Este sábado, los pacenses acudieron a Fehispor, la Feria
Hispano-portuguesa, que se celebra en IFEBA, en mucha menos proporción
que en años pasados. La causa estaba bien clara: el pésimo tiempo que
hizo --frío, lluvia y viento a discreción-- y la entrada. Pagar 4 machacantes por
persona creo que es excesivo, máxime en los tiempos que estamos
viviendo. Así no se estimulan las visitas, por muchas agendas que se
regalen o por muchos descuentos que se hagan, presentando cupones, por
cada entrada pagada en taquilla.
Así y todo, Fehispor presentaba
un aspecto brillantísimo, con todos los estands repletos de artículos,
productos, máquinas y enseres que exponer y vender. Nada menos que 113 fueron las
empresas expositoras, el 40 % de ellas portuguesas. Tendencia esta
última que viene subiendo de forma imparable año tras año, lo que viene a realzar el
papel de Fehispor, este año en su XIX edición, como "trampolín para
lanzar y fortalecer las ventas y los contactos" (Germán López Iglesias,
superintendente de IFEBA, dixit).
Y,
la verdad, allí vimos de todo. Si exceptuamos barcos, aviones, AVEs y
satélites artificiales, allí se expusieron un sinfín de productos y servicios, y de
casi todos los sectores de la economía extremeño-alentejana. Desde
alfombras, armarios, automóviles, cocinas, colchones y bricolaje, hasta
piscinas, platería, regalos, telefonía móvil, seguros, trajes de gala y ceremonia, vajillas, vinos
y viviendas modulares de diseño, pasando por electrodomésticos,
electrónica, decoración, equipos de gimnasia, hostelería, instrumentos
musicales, moda nupcial y organización de eventos, entre otros más.
COLCHONES "ANTICRISIS"
Pero
uno de los sectores que más éxito tuvo, a la vista del interés del
público asistente, fue, sin duda de clase alguna, el dedicado a colchones "anticrisis"
y sillones de masaje y relax. Y fue digno de verse cómo la gente
entraba y pedía hacer la prueba del algodón. O séase, tirarse a la horizontal en los mullidos colchones o apalancarse
ricamente entre los brazos de los sillones, esperar a que les dieran las tres moscas, con los
auriculares puestos y todo. Así, cualquiera. Por lo que no es de
extrañar que hubo más de uno y más de dos paisanos que se quedaron como
traspuestos, dormiditos, ajenos al mundanal ruido.
También
vimos otras novedades, como que algunas azafatas repartían prospectos
de publicidad, conduciendo cómodos segways. Lo último de lo último. Que
están, por si no lo sabéis, a 5.495 y a 5.995 macacantes los últimos
modelos. Los de segunda mano, que también los vendían, unos cientos de petroeuros más
baratos.
Y otro de los grandes inventos del siglo XIX, la máquina de
coser, ya cose y borda sola. Sin que nadie le dé al pedal o a la
manivela. Y es que había una tal Elna, una suiza de buen ver --me estoy refiriendo a una máquina
de coser "Swiss design", tíos, no a una tía buenorra-- que bordaba de
maravilla, con su pantalla de ordenata integrada. Y es que los tiempos
están cambiando que es una barbaridad.
La gente también tuvo ocasión de entretenerse contemplando in situ diversas muestras culturales, como fueron la de los Artistas plásticos de la Raya II --con 37 pinturas y esculturas, obras de una docena de artistas rayanos--, ubicada a la entrada del recinto, la de Extremadura en portada: HOY, 75 años contigo, en la planta baja, el XLVII Concurso-exposición de Canaricultura, y el no va más, la repera limonera, Barbie, 50 años de moda,
con cerca de doscientas reproducciones de la muñeca Barbie, vestida de
todo lo imaginable, y sus amigos, la mayoría artistas del cine, la
televisión y la farándula entre 1958 y 2008. O séase, todos los
guaperas del mundo, que mi Barbie no se juntaba con cualquiera, nos'ha
jodío.
Menos
mal que para recuperar el resuello había varios
sitios donde se degustaban vinos, patés, quesos, embutidos, dulces,
aceites y otras delicias, como en el estand de la bodega Puente
Ayuda, de Olivenza, y el de la adega portuguesa Quinta do Cadão, de la
región vinícola del Douro. Sin que faltaran los magníficos cafés
lusitanos: el Delta y el Camelo. Y todo ello, servido con una
cordialidad y una profesionalidad exquisitas.
OTROS SERVICIOS
Aparte del servicio de cafetería y restauración, ofrecida por el
bar-restaurante Cayado II, de Badajoz, el público tuvo a su disposición una guardarropía,
una sala de ocio para pequeños de 8 a 14 años y una sala de lactancia y guardería
--gratuitos en sus dos primeras horas ambos servicios-- para los del
chupete y rapaces hasta los 8. Y, por supuesto, los amplios aparcamientos del exterior, junto a Lusiberia y el recinto ferial.
Y un detalle que gustó mucho al respetable fue que a la entrada había
como un arco triunfal, confeccionado con rosas de tela y plástico, de
color rosa, valga la redundancia, que
daban perfectamente el pego. Y, ya en el interior, destacaban por su
buen gusto media docena de grandes jarrones plateados, exhibiendo
enormes ramos de estas mismas rosas, por lo que parecía en algunos
momentos que estábamos en
unos salones palaciegos. Del palacio de IFEBA, mismamente.
Hoy,
domingo, última jornada de Fehispor, y con este horario: de 11 a 21
horas, todo de forma ininterrumpida. Y, ojo al dato, hay autobuses
gratuitos que os llevan a IFEBA, con salidas desde las traseras de
Correos. Y con este horario: de 10,30 a 21 horas, salvo de 14 a 17
horas, que los conductores también tienen derecho a descansar y
almorzar.