13 de Diciembre, 2008

Día de las dos B

Por El Avisador - 13 de Diciembre, 2008, 17:04, Categoría: General

Y eso que todavía no ha entrado el invierno por estos pagos, pero hoy, sábado, sabadete, en Badajoz está haciendo un tiempo invernal que te cagas, tiempo de perros, tú: frío, lluvia y viento a discreción. Tiempo ideal para "las tres B", que decían nuestros abuelos: "baraja, botella y brasero". El de picón, por supuesto. Que, en los tiempos actuales, ha quedado reducida a "dos B": "bata y brasero". El eléctrico o de butano, que los tiempos han cambiado.

Al menos eso decía a mediodía un abuelete delante de mí, al comprar un paquete de cigarrillos, viendo el panorama climático, cayendo chuzos de punta:
--Pues yo, ahora, cuando llegue a casa, ¡hale!, a ponerme la bata y a la mesa camilla, a lo calentito.
--¡¡¡¡¡¡¡
--Y, después de comer, a echarme una siesta, con lo calentito que se está en la cama.
--¡¡¡¡¡¡¡
--Y después de levantarme y curiosear un rato, a ver el Barcelona-Madrid por la tele, que no me lo pierdo.
--¡¡¡¡¡¡¡
--Y es que, con días así, lo mejor, cada uno en su casa y Dios en la de todos.
--¡¡¡¡¡¡¡

Lo dicho, hoy, sábado, sabadete, en Badajoz, día de las "dos B".

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El club de los cuerpos calientes

Por El Avisador - 13 de Diciembre, 2008, 10:16, Categoría: General

Después la veía en todas partes.

Incluso cuando pensaba que nunca podría olvidarla (¡no quería olvidarla!), tenía la esperanza de sobrevivir, de ser feliz incluso, si encontraba a otra mujer. Era de esas personas que adaptan las situaciones a sus ideas, que buscan desesperadamente componer su cuadro de la plenitud con determinados elementos y a falta de uno de ellos se abaten y se sienten miserables. Así era él sin pareja, la individualidad hecha reflejo de la infelicidad más absoluta. De modo que, cuando todo acabó, pensó que nunca encontraría a otra, y mucho menos como ella.

Para colmo de sus males, las fiestas navideñas se aproximaban con su altiva crueldad, con su exuberante jactancia de paz, celebraciones, familia y amor. Así cuando, al cabo de un breve intervalo que a él se le antojó una eternidad, se le presentó la oportunidad, no dudó en agarrarla por los pelos, que se dice vulgarmente, y exprimirla hasta sus últimas consecuencias. La miró, se miraron, y de pronto vio en aquella amiga algo más, algo que nunca hubiera visto antes de no estar tan desesperado, probablemente la perspectiva de no estar solo más, discretamente envuelta en un breve rollito de carne de mujer.

Él era inconsciente de su desesperación, eso sí, era una persona fundamentalmente buena y lo sabía, y por ello jamás se cuestionaba. Consecuentemente, podía llegar a estar fatalmente equivocado tanto en sus motivaciones como en sus pretensiones y convertirse en ocasiones en un ser sumamente egoísta sin tan siquiera darse cuenta.

La ató, se ataron ambos, en una relación de conveniencia inadvertidamente: ella jamás había tenido criterio para escoger a sus parejas. Lo cierto es que sus amigos habían sido testigos de su ingenua tibieza ante los reiterados desplantes y la absoluta falta de educación, y no digamos de cultura, de novios anteriores. Ahora estaba con un hombre bueno… ¿Pero bastaba eso? ¿Sentía algo realmente o era impulsada por su necesidad de tener al lado a un hombre una vez más?

Tampoco temía equivocarse: los necios no dudan, no se plantean cuestiones, y ella jamás había caído en la cuenta de su desacertada capacidad de elección, nunca se había planteado sus motivaciones. No se preguntaba por qué había elegido a aquél pazguato soez aquella vez, o a aquel pelagatos agresivo y radical que se dedicaba a patear cuanta posadera de ideas opuestas a las suyas se cruzara en su camino. Se había limitado a sonreír bobamente ante sus ocurrencias siempre inadecuadas y disparatadas.


