31 de Diciembre, 2008

Ya no somos sólo unos cuantos los que opinamos lo mismo que tú

Por El Avisador - 31 de Diciembre, 2008, 18:31, Categoría: General

Estimado Pedro:

Ya no somos sólo unos cuantos los que opinamos lo mismo que tú --acerca de la exposición Mujeres en plural, de Queca Campillo--, la cultura fotográfica y el gusto por una buena imagen ha calado en Badajoz. Otra cosa es que los políticos y los jerifaltes de las Cajas traigan buenos autores y veamos buenas fotografías, la AFE está dispuesta para asesorarles, pero bueno, ésa es otra historia...
 
¡Feliz Año 2009!
 
Un abrazo
 
José María Ballester Olivera
Fotógrafo
josemballester@terra.es

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2009: Más días de primavera que negros nubarrones

Por El Avisador - 31 de Diciembre, 2008, 9:55, Categoría: General

Pedro:

Espero que esta noche dejéis a un lado la tempestad que se avecina por los cercanos horizontes, creo que este año que viene será un año de tormentas y truenos, donde yo espero que las previsiones no se cumplan y tengamos más días de primavera que de negros nubarrones.

A todos, feliz año.

Un abrazo.

Ramón Díez Piri
r.piri-@hotmail.com

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Sobre cierres de periódicos, lectores y un libro conmemorativo

Por El Avisador - 31 de Diciembre, 2008, 9:26, Categoría: General

Pedro:

A propósito de lo que se comenta sobre el Diario HOY, el próximo año traerá noticias al respecto. Por el momento, sólo rumores, que muchas veces sirven para saber como está el patio -por otra parte, mojado y particular-. Sobre cierres y demás, si es que eso pasa, nos enteraremos a toro pasado. La cultura de leer periódicos -pasando por kiosco-, lamentablemente, es algo muerto y sobre las razones podríamos debatir tres o cuatro días seguidos. El producto que sale al público es una mezcla de carpintería, marketing y campañas infumables de fidelización -fotos de familia y cachivaches-, que no creo rentabilicen el gasto de la tirada. Y como los que pierden dinero ni son idealistas o románticos, ni tienen por qué serlo, se cambia el puesto.

¿Badajoz necesita un periódico local? Esa es la gran pregunta que no podemos hacernos mientras no existan "lectores de periódicos" y periodistas que sirvan de arista a la vida local -politica, social y cultural- de los que marcan escuela. Antes, al menos un servidor en sus vagabundeos juveniles, podía uno tropezarse con lectores a hoja desplegada sobre el mármol del velador de un café, leyendo, subrayando y si indagabas un poco más, descubrías que solamente lo hacían por puro deleite informativo, llegando a  la comparación de la noticia en varios periódicos, devotos de una firma u otra según convenga.

Ahora se han cumplido los 75 años de HOY. Y lo han celebrado con una curiosa publicación que me ha descolocado por completo: arranca con una muy buena aproximación a la historia del periódico, firmada por Teresiano Rodríguez Núñez. Es buena por varias razones: una de ellas, la sencillez del texto, excelente estructura y otros recursos que hace que el lector vaya deprisa. Tiene olvidos -lógicos, inevitables y sin importancia- que en cierta medida contribuye a la fluidez del trabajo. Lo que viene después es un tratado  de historia (social y política), con un reiterativo leiv motiv de guerra civil, más propio de una tesis doctoral que de una obra titulada Crónica de Extremadura, perdida en el escenario de su propio nombre. Como no he terminado la lectura, tengo la esperanza de que la obra retome el hilo de estos años a través de las crónicas periodísticas del diario, de lo contrario se habrá perdido una oportunidad de oro; en fin, doctores tiene la iglesia y aquí solo oficiamos de monaguillos, aunque ya hemos oído muchas misas....

