2 de Octubre, 2008
El Museo Arqueológico de Badajoz suena a Mozart
El Museo Arqueológico Provincial de Badajoz, en colaboración con musik@ndo-ex, acercan la música de Mozart al Museo. Mañana, día 3, a las 20,00 horas, el Taller lírico Siglo XXI, formado por alumnos destacados del Aula de Canto María Coronada Herrera, del Conservatorio Superior de Música de Badajoz, ofrecen un concierto lírico en el que interpretarán un monográfico de música mozartiana, atendiendo exclusivamente a su vertiente operística.
Los participantes, Irene Mariscal (soprano), Ana Belén Cadaval (soprano), Eva María Alén (soprano), Mariló Valsera (mezzosoprano), Anabel Antúnez (mezzosoprano), Manuel Damián Domínguez (barítono) y Víctor Sordo (tenor), estarán acompañados al piano por Luis Maya, y todos, dirigidos por la soprano extremeña Carmen Solís.
El acceso es libre y gratuito hasta completar el aforo, de aproximadamente cien plazas.
Museo Arqueológico Provincial de Badajoz museoba@juntaextremadura.net
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Noche cinegética en Restoval
Entrados
en el apacible otoño extremeño, son legión los cazadores de estas
tierras que, al llegar el finde, se desparraman por los campos y
serranías, llanuras y bosques extremeños en busca de sus especies
favoritas de caza menor o mayor. Y, como parte del ritual, muchas de
ellas acabarán en las cocinas y fogones de nuestras casas, hoteles y
restaurantes, formando parte de un extenso menú de platos de toda clase
y condición, para disfrute y placer de los comensales. Cada vez más
entendidos y exigentes, por cierto. Y es en este contexto cinegético, cuando las mentes pensantes del Observatorio Turístico de Badajoz y de la CETEX, Confederación Empresarial de Turismo de Extremadura, organizaron, dentro del programa Badajoz Gastronómico,
una quincena culinaria sobre "La Caza". Dedicando un día a una
cena-degustación en los acogedores salones de Restoval, de la empresa
Oval, en el Casco antiguo de Badajoz, lindando con su histórico
reciento vauban,
muy cerca del baluarte de Santiago. Justo dos años y cuatro días desde
que este local hostelero abriera sus puertas en Fernández de la Puente,
19, al todo Badajoz y, por ende, a Extremadura y el Portugal rayano. Y
el pasado 30 de septiembre, allí que nos plantificamos la patronal y el
abajo firmante, reuniéndonos medio centenar de comensales, entre
empresarios, hosteleros, bodegueros, expertos en turismo, publicistas,
profesionales de todas las gamas, clientes de la casa y amigos del buen
yantar en general. Muchos de ellos, acompañados de sus parejas
respectivas. Algunas de ellas, con modelitos de pasarela de las caras,
luciendo garbo y simpatía durante toda la velada. Y tras varios minutos
de cortesía en el bar del establecimiento, que aprovechamos para el
intercambio de las presentaciones y los saludos reglamentarios, pasaban
quince minutos de las diez cuando nos dieron orden de meternos en el
salón. Sobrio, sencillo y, sobre todo, cómodo.
Y,
a diferencia de las cenas precedentes, las sorpresas no tardarían en
llegar. En primer lugar, la cena estuvo amenizada por una pareja
musical, de la Agrupación Musical Bernáldez (Mérida, 2002), compuesta
en esta ocasión por Chema (órgano eléctrico) y Julio (violinista), que
nos acompañaron toda la noche con sus canciones clásicas de toda la
vida, cadenciosas y tal. Ideal para olvidar las carreras y el maldito
estrés de cada día. La segunda, porque el vino anunciado era portugués.
Pero un vino de alto estanding, un vino regional alentejano, elaborado
con mimo por un joven bodeguero pacense, de la emprendedora saga de los
Reynolds, tan conocida en Portugal como en España. Y la tercera, que
junto a los prestigiosos restaurantes de Badajoz, aparecían dos nuevos,
como invitados, procedentes de otros puntos de Extremadura: El Fogón de
Santa María, de Alburquerque, y el hotel Dato-Vera, de Cuacos de Yuste.
