23 de Diciembre, 2008
Concierto de Navidad de la Orquesta Sinfónica de Izhevsk
Esta noche se celebra en el López de Ayala un concierto de Navidad, que
estará a cargo, en esta ocasión, de la Orquesta Sinfónica de Izhevsk
(República de Udmurtia-Rusia), bajo la dirección del maestro Nicolai
Rogotnev. Y el programa, bastante extenso en esta ocasión, es éste:
I parte
1. Vals La Bella Durmiente y Danza de Scoromochi, de Tchaikovsky
2. Obertura de la Ópera Carmen, de Bizet
3. Intermezzo de la Ópera Cavalleria rusticana, de Mascagni
4. Allegro Guillermo Tell, de Rossini
5. Danzas húngaras 1 y 5, de Brams
6. Danza eslovaca 8, de Dvorak
7. Mission, de Morricone
8. Libertango, de Piazzola
9. Can-can, de Offenbach
10. Granada, de Lara
11. Broma, de Anderson
II parte
Música de J. Strauss
1. Polka Trich-Trach
2. Vals Kaizer
3. Marcha persa
4. Polka Movimiento perpetuo
5. Polka Truenos y relámpagos
6. Vals El Danubio Azul
7. Polca Alla caccia
9. Polka Champagne
10. Marcha Radezky
Por último, recordar que el conciertazo da comienzo a las 21 horas,
costando 20 machacantes la butaca de patio y 18, el anfiteatro. Y nada de retrasarse, que te quedan para la segunda parte. Qué es eso de llegar tarde y molestar a los que ya están sentados.
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El dinero no da la felicidad..., pero la quita si no lo tienes
Con la paga extraordinaria tendré una Navidad diferente. Compraré turrones, polvorones, mazapán, ¡cómo me gusta el mazapán!, beberé vino pero del bueno y no del de tetrabrik, y algún licor, y cava, por supuesto. Voy a montar el árbol de Navidad más impresionante que jamás se haya visto en mi casa y un belén que no quepa en el salón. Instalaré también un hilo musical que lleve villancicos a todas las habitaciones de la casa. Tengo que preparar una magnífica cena de nochebuena y buscar una buena fiesta para nochevieja. Le gastaré alguna broma a cualquier amigo inocente que se me ponga a tiro. Va a ser una Navidad increíble, claro que lo va a ser, tiene que ser así, necesito que lo sea
El día cinco por la tarde me lo voy a pasar genial viendo la cabalgata de los reyes magos y esa noche, bajo el árbol, junto a los zapatos, colocaré todos los regalos que tengo para la familia y amigos. Este año van a venir los reyes magos de verdad a esta casa. Me voy a morir de alegría viendo la cara de los niños adorando a los reyes magos en la cabalgata o probando sus juguetes. Tengo 45 años, estoy en la plenitud de la vida. Lo tengo todo para ser feliz. Y creo que tampoco va a ser ahora el momento de decirle a mi mujer que me quedé sin trabajo hace siete meses.
Juan Manuel Cardoso jcardoso@aytobadajoz.es
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Gracias por tus noticias
Gracias, querido Pedro, por tus noticias. Así estoy más
al día si cabe de los asuntos de nuestra tierra. El artículo de Pecellín,
recordando emotivamente al inolvidable Ángel Campos, lo publicamos en ABC hace
unos días. Todo es poco para honrar su memoria.
Felices fiestas de Navidad.
Un fuerte abrazo,
José Miguel Santiago Castelo Subdirector de ABC
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El vendedor de Vallarcal
Lo
que me faltaba, hacer de vendedor en Carrefour. Y es que ayer a
primeras horas de la tarde, estando de compras en este gran almacén, en
el enorme establecimiento que tienen junto a la avenida de Valverde,
resulta que doy con el puesto de degustación que ha dispuesto Bodegas
Escaso, de Fuente del Maestre, junto a la sección de vinos del citado
centro comercial. Y allí estaba el sonriente y servicial Fernando,
junto con un buen lote de cajas y botellas de sus vinos Vallarcal:
blanco, crianza, reserva, y la estrella del año y de estas Navidades,
el Vallarcal roble.
