Se puso a danzar la nieve
sin saber dónde caer,
por no destemplar la tierra
y lastimarse a sus pies.
Al tocar el primer árbol
se quejó: --“Ya me puncé.
Con lo bien que estaba arriba,
¿cómo arriba volveré?”
--"Ven a mi Establo, le dijo
un Niño como la miel.
Eres mi hermana de leche,
y yo contigo bajé”.
Diálogos como éste ocurren
en la Noche de Belén.
¿Quién más puro de los dos?
Todavía no lo sé.
Apuleyo Soto
apuleyosotopajares@hotmail.com
GUADALIX DE LA SIERRA (Madrid)