Una visita a Fehispor, la feria hispano-portuguesa

Por El Avisador - 30 de Noviembre, 2008, 0:33, Categoría: General

Este sábado, los pacenses acudieron a Fehispor, la Feria Hispano-portuguesa, que se celebra en IFEBA, en mucha menos proporción que en años pasados. La causa estaba bien clara: el pésimo tiempo que hizo --frío, lluvia y viento a discreción-- y la entrada. Pagar 4 machacantes por persona creo que es excesivo, máxime en los tiempos que estamos viviendo. Así no se estimulan las visitas, por muchas agendas que se regalen o por muchos descuentos que se hagan, presentando cupones, por cada entrada pagada en taquilla.

Así y todo, Fehispor presentaba un aspecto brillantísimo, con todos los estands repletos de artículos, productos, máquinas y enseres que exponer y vender. Nada menos que 113 fueron las empresas expositoras, el 40 % de ellas portuguesas. Tendencia esta última que viene subiendo de forma imparable año tras año, lo que viene a realzar el papel de Fehispor, este año en su XIX edición, como "trampolín para lanzar y fortalecer las ventas y los contactos" (Germán López Iglesias, superintendente de IFEBA, dixit).

Y, la verdad, allí vimos de todo. Si exceptuamos barcos, aviones, AVEs y satélites artificiales, allí se expusieron un sinfín de productos y servicios, y de casi todos los sectores de la economía extremeño-alentejana. Desde alfombras, armarios, automóviles, cocinas, colchones y bricolaje, hasta piscinas, platería, regalos, telefonía móvil, seguros, trajes de gala y ceremonia, vajillas, vinos y viviendas modulares de diseño, pasando por electrodomésticos, electrónica, decoración, equipos de gimnasia, hostelería, instrumentos musicales, moda nupcial y organización de eventos, entre otros más.

COLCHONES "ANTICRISIS"
Pero uno de los sectores que más éxito tuvo, a la vista del interés del público asistente, fue, sin duda de clase alguna, el dedicado a colchones "anticrisis" y sillones de masaje y relax. Y fue digno de verse cómo la gente entraba y pedía hacer la prueba del algodón. O séase, tirarse a la horizontal en los mullidos colchones o apalancarse ricamente entre los brazos de los sillones, esperar a que les dieran las tres moscas, con los auriculares puestos y todo. Así, cualquiera. Por lo que no es de extrañar que hubo más de uno y más de dos paisanos que se quedaron como traspuestos, dormiditos, ajenos al mundanal ruido.


También vimos otras novedades, como que algunas azafatas repartían prospectos de publicidad, conduciendo cómodos segways. Lo último de lo último. Que están, por si no lo sabéis, a 5.495 y a 5.995 macacantes los últimos modelos. Los de segunda mano, que también los vendían, unos cientos de petroeuros más baratos.

Y otro de los grandes inventos del siglo XIX, la máquina de coser, ya cose y borda sola. Sin que nadie le dé al pedal o a la manivela. Y es que había una tal Elna, una suiza de buen ver --me estoy refiriendo a una máquina de coser "Swiss design", tíos, no a una tía buenorra-- que bordaba de maravilla, con su pantalla de ordenata integrada. Y es que los tiempos están cambiando que es una barbaridad.

La gente también tuvo ocasión de entretenerse contemplando in situ diversas muestras culturales, como fueron la de los Artistas plásticos de la Raya II --con 37 pinturas y esculturas, obras de una docena de artistas rayanos--, ubicada a la entrada del recinto, la de Extremadura en portada: HOY, 75 años contigo, en la planta baja, el XLVII Concurso-exposición de Canaricultura, y el no va más, la repera limonera, Barbie, 50 años de moda, con cerca de doscientas reproducciones de la muñeca Barbie, vestida de todo lo imaginable, y sus amigos, la mayoría artistas del cine, la televisión y la farándula entre 1958 y 2008. O séase, todos los guaperas del mundo, que mi Barbie no se juntaba con cualquiera, nos'ha jodío.

Menos mal que para recuperar el resuello había varios sitios donde se degustaban vinos, patés, quesos, embutidos, dulces, aceites y otras delicias, como en el estand de la bodega Puente Ayuda, de Olivenza, y el de la adega portuguesa Quinta do Cadão, de la región vinícola del Douro. Sin que faltaran los magníficos cafés lusitanos: el Delta y el Camelo. Y todo ello, servido con una cordialidad y una profesionalidad exquisitas.

OTROS SERVICIOS
Aparte del servicio de cafetería y restauración, ofrecida por el bar-restaurante Cayado II, de Badajoz, el público tuvo a su disposición una guardarropía, una sala de ocio para pequeños de 8 a 14 años y una sala de lactancia y guardería --gratuitos en sus dos primeras horas ambos servicios-- para los del chupete y rapaces hasta los 8. Y, por supuesto, los amplios aparcamientos del exterior, junto a Lusiberia y el recinto ferial.


Y un detalle que gustó mucho al respetable fue que a la entrada había como un arco triunfal, confeccionado con rosas de tela y plástico, de color rosa, valga la redundancia, que daban perfectamente el pego. Y, ya en el interior, destacaban por su buen gusto media docena de grandes jarrones plateados, exhibiendo enormes ramos de estas mismas rosas, por lo que parecía en algunos momentos que estábamos en unos salones palaciegos. Del palacio de IFEBA, mismamente.

Hoy, domingo, última jornada de Fehispor, y con este horario: de 11 a 21 horas, todo de forma ininterrumpida. Y, ojo al dato, hay autobuses gratuitos que os llevan a IFEBA, con salidas desde las traseras de Correos. Y con este horario: de 10,30 a 21 horas, salvo de 14 a 17 horas, que los conductores también tienen derecho a descansar y almorzar.

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