Y
tras los saludos de rigor, que va el tal Fernando y me cuenta las
bondades de todos sus vinos, invitándome a tomar un vasito del
Vallarcal roble. Y allí que le cuento que, mira por dónde, es uno de
mis vinos favoritos, que no hace mucho me llevé un par de cajas y otro
par de estuches para regalos, que conozco al hijo del patriarca, el
espigado Francisco Escaso, que si esto, lo otro y lo de más allá, etc.,
etc. Y estando dale que te pego, que llaman por el móvil a Fernando,
que se va al pasillo, huyendo del mundanal ruido. Dejándome como
"encargado" del puesto, mientras remataba el vinillo.
Y
en esto que aparecen por allí cuatro mozos de buen ver, algunos de
ellos portugueses, curioseando en el stand del Vallarcal. Y, ni corto
ni perezoso, que les invito a beber una copichuela del Vallarcal roble.
Dándoles unos cuantos detalles del vino, que me los conocía al dedillo:
un tempranillo con tres meses en barricas de roble americano, grato al
paladar, ideal para las carnes rojas, estofados, platos de caza y
patés, procedente de las afamadas Bodegas de Hijos de Francisco Escaso,
de Fuente del Maestre, junto a Almendralejo, en el corazón de Tierra de
Barros, una de las comarcas más importantes de la D. O. Ribera del
Guadiana.
--Está muy bueno --dice uno, después de saborearlo. --Pues nos llevamos una caja de ésas de seis, que pagas cuatro y te regalan dos --dice otro, el más espabilado. --No, que nos llevamos dos --dice el primero.
Y, ¡hale!, marchando dos cajas de Vallarcal roble, a pagar en Caja. Y
el tal Fernando, pegado al móvil todavía, descojonándose con el nuevo
"vendedor", y mandándome desde la distancia una de sus mejores sonrisas.
Y
en la despedida, hay tiempo para que el Fernando de marras me ponga
otro vasito de mi vino favorito. Que casos como el mio no se ven todos
los días, no.
Y me pregunto yo: ¿Por qué me meteré en todos los caldos? ¿No estaría mejor calladito? ¿Tiene solución lo mio?
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Queda prohibido
Queda prohibido llorar sin aprender, levantarte un día sin saber qué hacer, tener miedo a tus recuerdos...
Queda prohibido no sonreír a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonando todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños...
Queda prohibido no intentar comprender a las personas, pensar que sus vidas valen menos que la tuya, no saber que cada uno tiene su vida y su dicha...
Queda prohibido no crear tu historia, no tener un momento para la gente que te necesita, no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita...
Queda prohibido no buscar tu felicidad, no vivir tu vida con una actitud positiva, no pensar en que podemos ser mejores, no sentir que sin ti, este mundo no sería igual...
(Pablo Neruda)
Feliz Navidad, amigos & compañeros de viaje... Justo Vila Izquierdojusto.vila@juntaextremadura.net
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Los mozos del coro, a los pies de la Catedral
Ayer
noche, cientos de pacenses tuvimos ocasión de disfrutar de un admirable
concierto de villancicos. Ahí es nada, actuaban "los mozos del coro"
--del coro de Ntra. Sra. de la Soledad, se entiende--, a los pies de la
Catedral. Y fuimos unas doscientas personas las que nos congregamos
ante la puerta principal, la que llaman de San Juan o del Perdón. Y la
concurrencia estuvo bien abrigada ante el resencio de la noche, prodigándose
los chaquetones, los abrigos, las bufandas, los gorros y los guantes
de lana, y eso que hacía un frío soportable: 10 grados. Y,
sorprendentemente, con numerosos pequeñuelos en primerísima fila,
algunos de ellos en sus carritos de bebé. Que alegrarían la noche
sentados tiernamente en el suelo, llamando la atención de sus papis,
con sus constantes idas y venidas, ocupando el lugar de costumbre de
las autoridades, que esa noche, si fueron, estuvieron mezcladas con el
pueblo llano. De donde proceden, mire usted.
El
lugar ofrecía unas vistas espléndidas, para turistas de los caros,
magníficamente iluminado en la noche pacense, destacando la majestuosa
Catedral metropolitana y el elegante Palacio Municipal, que estaban de
dulce, además de la plaza, con su atractivo alumbrado navideño, los
edificios circundantes, con sus ventanales dando luz, los
naranjos encendidos de la plaza y el soberbio abeto artificial, con sus mil
bombillitas, plantado en la plaza para admiración de todo el mundo.
Mejor ambiente, imposible.
