21 de Agosto, 2008

20-A: Conmoción por el accidente aéreo de Madrid

Por El Avisador - 21 de Agosto, 2008, 19:23, Categoría: General

Impactante. Brutal. Un mazazo. Imposible sustraerse a la catástrofe de la T-4 del aeropuerto de Madrid-Barajas el 20 de agosto. Día negro, negrísimo. Nada menos que 153 españolitos y extranjeros muertos --22 de ellos, niños--, además de una veintena de heridos, con familias completas de canarios que regresaban a su hogar en las Islas, deparó el mortal accidente de un MD-82 de Spanair, la segunda aerolínea española, instantes después de despegar del aeropuerto madrileño. El peor accidente aéreo en Europa en la última década. Y España entera, desde el Rey al más humilde paisano, conmovida, muda, siguiendo el suceso a través de los medios de comunicación, Internet incluida.

Y uno que se creía que estas cosas sólo pasaban en los países del Tercer y Cuarto Mundos, con aerolíneas paqueteras y aviones de quinta mano. No en un país que se autoproclama la octava potencia industrial del planeta. Terrible precio en vidas humanas que vuelve a cobrarse la ciencia tecnológica, en este caso, la aeronáutica. Cuando los cielos son cruzados millones de veces al año por enormes aparatos, llevando millones de viajeros en todas direcciones. Señales todas ellas de progreso y calidad de vida.
Y eso que cuentan que el avión de marras, con 15 años de servicio, estaba al borde de la "jubilación". Que, incluso, intentó salir una hora antes y no pudo hacerlo por "problemas técnicos". Terrible, conocer estos datos a posteriori.

Habrá que esperar a las investigaciones oficiales. Pero lo primero es formar una piña y atender a los familiares de las víctimas y a los heridos, que se merecen todo tipo de apoyos, especialmente los psicológicos.

Extremadura y, más concretamente, Badajoz, que ya recibieron la solidaridad del resto de España en otras catástrofes naturales por estas tierras, sabrán estar a la altura que les corresponde.


Por mi parte, vaya desde aquí mi solidaridad y mis oraciones.

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Libros clásicos de bolsillo para el verano

Por El Avisador - 21 de Agosto, 2008, 18:03, Categoría: General

Las Rebajas de verano están en su tramo final. Con los últimos descuentos. Y el abajo firmante se ha ido a la sección de librería de El Corte Inglés, en la cercana plaza de Conquistadores, a curiosear. Que ofrece libros rebajados, a precios más que interesantes, principalmente grandes novelas. Y rebuscando por aquí y por allá, me he topado con una colección clásica de bolsillo, la mítica Alianza Editorial, que ha reeditado sus libros en rústica de la década de los 60 en adelante. Pero en cartoné y papel especial, trayendo en sus portadas las clásicas que diseñara in illo tempore Daniel Gil. Libros que sacó Alianza Editorial (ahora, Anaya-Santillana, del grupo Prisa), con ocasión de su 40º aniversario (1966-2006) y que todavía colean. Y aquí traigo algunos de los interesantes títulos que ofrece:

Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll
La metamorfosis, de Franz Kafka
Ficciones, de Jorge Luis Borges
Poemas y canciones, de Bertol Brecht
El lobo estepario, de Herman Hesse
El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad
Asesinatos S. L., de Jack London
El jugador, de Fedor Dostoyewsky
La isla del tesoro, de R. L. Stevenson
El malestar en la cultura, de Sigmund Freud
La tregua, de Mario Benedetti
El hombre que era Jueves, de G. K. Chesterton
Muertes de perro, de Francisco Ayala
Kim, de Rudyard Kipling
Peter Pan, de J. M. Barrie
Tristana, de Benito Pérez Galdós
El mito de Sísifo, de Albert Camus

Por el sistema del 3x2, te llevas tres y pagas dos. Aunque a mí me gusta más el 3x1. Mejor, el 3x0,
nos'ha jodío. Así y todo, no está mal para reencontrarnos con algunos de los clásicos de la Literatura universal.