Saludos,

Pepe Rabanal Santander
peperabanal@yahoo.es

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Cuando Harry encontró a Sally cambió el final de la película

Por El Avisador - 31 de Diciembre, 2008, 0:49, Categoría: General

Marta es una optimista por naturaleza. Cree que todas las personas son buenas y que el mundo tiene arreglo. Su objetivo, aunque resulte presuntuoso, es la búsqueda de la felicidad en todas sus facetas y por todos los medios. Y una vez que la encuentre, repartirla. Intuye un problema y allí se planta a intentar arreglarlo. O sea, que es un encanto. Pero está divorciada, aunque no se explique por qué. Sus amigos sí lo saben: su ex marido es un auténtico gilipollas. Y mala persona. No la merecía y lo mejor que pudo hacer es largarse y dejarla en paz. Divorciada, con dos hijos y sin ninguna ayuda económica ni de ningún tipo del gilipollas. Además, moderna, independiente, bastante liberal, solidaria, activista de todas las causas y buena gente. A sus cuarenta y cinco años cree en la bondad, aún tiene ilusiones y no le faltan ganas para divertirse aunque, es verdad, a veces ya le van faltando las fuerzas. Se siente bien, se siente joven, se siente feliz. Decidió organizar en su casa una fiesta de nochevieja. Unos cuantos amigos, cuarentones sin hijos, treintañeros que dejaron de ser jóvenes, solteros empedernidos, parejas de hecho, de derecho o insatisfechos, en fin, sus amigos, raros y curiosos, pero sus amigos, esos amigos que tanto pueden dar de sí con un par de copas encima y en fin de año. Marta decidió que esa fiesta íntima y esa noche especial iban a ser la fiesta y la noche apropiada para presentarles a Emilio. Lo conoció hace seis meses, un tipo increíble, no había visto ni conocido jamás a nadie igual. Se enamoró de él a primera vista, como una adolescente, pero sin perder la cabeza. Fue tan especial el encuentro que sólo algo especial podía salir de ese encuentro.

En El Corte Inglés, preguntando ambos por la misma película ¡y qué película! Cuando Harry encontró a Sally, de 1989, pero un clásico, divertida, incisiva, delirante. Marta y Emilio, sabe Dios por qué circunstancias de la vida, coincidieron preguntando por la misma película porque los dos tenían la misma opinión de ella. Emilio, con cuarenta años, soltero, trabajador y culto, era el tipo de hombre del que cualquier mujer inteligente se podía enamorar con facilidad. Profesor de instituto, sensible, atractivo, inconformista y con una imaginación sin límites. Tras su divorcio, Marta llevaba diez años superando el trauma y criando a sus hijos, creyendo sin fisuras que los hombres no le habían aportado nada bueno a su vida, que no podía volver a querer a ninguno pero que tampoco podía cerrar todas las puertas a la esperanza. Y la esperanza ahora, después de tanto tiempo sola, se llamaba Emilio. Le hizo recuperar la ilusión, la confianza y, por qué no reconocerlo, la vida, esa vida que pensó que se le había escapado de las manos casi sin darse cuenta. Seis meses llevaba con él y habían sido seis meses de sueños, de planes, de palabras, de promesas, de emociones, de intimidades, seis meses de un amor nuevo, distinto y limpio. Lo quería. Y estaba dispuesta a todo. Incluso a casarse con él. Incluso a esforzarse porque sus hijos le quisieran como ya estaban empezando a quererlo. Le estremecía ese final de la película, cuando Harry le dice a Sally que "he venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible". Y se lo dice en nochevieja.