Y
eran las 19 horas y unos minutillos más, cuando vemos que los mozos del
coro se suben a la escalinata. Los mozos, arriba; las mozas, un peldaño
por debajo. Son 22 mozos y mozas, gente joven en general, todos de buen
ver, incluyendo su jovencísima directora, una tal Celia S. del Río,
que mostraba su estado de buena esperanza, a puntito de dar a luz.
Claro que había algunos mozos y mozas ya talluditos, pero eran los
menos. Y todos, luciendo al cuello una larguísima bufanda roja, marca de
la casa. Y con la ayuda tecnológica de Sonido Juan Ángel, comenzó
la función, cantando a capela los diez villancicos del programa. Bueno,
casi, que llevaban una sonaja y un pandero.
NOCHE DE VILLANCICOS Cortas
intervenciones, que serían aplaudidas largamente por el auditorio, que
aguantó estoicamente, a pie enjuto, sin una queja, con estos diez
títulos: "A los maytines era", "En natus est Enmanuel!", "Et incarnatus
est", "A la media noche", "En Belén tocan a fuego", "Nana extremeña",
"Pero Grullo", "Noche de Paz", "Dime, Niño, de quién eres" y
"Gatatumba".
El
concierto fue de menos a más y, a partir de "Pero Grullo", las palmas
echaron humo, con la gente entregada. El final fue apoteósico y los
mozos del coro, con su directora al frente, fueron obligados a saludar
no sé cuántas veces. Por lo que tuvieron el detalle de agradecerlo a su
manera, regalando dos villancicos más. Y por nuestra cara bonita, que se lo pedimos a coro con "¡otro!", "¡otro!", "¡otro!": "El casamiento de la Virgen" y
"Manolito, chiquito". Al final, los aplausos atronarían en la noche,
con el personal rendidito, a los pies de la Catedral... y de los mozos del coro. Del coro de Ntra. Sra. de la Soledad, cuál va a ser.
Delicioso
concierto el que nos ofrecieron los mozos del coro de Ntra.
Sra. de la Soledad, acto organizado y patrocinado bajo los auspicios
de la Asociación de Empresarios y Comerciantes del Casco Antiguo de
Badajoz, en sintonía con el Ayuntamiento de Badajoz, para
dar más realce al Centro comercial abierto de la zona más noble de la
ciudad.
Hoy, martes, última actuación de los mozos del coro de la Patrona de Badajoz, en el mismo sitio
y a la misma hora: la escalinata de la puerta principal de la Catedral
y a las 19,00 horas. Mi consejo, no os la perdáis.
A todos, organizadores, patrocinadores y mozos y mozas del coro --del coro de Ntra. Sra. de la Soledad, ha quedado claro, ¿no?--,
vengan esos cinco. Actos así de sencillos y populares, pero de una
calidad desbordante, prestigian la cultura en nuestra ciudad. Enhorabuena.
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Memoria de Ángel Campos
Nevaba
con dulzura por los alrededores de Jola. Una nieve inesperada en
aquellas latitudes, que venía a fundirse con las cenizas del poeta
recién desaparecido. Antes de morir, dispuso que sus restos quemados
se distribuyesen por los territorios donde más amó: Lisboa y estos
bellísimos rincones de la Raya lusoespañola cuyos pinares van
recuperándose rápidamente del fuego asolador. Aquí vino al mundo y
pondría casa un hombre de quien el presidente de Portugal, Cavaco
Silva, reconoce el mérito de haber aproximado más aún dos países,
tantos siglos con las «costas voltadas».
Estas
latitudes encierran tesoros singulares. Una larga cincuentena de
dólmenes -más que años pudo vivir nuestro amigo-, alternando con
misteriosos menhires, nos dicen el florecimiento de la cultura
megalítica, que por sus caracteres igualitarios algún estudioso llamó
la primera aproximación al «socialismo». Ángel fue militante de
Izquierda Unida, nada dogmático, abierto a colaborar con cuantas
personas e instituciones le demandasen ayuda. En estas poblaciones
limítrofes se asentaron un día grupos marginales, que lograron
convivir armoniosamente con los naturales y aún hoy resulta conmovedor
visitar las sinagogas medievales de Valencia de Alcántara o Castelo da
Vide. Sobre tolerancia e interculturalidad podía dar lecciones a cualquiera el hombre que tan prematuramente se nos ha ido.
