7 de Junio, 2009

Ronda de pregones el 7-J

Por El Avisador - 7 de Junio, 2009, 18:12, Categoría: General

Esta mañana, 7-J, la patronal y su escribano cogimos el toli y nos dimos un garbeo motorizado por la ciudad, que el tiempo era espléndido, 25 grados en los termómetros callejeros, calor y fresco a un tiempo, aunque los cielos nubosos en lontananza amenazaban lluvia. Y lo primero que vemos son algunas parejas y grupitos de damas y caballeros, especialmente de edad madura y entrada en años, a la salida de las misas del mediodía, que iban al teatro. Y es que echaban una función en muchos sitios --colegios, centros parroquiales, oficinas y locales de la Administración, etc.--, titulada "Europa", donde actuaban de protas dos artistas con mucho careto, más vistos que el TBO, pidiéndoles que aplaudieran sólo a uno de ellos y al otro, no, Jaime Mayor Oreja y Juan Fernando López Aguilar, a quienes secundaban una ristra de figurantes, conocidos sólo en su casa y en su pueblo.

Pero, a un tiempo, que vemos como una marea automovilística toma el camino de la autovía Madrid-Lisboa y se dirige al Este de la ciudad, en dirección a la carretera de Sevilla. Y nos vamos tras los pasos de Vicente, que va donde va la gente. ¿Una romería? ¿Una feria? ¿Una concentración motera? ¿Una suelta de vaquillas al estilo tradicional? ¿Una carrera de pollos? ¿Una garbanzada popular? Y nuestra sorpresa fue mayúscula cuando, entrados en la carretera de Sevilla, la gente se para en el semáforo que da a la barriada de Suerte de Saavedra, vulgo Las Malvinas. Y, una vez girados a la izquierda, entramos en los aledaños de la amplísima avenida de Antonio Hernández Gil, donde se celebra el mercadillo dominguero. Que estaba así. Así, no, así, abarrotao. Con miles de personas de toda edad, sexo, condición y procedencia, notándose la presencia de un número incontable de forasteros, procedentes de los pueblos y las comarcas cercanas, y los portus, nuestros vecinos allende la antigua Raya.

En mi vida había visto tal concentración humana. Ni en la Feria de San Juan, digo. Y la humilde barriada del extrarradio pacense, convertida en un gigantesco aparcamiento, imposible de encontrar un hueco a primavera vista, con algunos automovilistas, al borde de un ataque de nervios, dando vueltas y más vueltas. Milagrosamente, encontramos uno, pero es entrar en la vorágine de la ciudad de lona, cuando creímos que de allí no íbamos a salir fácilmente. Tal era la multitud de pacenses y forasteros que circulaban por sus pasillos, formándose tapones sin cuento, viéndose el personal atrapado cada cierto trecho. Pero la gente, ataviada casi de verano, con sus gafas oscuras, el movilata y el botellín de agua bajo control, iba a lo suyo, tan pimpante, que era buscar los chollos del siglo, que había algunas perras en el monedero, que estábamos a primeros de mes.

UNA DE PREGONES
Y es integrarnos en una de las arterias humanas del mercata dominical, cuando tenemos ocasión de asistir a la mayor ronda de pregones que vieron los siglos. Venidos de todas partes, desde la diestra y la siniestra, lanzados por hombres y mujeres de gran capacidad vocinglera, fundamentalmente gitanos, animándonos a entrar en los puestos, rascarnos los bolsillos y comprar sus productos.

