausadamente, su concepción del mundo.

Pero su pintura no es sólo color y gesto, también nos ofrece una concepción espacial, un instante detenido que desafía los límites del bastidor para anunciar nuevamente lo poético a través del espacio. Autorreflexión sobre la materia del pigmento, del color y su forma. Una intensa relación con el espacio en la que se mantiene indeleble el brío del tiempo que transcurre. Pausa y construcción de la pintura desde la pintura misma en un proceso cíclico que sólo necesita como lugar la superficie del lienzo.

(Hasta el 16 de agosto, de martes a sábados, de 9,00 a 14,30 horas)

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Ángel Duarte

El cacereño Ángel Duarte (Aldeanueva del Camino, 1930 – Sion, Suiza, 2007) es sin duda uno de los más grandes artistas que ha dado nuestra región. Formado primero en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, y después libremente en sus visitas al Museo del Prado o al Círculo de Bellas Artes, participó en los salones oficiales que se organizaban en Madrid hasta que en 1954 se instaló en París, donde participó en el Equipo 57 como uno de sus principales creadores.

A partir de 1969 su carrera en solitario le llevó a profundizar en formas, colores y planos, llegando a crear una singular y personal obra escultórica que no le hizo perder su implicación social a favor de un arte colectivo, utópico en esencia, cuyo fin siempre será desvelar la verdad universal en todas sus configuraciones, tal como la modernidad propuso. Se establece en Sion, ciudad inserta en un idílico paisaje suizo en la que permanecerá hasta su muerte.

El reconocimiento de Duarte en su tierra extremeña se hizo esperar, como suele suceder, pero en 1992 ya fue una de sus esculturas emblema identificativo de la región en la Exposición Universal de Sevilla, y recientemente se ubicó en su Aldeanueva del Camino natal una bella obra escultórica junto a la nueva autovía que discurre por el corredor de la tradicional Vía de la Plata.

El legado de pinturas, obra gráfica y esculturas que forma parte del depósito que el artista realizó en su día en el Museo Pérez Comendador-Leroux, de Hervás vuelve a exhibirse en nuestro Museo ampliado con una obra visual del Equipo 57, que recientemente ha pasado a formar parte de los fondos del Museo de Cáceres.

(Del 30 de junio al 13 de septiembre. De martes a sábados, de 9,00 a 14,30 horas y de 17,00 a 20,15 horas. Domingos, de 10,15 a 14,30 horas)
 
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 El marabú herido, de Lourdes Murillo

El marabú herido, de Lourdes Murillo
(Badajoz, 1964), es una serie de dibujos donde se alternan líneas y puntos en una gama de colores que van desde el negro al blanco pasando por toda la gama de grises, con reflejos plateados, azulados y grafito, o los más variados tierras y rosados, es decir  los colores propios del marabú. Todos tienen como denominador común una, más o menos pequeña, mancha rojo cadmio entre líneas, que no pretende representar sino simbolizar la herida.

La exposición empieza a gestarse en el 2008 y se completa en este 2009, constando de 52 dibujos.

(Del 9 de julio al 13 de septiembre. De martes a sábados, de 9,00 a 14,30 horas. Domingos, de 10,15 a 14,30 horas)

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