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Jesús, el hombre de los higos chumbos

Por El Avisador - 21 de Agosto, 2008, 12:54, Categoría: General

Fiel a su cita, el señor Jesús, un recio campesino extremeño de edad provecta --79 años, nada menos--, natural de Corte de Peleas pero asentado desde hace medio siglo en la pacense barriada del Cerro de Reyes, se busca una de las mejores esquinas de Badajoz para vender higos chumbos. Que es la época y hay que aportar algunas perrillas a la magra economía familiar. Y si en otros momentos del año son uvas, espárragos o lo que se tercie, ahora tocan higos chumbos.
Y esta mañana agosteña que le he visto sentado en el cruce que hace esquina con las calles Adelardo Covarsí y República Argentina. En Santa Marina, mi barrio. A un euro la media docena, tú. Y con la gente acercándose a curiosear o a comprar. Y allí que me he dirigido, después de hacer los recados de cerca. Y el hombre, con la cara y las manos curtidas de trabajar de sol a sol en el campo, mozo de mulas en sus tiempos mozos, que tiene tiempo para explayarse:

--Pues vengo haciendo esto desde hace 49 años.
--¡¡¡¡¡
--Un año antes de que naciera mi hijo.
--¡¡¡¡¡
--Que es el que me trae todos los días en su coche.
--¡¡¡¡¡
--Que no me puedo mover mucho, por los dichosos pies, aquí debajo tengo las muletas.
--¡¡¡¡¡
--Y vivo en el Cerro, en la calle Italia, número 51.
--¡¡¡¡¡
--Pero ahora ya no se comen higos chumbos como antes.
--¡¡¡¡¡
--Antes los cogíamos por carros.
--¡¡¡¡¡
--Y los gordos los vendíamos, y los chicos se los echábamos a los guarros.
--¡¡¡¡¡
--Que nosotros teníamos muchos cochinos, ¿sabe usted?
--¡¡¡¡¡
--Y ahora los higos no los quiere nadie, que la gente se pincha.
--¡¡¡¡¡
--Y todos los días mi hijo me coge por ahí dos o tres cajas.
--¡¡¡¡¡
--Y aquí vendo unos doscientos, o algo menos.
--¡¡¡¡¡
--Eso si me dejan los municipales.
--¡¡¡¡¡
--Que unas veces vienen y te echan. Y otras, hacen como que no me ven...
--¡¡¡¡¡
--Unas veces, sí, otras veces, no, así andamos, mire usted.

Todo seguido, mientras el anciano me despacha despaciosamente una docena de estos ricos higos silvestres.
--¿Están buenos? --me pregunta una parroquiana de edad que se ha acercado al puesto.
--Buenísimos, pero antes hay que dejarlos enfriar en la nevera --le explico.

Don Jesús, vendedor ambulante de higos chumbos, ha sido un placer conocerle y tratarle. Cuídese. Y a vender cuantos más higos, mejor.

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Festival de Teatro clásico de Mérida: Edipo Rey, espectáculo con mayúsculas y minúsculas

Por El Avisador - 21 de Agosto, 2008, 10:30, Categoría: General

Muchos han sido los espectáculos de “Edipo rey”, de Sófocles, representados con mejor o peor fortuna en el Festival a lo largo de su historia. Y no creo que este último -montaje “estrella” de este año- del director argentino-francés Jorge Lavelli ha elevado el listón de algunas producciones anteriores de la tragedia, como las innovadoras de la compañía de José L. Gómez en 1982 -en versión de A. Garcia Calvo, dirigida por el griego Stavros Doufeixis- o como la del grupo portugués La Comuna en 1988 -dirigida por Joäo Mota-, representadas con perfección y con las voces naturales de los actores, en los espacios del teatro romano y el anfiteatro, respectivamente. No obstante, el espectáculo de Lavelli, con mayúsculas y minúsculas, alcanza un satisfactorio nivel de calidad.