Y comienza la función:
--¡Paren y vean, nenas, paren y vean!
Un trecho más allá:
--¡A tres euritos, a tres euritooooos...!
Y otro:
--¡Cerecitas del Jerte, cerecitas del Jerte, dos kilos a 1,50, dos kilos, a 1,50, pero vean qué calidad!
Y otro más:
--¡Todas a tres, todas a treees..., todas a treeeeeeees...!
Y dale:
--¡María, todo a uno! ¡María, todo a uno!
¡María, todo a uno!
¿Y qué era?, preguntaréis por saber. Imposible.
Más adelante, más de lo mismo:
--¡Vamos, a cinco, a cinco, nada más!
¿Y qué vendía? Ni puta idea.
Y sigue la ronda:
--¡Oye, vendo barato la marca! ¡Vaqueritos a seis eurooooooos...!
Y sigue, sigue, no pares:
--¡Qué barato vendo, qué barato vendoooooo..., qué barato vendoooooooooooo...!
¿Qué de qué? Ni zorra idea, muchachos.
Y vengan más pregones, hermanos:
--¡Cinco euros! ¡Prenditas de marca! ¡Qué barato, oigaaaa...!
Y dale a la comba:
--¡Tengo prendas de marca! ¡La marca, aquí, niña!
Y agáchate:
¡Oye, un eurooooo..., un eurooooooooooooo...!
Y vuélvete a agachar:
--¡Venga, aprovecharos!
Que las agachaditas...:
--¡Bolsos a cinco euros!
No saben saltar:
--¡La camisa de Zara, a cuatro euros! ¡Venga, todas las tallitaaaaas...!
Y más madera:
--¡Todo a cuatro, aprovecharos, mujeres! ¡Cuatro, cuatrooooo..., cuatroooooooooooo...!
¡Agg!

ALTO EN EL CAMINO
Tenemos que hacer un alto en el camino para recuperar el resuello y beber agua a discreción, que estamos a puntito de tirar la toalla. Y no bien espabilados, cuando prosigue el concierto de pregones de mercadillo, con las voces a tropecientos mil watios de potencia:

--¡A dos euros y a tres! ¡A dos euros y a treeees...! ¡A dos euros y a treeeeeeeees...!
¿Lo que? El disloque.
--¡A cinco euros, guapa! ¡A cinco euros, guapaaaaaa...!
Y a los maromos, nada, que les den por saco. Todos los piropos, para ellas.
--¡Aprovecharos, corazón! ¡A cinco euritos el bolsito, guapa!
Y dale que te pego:
--¡Uno a tres, y dos por cinco, corazón! ¡Qué barato vendooooo...!
Pero ¿qué vendía? Y qué sé yo, hombre.
--¡Oiga, oiga, uno por cuatro y dos por siete, uno por cuatro y dos por sieteeeeee...!
¡Buf!
--¡Todo en gafas, todo en marca, todo en moda, entrad y mirad!
¡Glub!
--¡Podéis ver lo que queráis, todo barato, reina, todo baratoooooo...!
¡Agg!
--¡Cambiad de modelo, no vayáis siempre con el mismo, que da vergüenza..., sólo cuatro euros!
Y sigue el chorreo, y sigue, y sigue...:
--¡Diez euros los politos, corazón! ¡Y de marca! ¡Diez euros los politos! ¡Qué barato vendoooo...! ¡Qué barato vendoooooooooooo...! ¡Todo de marca, nenas, todo de marcaaaaaaaaaaa...!

¡Me rindo! ¡No puedo más! ¡Más no, por favor! ¡Seré bueno! ¡Y os compraré los politos esos! ¡Y las gafas! ¡Y los bolsos! ¡Y las camisas! ¡Y las cerezas! ¡Pero más pregones, no, porfa!

EPÍLOGO
Eran pasadas las tres de la tarde cuando el personal recogía velas y volvía a sus coches para regresar a sus lares. No sin antes pasarse por las estupendas panaderías y asadores de pollos del lugar para llevarse el pollo frito o asado, las patatas y los pimientos fritos a casa. O los menús caseros, que también. Y había colas para que la cosa durara como una hora más. Y en el regreso, al pasar por la calle Víctor Jara, "cantautor chileno (1932-1973)", que pone la placa, que vemos cómo unos vecinos, indignados, han puesto una nota en el parabrisas de un monovolumen que taponaba la salida de una rampa de minusválidos del edificio, que decía, finamente aunque con algunas faltas ortográficas, gramaticales y sintácticas, esto:

Esto es una ranpa para bajar colasilla eletrica
respeten lan porfabor
gracias


Sí señor, tenéis más razón que un santo. Una putada la de este conductor caradura, que ha aparcado en el sitio más indebido del barrio. Pues yo, que vosotros, hubiera llamado al 092. Y en cuanto a las faltas de ortografía y demás, no tiene importancia, colegas, que hay cosas peores. Como la de ese conductor incívico que aparca su bólido donde le sale de las pelotas.

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