La cita era en casa de Marta, a la una, después de tomar las uvas, después de intercambiar buenos deseos con la familia. Salir pitando en una noche de tráfico infernal A las dos, Emilio aún no había llegado. Los teléfonos no funcionaban debido, probablemente, a la saturación habitual de la fecha. Ya llegará, se decía Marta con su optimismo de siempre. A las dos y media sonó su teléfono móvil. Era Emilio. ¿Marta?... Que... no voy a ir, lo siento, pero no voy a ir, no creo que deba ir, no puedo ir, lo siento. Venga ya, no seas tonto, si no pasa nada, sólo son amigos. Marta ya había intuido problemas y continuó la conversación de pie y en su dormitorio, a salvo de miradas curiosas o silencios molestos. Que no, que no voy y..., mañana..., tampoco voy a ir, no voy a volver a tu casa, lo siento, de verdad, Marta, lo siento, créeme, pero no puedo ir ni esta noche ni ninguna más. Tenemos que dejarlo. Pero qué me estás diciendo, Emilio, qué me dices, no puedo creer lo que estoy oyendo. Mira, me da igual lo que estás hablando, no quiero escucharte ahora, no vengas esta noche, ven mañana y lo hablamos, ¿vale? No, no voy a ir, no tengo nada más que hablar, no podemos vernos, estoy muy agobiado, tengo que escapar de todo esto, no quiero hacerte daño, pero se trata de mi vida o la tuya, se trata de mi felicidad, de mi futuro, no sé qué decirte, no quiero hablar, no quiero hacerte daño, en tres días nos habremos olvidado de todo, no me llames, no me busques, no llores por mi, te quiero, Marta, adiós.

Marta regresó al salón de su casa, ese lugar donde se estaba celebrando una fiesta. Y volvió más entera que nunca, con su eterna sonrisa. Nadie sabía que Emilio iba a ir a la fiesta y nadie tenía por qué saber que ahora los planes habían cambiado. Marta los atendió a todos hasta que se fue el último, a las seis y media de la mañana. Después, se acostó y durmió como dormía todas las noches desde hacía diez años.


Juan Manuel Cardoso
jcardoso@aytobadajoz.es

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Deseos para 2009

Por El Avisador - 31 de Diciembre, 2008, 0:26, Categoría: General

Pedro:

Te deseo 12 meses de prosperidad, 52 semanas de alegría, 365 días de éxito, 8.760 horas de salud, 525.600 minutos de suerte y 3.153.600 segundos de amor.

Que tengas un nuevo año de lo mejor que haya en el mundo. Te lo deseo con todo corazón, y también para toda tu familia.

Espero que nuestra amistad sea leal y duradera.

¡Feliz Año de 2009!

Tu amigo.

Florencio Durán Alcázar (Flores)
franciduran22@hotmail.com

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Santa Lotería del Niño Jesús

Por El Avisador - 31 de Diciembre, 2008, 0:24, Categoría: General

Se estaba viendo venir. Y es que salimos de Málaga para entrar en Malagón. Y es que resulta que en estos últimos compases del 2008 las colas han vuelto a aflorar ante las administraciones de Loterías y demás juegos de azar en Badajoz. Llegando hasta la calle. Y es para echar suerte a la Lotería del Niño, que se celebra el próximo 6 de enero. Día de la Epifanía, los Reyes Magos, mira por dónde. Con 840 millones de euros en juego. Y la gente, rascándose el bolsillo tan campante, y eso que estamos en tiempos de crisis y en plena campaña de Navidad, con la Nochevieja, hoy, y los Reyes Magos, a la vuelta de la esquina.

Si es que no tenemos remedio en España. Lo que nos gusta fiarlo todo o casi todo a que salgan unas bolitas con tu número. Para salir de pobres, que dicen muchos. Para pagar las trampas, que dicen otros. Para tapar los agujeros, que dice el resto.

Y mira que me acuerdo siempre de los consejos que me daba mi tía Federica, la del pueblo, desde chiquinino:

La mejor lotería, el trabajo de cada día.
En lotería emplearás lo que te sobre, y nada más.
Dos loterías puede el hombre tener: buena salud y buena mujer.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de Santa Lotería.

Pero eran otros tiempos, mire usted. Hoy queremos hacernos ricos en un día. Y sin tener que dar un joío palo al agua. Y es que con Santa Lotería todo es posible. Santa Lotería del Niño Jesús, eso es.

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