Carta a san Pablo, el apóstol de las gentes, en su Año Jubilar

Por El Avisador - 6 de Junio, 2009, 13:57, Categoría: General

Carísimo Pablo:

En estos inicios del III milenio, en la ciudad de Badajoz se están celebrando diversos actos conmemorativos del II milenio de tu nacimiento en Tarso, capital de la provincia romana de Cilicia, en la actual Turquía. A iniciativa del Sumo Pontífice, el venerable Pontífice Benedicto XVI, que Dios guarde. Y ya en estos Reinos, el arzobispo Santiago, pastor de la iglesia emeritense-pacense, ha tocado la campanilla y ha reunido a los suyos para pergeñar diversos actos con motivo del Año Paulino en la Iglesia local. Y el último, que ha sido sonado, llamativo y fuera de lo común, tuvo lugar el pasado día 4, día de las santas Rut y Noemí, matronas bíblicas, con la inauguración de una exposición de arte clásico y contemporáneo en el claustro de la catedral de Badajoz, titulada Pablo, ayer y hoy. Apóstol de las gentes.

Y tal como tú hacías, mi querido Pablo, con las primeras comunidades cristianas del Asia menor y del Mediterráneo más oriental, a las que les enviabas cartas, en nombre de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, te escribo yo estas letras, relatando el acontecimiento. Qué menos, Pablo mío, trotamundos evangélico, que llevaste la Buena Nueva, a mediados del siglo I, fuera de las fronteras de Israel, a los goyim, a la buena gente, a los gentiles, que se decía entonces. Que, incluso, pudiste arribar a Hispania, surcando el Mare Nostrum, y, según cuentan algunos de tus discípulos, hasta creen que pisaste el suelo de la gloriosa Emerita Augusta.

Y esa tarde-noche, fueron muchos los cristianos de toda edad, procedencia, sexo y condición que llenaron el claustro de la seo pacense. Y, aunque parezca una contradicción, Pablo de mis entretelas, todos eran gentiles. Gente amable y culta, encantadora, con muchos creadores en sus filas. Prestos, todos habíamos acudido siguiendo las cartas que nos enviaron vía postal y on-line dos de tus discípulos más conspicuos por estas tierras: Francisco, el mayor, académico de lustre, de Granja de Torrehermosa, y Abdón, el mozo, exégeta paulino, de Talavera la Real.

Gentiles de lo más variopinto, Pablo mío, entre académicos, artistas, sacerdotes de la curia y del clero, monjas de diversas congregaciones, damas y caballeros de la cultura local, vecinos y transeúntes. Y en los sitios de honor, el arzobispo Santiago, rodeado de su corte eclesial, entre los que se encontraban el vicario y deán, el hermano Sebastián, y los enviados paulinos --comisarios les llaman, Pablo--, Francisco y Abdón, Abdón y Francisco. A quienes acompañaban representantes de los poderes civiles, entre los que reconocí a tres notables: José Ramón, cónsul de la Junta de Extremadura en Badajoz, Guillermo, propio de la Consejería de Cultura y Turismo, y Francisco, superintendente de Cultura de la Diputación Provincial. Y todos ellos, luciendo ternos elegantes, con corbatas a juego, que quede claro.

FRANCISCO Y ABDÓN
Y abrió el acto un tal Felipe, a la sazón jefe de protocolo del pastor de la grey, que dio entrada a los intervinientes, como conductor del acto. Y lo hizo en primer lugar Abdón, tu discípulo y amigo de Talavera, emocionado pero lleno de gozo, explicando al selecto auditorio que se trataba de un "intento de acercamiento, de diálogo, entre las obras clásicas y las contemporáneas". Algo que es "normal en otros países de Europa, como Alemania, Italia, Francia...". Experiencia que sirve como "contrapunto estético, al aunar obras clásicas del arte sacro de los siglos XVI y XVII con las de artistas extremeños contemporáneos del siglo XXI". Y mi Abdón, con ese hablar pausado y profundo que Dios le ha dado, se metió a los gentiles en el bolsillo cuando dijo que "los creadores nos invitan continuamente a la reconciliación de todo lo creado, al encuentro de la Belleza suprema". Porque --no te lo pierdas, Pablo--, "los creadores son amigos íntimos de Dios, cómplices de Dios, aunque ellos no lo sepan". Item más: "Su amistad con el Creador les hace más creadores, porque participan de su Belleza". Item más: "Porque donde hay algo bueno, allí está Dios".


Y claro, la gente, arrobadita, sin oírse una mosca. Y los móviles, mudos. Increíble, pero cierto. Pero es que hubo más: "Y es que el hombre, como Pablo de Tarso, está llamado a la universalidad". Describiéndote como "hombre abierto a los nacidos fuera de las fronteras de Israel y figura señera de la cultura occidental". Finalmente, pasó a relatar con sencillez la estructura de la exposición, el orden de colocación de las obras, sus significados, etc., agradeciendo a todos su extraordinaria colaboración.

Tras los aplausos de rigor, cogió el micro tu otro amigo y discípulo, Francisco, experto como nadie en el seguimiento y estudio de las huellas artísticas que dejó la devoción por tu figura en estos Reinos. Comenzando por la lápida funeraria de Pacencio, de finales del siglo IV, y pasando por los siglos XV, XVI, XVII y XVIII, con pinturas y esculturas paulinas de extraordinaria valía.