Él… él siempre había buscado completar su escena de felicidad plastificada, siempre persiguiendo la vida compartida. Había conseguido hacerse especialista, a pesar de su poca experiencia, en rellenar huecos dejados con nuevos cuerpos calientes. Él era un hombre pragmático y sencillo que no se complicaba la vida en divagaciones románticas. Creía saber amar, eso sí, pero es que jamás se había preguntado qué es amar, ni en qué se diferencia un amor de otro. Y aún así, esta vez algo intuía, incluso él se dio cuenta de que no miraba a su nueva pareja como había mirado a la anterior, embobado y lleno de ilusión… Cierto es que su novia no era la mujer más atractiva del mundo, pero eso nunca le había importado ¿o es que se había estado engañando hasta ahora? Al fin y al cabo ¿por qué había elegido al principio a la anterior? ¿No era porque era la más hermosa allá donde estuviese?

Siempre eres la más guapa cuando entramos en algún sitio, le decía él a veces. Y en el fondo aún no sabía si concedía importancia a esos aspectos, quizás porque deseaba ser bueno a toda costa y creía que darle algún valor a la apariencia era algo negativo. El caso es que a la nueva chica no la comparaba con una diosa ni conseguía despertar su pasión en la misma medida que su amor perdido, pero se dijo que bastaría, se convenció de que cada relación es un mundo y que se puede vivir con menos mientras se esté acompañado.


Se condenaron, pues, ignorantes de ello, negando la evidencia, abocada ella a ser secretamente comparada con un amor en todo superior, acallando él el murmullo de una honda insatisfacción. Rellenando huecos, convertidos en alarifes sensatísimos de la vacuidad… Compusieron juntos la canción del intercambio de bienes, del mercadeo de intereses: trae acá ese cuerpo cálido que rellene mi hueco que yo llenaré tu vacío.

Era navidad y se regocijaron en su mutua compañía, festejaron y se emborracharon, hicieron el amor, a veces pensando en otros cuerpos y otras almas. Fue fantástico no estar solos. Se sentían aliviados y agradecidos por no tener que pasar esas fechas en soledad, y para ellos no existía más soledad que la de no tener pareja, de modo que jugaron a amarse. Sin huracanes, sin fuegos de artificio, sin polvos casi ininterrumpidos de dos días, sin procurarse herida alguna… Sin pasión ni sed ni desespero. Estaban juntos.

Básicamente lo pasaron bien. Aún no había llegado el momento de los reproches, de la vida real y práctica, de aprender a tolerar molestos olores corporales, ronquidos exasperantes o imperdonables descuidos de la relación. Se amaron algo, se adaptaron sobre todo, se desearon feliz navidad años tras año renovando su pacto con un beso tan discreto como árido, compraron una casa y un coche (no pensaron en casarse porque no veían necesidad y porque uno sólo dice SÍ a todo cuando está loca y apasionadamente enamorado), y finalmente fueron felices como sólo dos necios pueden serlo: los socios número uno y dos del infame pero práctico club de los cuerpos calientes.

Y aún la veía en todas partes.

Laura Pagador Domínguez
laura.pd@gmail.com

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Badajoz, con las galas de la Navidad

Por El Avisador - 13 de Diciembre, 2008, 10:05, Categoría: General

Ayer noche, con un frío que pelaba, se hizo la luz, y fue encendido el alumbrado navideño en Badajoz, dando al botón el alcalde de la ciudad, Miguel Celdrán. Y algunos de los más céntricos lugares de la ciudad han quedado de dulce, como las plazas de España y de Minayo, el paseo de San Francisco, todo ello en el Casco antiguo; la avenida de Villanueva, en Santa Marina, las de Carolina Coronado y Padre Tacoronte, en La Estación, y la de Ricardo Carapeto, en San Roque. Al igual que, ya por cuenta de las respectivas asociaciones de comerciantes, han quedado iluminadas las calles Menacho, Gral. Saavedra Palmeiro y la plaza de Santa María de la Cabeza, entre otras más. Incluidos algunos enormes abetos del entramado callejero, como los que hay en la plaza de la Libertad.