EL BODEGUERO REYNOLDS
Y es en los prolegómenos, con el personal de mesa escanciando el vino
con decantadores, cuando entre los comensales distingo a un caballero
alto y de señorial porte, con camisa a rayas, moreno de playa de las
caras y pelo entrado en canas. Un guaperas con el careto de Richard
Gere que tiraba de espaldas, tú. Y estaba concitando la atención de
otros distinguidos comensales, guapas mozas incluidas. Pero ¿qué les
dará? Por curiosidad, me acerqué a ver de quién se trataba. Y era él,
damas y caballeros. El mismísimo. ¿Richard Gere? No, hijo, no, pero
parecía su doble: un tal Julián Cuéllar Reynolds, joven empresario
extremeño que sigue la senda de los Reynolds bodegueros en Portugal
desde 1820, y en los tiempos que corren, en la cercana Arronches. Y nos
saludamos afectuosamente, porque el menda todavía recuerda sus tiempos
mozos, de cuando el abajo firmante le daba clases particulares en su
casa. Y cómo no, le recuerdo yo de los desvelos de sus padres,
especialmente de su santa madre, doña Gloria Reynolds. Y el prenda,
agradecido, que me pone por las nubes, además de decir palabras
rebonitas sobre el oficio del maestro, del médico y de otros
profesionales vocacionales.
La
cosa empezaba bien y el vino que ponen, servido en decantadores, es
realmente magnífico: un Figueira de Cima, añada 2004, un tinto creado
en base a las variedades --castas, en portugués-- aragonés, trincadeira
y alicante bouschet, un vinhoregionalalentejano,
cosechado a mano y con doce meses de crianza en barricas de roble
francés, salido de las acreditadas Bodegas Gloria Reynolds, de Figueira
de Cima, Arronches (Portugal).
Momento
que los organizadores aprovechan para hacernos una introducción y
darnos la bienvenida. En primer lugar intervendría José Antonio Recio,
más conocido por "Tarra", el maitre de
Restoval, que dio la bienvenida al personal, además de hacer de maestro
de ceremonias. Le seguiría Julián Cuéllar, quien presentó su vino con
una frase lapidaria: "un vino portugués hecho con corazón pacense".
Agregando que "llevamos diez años elaborando vinos, en un proceso
lento, en Arronches, aquí cerca, a 35 kilómetros, con las castas
típicas del Alentejo". Y en una Bodega que merece ser visitada,
"levantada en un bello edificio, destinado en sus orígenes a establo de
bueyes, restaurado debidamente, respetando su estructura", y tal y tal.
Y, claro, habló de sus vinos, de sus sistemas de producción,
elaboración y distribución --con su Club de gourmets, amantes de sus
vinos-- y, de forma especial, del vino que íbamos a degustar, un
Figueira de Cima, añada 2004. Y
cerraría el turno Antonio García Salas, uno de los "padres" del
festival gastronómico pacense de todos los años, dando una bienvenida
especial a los nuevos comensales y a los establecimientos que
participaban por primera vez, alegrándose de que "si hace dos años eran
tres o cuatro los restaurantes adheridos, hoy llegan a la veintena, con
otros pendientes de entrada". Mostrando finalmente su satisfacción de
que "en estos dos años organizando cenas, se ha comprobado que Badajoz
ofrece productos y servicios gastronómicos de gran calidad".
EL MENÚ
Y, ya sin más zarandajas, que había gazuza, el ínclito Tarra dio la
orden de comienzo del desfile gastronómico sobre la caza. Con este menú
y procedencia:
MENÚ
1º. Terrina de foie y liebre con salsa de higos y oporto (Restoval) 2º. Crema de calabacín, puerro y paloma torcaz (Aldebarán) 3º. Ensalada templada de pato con vinagreta blanca y reducción de vino tinto (Lugaris) 4º. Pimientos del piquillo rellenos de venado con caviar de aceitunas negras (El Fogón de Santa María) 5º. Escalopines de cebra sobre salsa de pasas y piñones (Hotel Dato-Vera)
POSTRE
Bizcocho de almendras con salsa de vainilla y espuma de café (Restoval)
Ni
que decir tiene que los platos gustaron a la selecta concurrencia, unos
más que otros, claro es, según los gustos de cada cual y cada cuala.
Pero yo vi que había gente que, a pesar de su alto ringorrango y tal,
se rechupeteaba los dedos, untando el pan en el plato que daba gloria.
Y si hablo del vino, ni os cuento, con damas y caballeros tomándose la
última copichuela con el postre. Y a este escribano no le duelen
prendas dar fe que se dio un homenaje, entre sorbo y sorbo del Figueira
de Cima, que entraba divinamente, con gran suavidad, dada su
decantación previa. Y, como no podía ser menos, en medio de un
gratísimo ambiente, con animadas tertulias en cada mesa, con la
agradable música de fondo del dúo de bernaldezboys, por lo que hay que decir que la noche se nos fue volando.