Y refiriéndose ya a la exposición, amigo Pablo, se refirió cómo "en tiempos de crisis ha sido posible este acontecimiento, que muestra unos grandes valores culturales y cristianos", con la participación de "22 autores distintos, con obras sugerentes y ricas en valores y significados". Y como el hermano Francisco sabe lo que valen las cosas, tuvo mil palabras de agradecimiento a la Consejería de Cultura y Turismo, a la Dirección General de Patrimonio, a la Diputación Provincial y a Caja de Extremadura, por su labor como patronos en distinto grado. Y, cómo no, a Tecnigraf, por su magnífico trabajo en el diseño e impresión del catálogo.

Finalmente, tomó la palabra el pastor de la grey, el hermano Santiago, que, nuevamente dio las gracias a todos, en especial a los hermanos Francisco y Abdón, Abdón y Francisco, verdaderos artífices de la exposición paulina. Recordando que "la Iglesia es creadora y motivadora de cultura", para terminar con la frase clásica de todo evento que se precie: "Declaro inaugurada la exposición Pablo, ayer y hoy. Apóstol de las gentes".

LA EXPOSICIÓN
A continuación, se dispuso la comitiva, presidida por los notables antedichos, seguidos de la corte de artistas y del resto del pueblo llano, que fueron contemplando, paso a paso, las obras allí expuestas. Y fue una maravilla comprobar, Pablo mío, cómo por unos momentos el claustro de la catedral pacense, repleto de obras de arte, tanto clásicas como contemporáneas, se convertía en una Academia de Bellas Artes. La de San Pablo, cuál va a ser, si no. Donde a cada trecho había grupos de académicos, artistas y plebeyos comentando por los estilos, significados y las bondades de cada obra. Y haciendo mil fotos y vídeos, aunque un cartel dijera que estaba prohibido

En un lugar único, su claustro gótico, donde desde tiempos inmemoriales se han celebrado procesiones con el Corpus Christi, Ntra. Sra. de la Soledad y Ntra. Sra. de Bótoa, patronas de Badajoz, el Santo Cristo del Claustro y otros santos especialmente venerados por el pueblo. Y rodeados de elementos a cual más sugestivo, como las enormes vidrieras y el zócalo de azulejos, que se "comía" a los cuadros expuestos, el vía crucis con sus 14 estaciones, los altares de las esquinas, con bellas pinturas, la capilla del veneradísimo Cristo del Claustro, la lauda renancetista en bronce del caballero y vivalavirgen Lorenzo Suárez de Figueroa, sí, sí, el mismo que "en su juventud hizo según su edad y en las armas usó lo que convenía...", dejando compuesta y sin marido a su santa esposa, la dignísima Isabel de Aguilar, que mandó que la enterraran en el convento de San Onofre, en la calle del Pozo, "pues es muy justo que quien tan sola fue en vida no tenga compañía en la muerte".


Que me enrollo, Pablo, no puedo evitarlo. Que sigo. Y las lápidas marmóreas de los enterramientos del suelo, destacando la del canónigo José Doncel y Ordaz, el panteón del General Menacho, heroico defensor de Badajoz en la Guerra de la Independencia, muerto en 1811 en el baluarte de Santiago, y el patio interior, cerrado con siete llaves. Dejado de la mano de Dios, con el suelo cargadito de limones, caídos de los fértiles limoneros del lugar, con su pozo-cisterna y todo, para recoger el agua de lluvia. Así y todo, sitio impresionante, una maravilla, lugar único para recordarte, Pablo de mis entretelas.

EPÍLOGO
La cosa se prolongó una hora más, siempre en amor y compaña, en tanto que tus dos discípulos predilectos por estos Reinos, Francisco y Abdón, Abdón y Francisco, ayudados por su fiel Jesús, repartían catálogos a los gentiles, que agradecieron muy de veras el detalle.

No puedo terminar esta carta, querido Pablo, sin que conozcas los nombres de los creadores que han expuesto sus obras. Porque, además de su valía, resulta que lo han hecho por la cara, gratis total. Bonito detalle, ¿verdad?. Máxime, en estos tiempos en que la crisis nos corroe por los pies. Pues ahí van, por orden alfabético:

Marta Aguas, Chana Ambrona, Pedro Casero, Ramón de Arcos, Alfonso Doncel, Eduardo Escudero, Jorge Juan Espino, Luis Feo, José Antonio G. López-Arza, Emilio Gañán, Estanislao García Olivares, Mª Carmen Gutiérrez Mira, Zenón Labrador, Francisco Martín Milán, Antonio Martínez Cid de Rivera, Rafael Morera Bañas, Lourdes Murillo, Ángel Luis Pérez Espacio, Luis Píriz, María Teresa Romero, Paco Sánchez y Rocío Vázquez.

Por último, decir que la exposición, que recomiendo encarecidamente, permanecerá abierta hasta el 4 de julio y podrá visitarse todos los días, excepto los domingos, de 11,00 a 13,30 horas y de 19,00 a 21,00 horas, siendo la entrada libre y gratuita.


Desde Badajoz, Extremadura, España, Europa, Pablo, amigo, que Dios te bendiga.

Este que lo es, Pedro.

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