Mis
relaciones con Ángel Campos dimanan de lejos. Lo tuve como
vicepresidente de la Asociación de Escritores Extremeños cuando yo
dirigía esta sociedad. A instancias suyas creamos en Badajoz el Aula
Enrique Díez-Canedo, que después tendría otras homólogas en Cáceres,
Mérida, Plasencia, Zafra, Don Benito-Villanueva, por donde han pasado
prácticamente todos los poetas españoles relevantes. Y en el
Departamento de Publicaciones de la Diputación pacense, creado y
dirigido por mí, Ángel Campos, Álvaro Valverde y Diego Doncel fundarían
la revista bilingüe Espacio/Espaço Escrito, cuyas páginas acogieron a
los poetas y artistas más notables de ambos países. Por Ángel conocí a
Fernando de Assís Pacheco, también ya en ultratumba, que tan ilusionado
estuvo siempre con dicha publicación. Él nos facilitaría, merced a sus
numerosos contactos, presentarla en Lisboa una noche inolvidable.
También
la mostramos una noche ante el sorprendido público que atendiese a
nuestra invitación en la madrileña Residencia de Estudiantes. Cuántos
debates con el concejal-diputado de turno nos costó convencerle de que
siguieran subvencionándola, pese al «carácter elitista» -así me lo
echaron en cara más de una vez- de aquellas páginas extraordinarias.
Como pasé veladas deliciosas en Alburquerque, la villa natal de Luis
Landero, donde nuestro amigo enseñó durante varios cursos; allí
instituyó un premio con el nombre del gran novelista, en cuyo jurado
quiso que yo formara parte.
Al
autor de «Juegos de la edad tardía» se le quebraba la voz cuando le
anuncié por teléfono que el amigo común había dejado de existir.
Cuando
en 2004 se me consultó sobre la obra más importante de las publicados
ese año por los autores extremeños, no dudé en señalar «La semilla en
la nieve», extraordinaria elegía en la que Ángel lloraba a
su madre. Con toda justicia obtuvo el Premio Extremadura a la Creación
por ese libro, editado en Pre-Textos, donde igualmente vieron la luz
otros títulos suyos: «La ciudad blanca», «Siquiera este refugio» y «La
voz en espiral». Junto con otros excelentes poemarios («Caligrafías»,
«El cielo casi», «Jola», «Por aprender del aire»), que andaban
dispersos, han visto la luz en un volumen antológico, «La vida de otro modo» (Madrid, Calambur), aparecido casi póstumo con estudio preliminar de Miguel Ángel Lama.
Profesor
de literatura en los Institutos de Guareña, Alburquerque,
Rodríguez-Moñino y Zurbarán de Badajoz, Ángel había enseñado estos seis
cursos últimos en el Giner de los Ríos de Lisboa. A la desembocadura
del Tajo lo llevaría su irrefrenable pasión portuguesa. La misma que le
hizo convertirse en el más acreditador traductor de la lengua de
Camoens a la de Cervantes. Sus versiones de Pessoa reciben
el aplauso general. Como las que nos procuró de casi todos los grandes
poetas lusos contemporáneos: Sá-Carneiro, Saramago, Mário Cesariny,
Eugénio de Andrade, Al Berto, Ramos Rosa, Carlos de Oliveira, Herberto
Helder, Jorge de Sena, Fernando Assís Pacheco, Nuno Júdice, Raul
Brandâo, Ruy Belo y muchos otros. Con reconocido acierto: el año 2006
obtenía el Premio de traducción Giovanni Pontiero, que convoca el
Centro de la Lengua Portuguesa/Instituto Camões de la Universidad
Autónoma de Barcelona y su Facultad de Traducción e Interpretación, por
su edición de Nocturno Mediodía. Antología poética (1944-2001) de
Sophía Mello Breyner. Y hace bien poco acababa de recibir el
prestigioso Eduardo Lourenço, instituido por el Centro de Estudios
Ibéricos, «destinado a distinguir personalidades o instituciones de
lengua portuguesa o española que hayan demostrado una intervención
relevante e innovadora en la cooperación transfronteriza y en la
promoción de la cultura de las comunidades ibéricas». Lamentablemente,
ya no pudo recogerlo en persona.
Duró
poco la nevada en los pinares de Jola que el incendio perdonó. Los
batolitos prosiguen su secular diálogo con sus moles repartidas entre
los dos países, ahora fraternos. Las aguas del Avid preguntan
por el hombre que las cantó y nosotros nos volvemos a la ciudad
desconsolados, tal vez un punto menos escépticos, acaso convencidos de
que el ruiseñor mantiene su cantar.
Manuel Pecellín Lancharro manuelpecellin@gmail.com
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