Al
final, como manda la tradición, presenciamos el desfile de artistas de
la cocina, que salieron a los medios, saludando al respetable con la
mejor de sus sonrisas. Y allí que nos contaron con brevedad cómo
hicieron su platos, deseando a todos que hubieran sido de nuestro
agrado. Y éstos fueron los cocineros cinco estrellas de la noche
cinegética: Alberto Domínguez y José Ignacio Díez Hellín (Restoval),
Fernando Bárcenas (Aldebarán), Javier García (Lugaris), Pepe Cordobilla
(El Fogón de Santa María) y Johnny Pedrosa (Hotel
Dato-Vera), los dos últimos, debutantes en esta plaza. No es de
extrañar que el selecto público, más contento que unas castañuelas,
aplaudiera a rabiar sus cortas pero sustanciosas intervenciones. Pero
como del personal de sala y de cocina no se dijo ni mu, aquí van sus
nombres para la pequeña historia gastronómica local, pobrecillos míos,
que nunca salen en los carteles, ni en letra chiquinina: Sheila, pinche
de cocina, y "Tarra", Irina, José y Vero, como personal de sala. Que lo
bordaron, en especial el genial "Tarra", natural de Cheles, un maitre de los que quedan pocos por estos pagos, que nos trató como una madre.
DETALLES FINALES
Pero había más y es que, tras los postres, una linda señorita se
encargó de obsequiar a los asistentes con unos pelotazos de whisky
escocés, marca Glenfiddich, que, traducida al cristiano, quiere decir
Glenfiddich. En unos vasos de especial diseño y
con 12 años de crianza, tú. Pero es que había otros en la reserva, con
15, 18, 21 y 30 años de vejez, por si alguien quería catarlos.
Demasiado para el cuerpo, hermanos. Y no quedó aquí la cosa, que la
señorita en cuestión, ataviada con una faldita escocesa, faltaría plus,
regaló a cada quisque un botellín del whisky de marras para tomártelo
en casa, en amor y compaña de la parienta o del maromo, según viniera a
cuento. Así que, entre esto y el cafelito, detalle de la casa,
transcurrió la sobremesa, con el bodeguero, los cocineros y comensales
en franca hermandad. Los dos primeros, preguntando si nos habían
gustado su vino y sus platos, y los segundos, haciéndose lenguas de los
mismos. En tanto los músicos atacaban unos boleros, unos tangos, unas
baladas y unos blues para bailar agarrados que quitaban el sentido.
Faltó un pelín para que nos dieran pista, tú. Y era más de la una de la
madrugada y allí la gente que no quería recogerse, encantada de haberse
conocido. Tomándose una "espuela" tras otra y haciéndose fotos, con intercambio de direcciones, correos electrónicos y tal.
Y mi discípulo favorito, el tal Julián, que se acerca y, antes del
abrazo de despedida, que me da su tarjeta, con una invitación cariñosa:
quiere que conozcamos su Bodega, por lo que estamos invitados a su
peculiar fiesta de la vendimia, la que hace para los socios del Club,
en Arronches, el próximo 25 de octubre. Y, erre que erre, si quieres
saber más antes de ir, métete en nuestra web: www.gloriareynolds.com.
Abrumador, y agradecido. ¿Qué hago, lo adopto como sobrino? Y eran pasadas las dos, metidos ya en el mes de octubre, con el
todoterrenal "Tarra" despidiéndonos a la puerta, que cogimos el toli y
un botellín de agua para el camino, regresando a nuestros lares.
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55.463 páginas vistas en septiembre
Una vez entrados en el mes de octubre, he dado un toque al primo que tengo en la sección de Estadísticas, en Administración, que no es el de Rajoy ni el de Zumosol, precisamente, y, después de darle a la manivela, me salen 55.463 las páginas vistas en septiembre. Nuevamente, tengo que agradecer a mis muchos visitantes, sean conocidos o no, fijos u ocasionales, de Badajoz o de otros lugares del mundo mundial, su fidelidad con este blog. Y, sobre todo, su interés por las cosas de Badajoz. Lo mismo digo con mis colaboradores ocasionales. Y con mi casero, ZoomBlog, que me da alojamiento por mi cara bonita. A todos, muchas gracias y que Dios os lo pague. Por aguantarme un día sí, y otro, también. Que tiene tela, tú.
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