Y, como gran novedad, el abeto artificial en forma de cono perfecto, de más de diez metros de alto, plantado en la mismísima plaza de España, junto a la fachada principal de la Catedral, que dará mucho juego este año. Para hacerse un millón de fotos junto al árbol de Navidad, por lo menos.

Bonita estampa, sí, señor, la de Badajoz por la noche, iluminada con numerosos motivos y arabescos navideños.

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Otra vez, Navidad

Por El Avisador - 13 de Diciembre, 2008, 0:55, Categoría: General

Las compras, la lotería, la comida de empresa (si la hay), la cesta (si la hay, también), polvorones y mazapanes, las lucecitas de siempre, los villancicos, el amigo invisible (¡menuda chorrada!), la misa del Gallo (que nunca vi... ¡al gallo, se entiende!), la cena de Nochebuena, la pata de cordero, la bronca familiar, el mensaje del Rey, el concierto de Raphael (¡otra vez!), los regalos de Papá Noel, la carta a los Reyes (Magos)... (¡por pedir que no quede...!), la indigestión, Navidad convaleciente de camas y braseros, el anuncio de Freixenet y El Almendro, las doce uvas, la fiesta, la borrachera, el frío, las castañas, la resaca, las migas, el concierto de Año Nuevo, la Cabalgata, "El Niño", el insomnio, la colonia y la corbata, la cartera vacía, el remordimiento, la resignación...¡y el champagne, cava o vino espumoso!
 
Pero... ¿de verdad, sólo esto es la Navidad?
 
¡No puedo creerlo!... ¡Y además, no quiero creerlo!

  --ooo--

Dedicado a todos los que, gracias a sus valores, viven la Navidad todo el año.

Un abrazo.
 
José María Romero González
j.maro@hotmail.com
ZAFRA (Badajoz)

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Los tomates, a 1,49 maravedís

Por El Avisador - 13 de Diciembre, 2008, 0:43, Categoría: General

Con la crisis galopante apostada en las calles cercanas, después de pensármelo mucho y despedirme de la patronal, decidí jugármelo el todo por el todo. No había otra. Así que bien pertrechado de macuto, bufanda y sombrero, y tirando del carrito de la compra, salí a ver cómo estaba el patio. El de mi casa, no, que es particular, que cuando llueve se moja, como los demás. El de las fruterías de los alrededores, que hacía falta aprovisionarse de frutas y verduras.

Eso sí, con la chequera y la visa listas para actuar, por si las moscas y los moscardones. Y al entrar ayer en La Pera, una de mis fruterías de cabecera, el patio estaba así, que tomé nota mientras buscaba y rebuscaba:

Tomates, a 1,49 maravedís el kilopondio
Patatas rojas y blancas, 0,69
Cebollas, 0,69
Naranjas de zumo, 0,65
Naranjas de mesa, 0,85
Mandarinas, 0,79
Clementinas, 1,25
Conferencias, 1,49
Peras blanquillas, 1,49
Manzanas golden, 0,95
Manzanas royal gala, 0,99
Pimientos rojos, verdes e italianos, 1,95
Judías verdes, 2,56
Limones, 1,49
Pepinos, 1,49
Bananas, 1,25
Plátanos de Canarias, 1,99
Kiwis italianos, 1,99
Kiwis de Nueva Zelanda, 3,50
Aceitunas machás, de Hnos. Cuéllar, de Fuente del Maestre, 1,50 medio kilo

Salvo los tomates, que están a precio sólo aptos para ricachones del gas ruso y marhajás de Kapurthala, cogí de siete cosas, dos bolsas grandes de aquí, tres medianas de allá y cuatro pequeñas de los alrededores. Con las reglamentarias machás, faltaría plus. Pero ya no me acuerdo si di un billete de 500 machacantes y me devolvieron calderilla o tiré de la visa, que es lo que más se lleva ahora cuando se sale de compras. No sólo a las de lejos sino, también, a las de cerca.

Pues así está el patio, colegas. El de mi casa, no, que es particular, que cuando llueve se moja, como los demás. El de las tiendas de al lado de casa. Así que no digáis que no estáis avisados.

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