La versión depurada de Lavelli / José R. Fernández es correcta pero bastante insípida. Ha consistido en dar a la frase antigua un matiz más vigente y, quizás, más poético pero sin trascender el contenido de la tragedia a las posibilidades de una “lectura” más actual de lo clásico. Apenas hay un texto interesante de búsqueda e indagación teatral sobre la conducta del personaje Edipo angustiado por los oráculos. Es fiel al texto original, manteniendo intacta la problemática de predeterminación e inexorabilidad del destino, que es la enseñanza de una historia pesimista donde se enfatiza más la tragedia melodramática -por sus equívocos- de las abstractas pasiones que la tragedia de unos seres “históricos” socialmente situados.
En el espectáculo Lavelli muestra su oficio y seguridad con una estricta economía de recursos artísticos para contar la historia edípica desde la perspectiva intemporal, resaltando en sus acciones la ironía trágica, uno de los temas que en esta obra más contribuye a marcar el personaje: de un rey, al inicio amante de su pueblo y respetado por él, a un héroe con destino miserable. Pero la propuesta resulta oscura en todo su contenido que pretende decir mucho y no dice más que lo convencional de la tragedia original. Eso si, emperifollada de modernidad no en el escenario sino en las “clases magistrales” impartidas en ruedas de prensa.

Estéticamente imprime un lenguaje altamente elaborado sin que por ello implique artificio o rebuscamiento. Logra el aprovechamiento del marco utilizando todos los elementos artísticos que, en algunas escenas, otorga una belleza que podría considerarse de augusta, dentro de esa atmósfera de lo solemne, y de esas influencias sensibles que pesan sobre los destinos que se mueven en una dimensión casi cósmica. Sobresale el impactante arranque de la función mostrando a la población de Tebas en estado de horror por la peste, y los singulares desplazamientos dentro y fuera del escenario de un inspirado coro polifónico de composición expresionista, que interviene declamando y cantando con hermosas voces, de equilibrio tonal, de las que brota en sentido litúrgico la tragedia. Logra también buen ritmo en la narración, pero en el ritmo de la acción hay altibajos en la gradación expresionista de los movimientos de los actores, sobre todo en las cadencias y anticadencias de tonos que deberían palpitar con brillo en las palabras poéticas e imágenes dramáticas del actor principal Ernesto Alterio (Edipo) -que apenas suscitan el “temor y la compasión” trágica, que dice Aristóteles-. Lavelli para ese intento expresionista no dispone aquí de actores completos -de esos que habla Tairov- que saben utilizar su energía corporal y declamatoria en todos los registros.

En la interpretación, los actores se mantienen en la búsqueda progresiva del énfasis dramático logrando en su conjunto actuaciones coherentes. Destacan Carmen Elías (Yocasta), proyectando ese estilo elevado, sublime y poético de su papel trágico que pasa por todas las vicisitudes en su lucha por vencer al destino, y la colaboración de Juan L. Galiardo (Tiserias) provocando magistralmente en la escena con Edipo el contraste que se produce cuando se enfrentan dos personajes regios. El actor, cuyo talento fue desaprovechado en otras obras del Festival, borda aquí al adivino con autoridad escénica y excelente declamación.

José Manuel Villafaina Muñoz
Crítico teatral
jmvillafaina@hotmail.com


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Los floripondios de don Antonio

Por El Avisador - 21 de Agosto, 2008, 1:12, Categoría: General

No sé si os habéis dado cuenta, pero los chirimbolos floridos que se levantan en varias zonas céntricas de la ciudad están de dulce. Realmente magníficos los parterres floridos, en forma de troncos de cono, de las plazas de San Atón y Dragones Hernán Cortés, avenida de Villanueva, etc. Con sus petunias rojas y blancas restallando de colorido. Bellísima estampa, colegas. De postal de las caras. Un acierto pleno del equipo de jardinería y ornato del concejalense Antonio Ávila Fernández, baranda de Medio Ambiente, que los pusieron por Navidad.
Pero si echamos un vistazo a algunos de sus alrededores, como a los setos de la avenida de Villanueva y plaza de Conquistadores, junto a El Corte Inglés, la cosa cambia. Porque están de pena, Macarena. Resulta que están llenos de huecos, por donde los zagales y los grandullones pueden fácilmente meterse y tirarse a la rúa para cruzarla. Con el peligro consiguiente. Y el caso es que reponerlos tiene que costar cuatro perras, tú.
Don Antonio de mis entretelas, muy bonitos sus floripondios, sí, señor, vengan esos cinco. Pero nada de tirar cohetes, ¿eh?, que lo de los setos parece un jardín robado. Así que don Antonio, marqués de Ávila y otras hierbas, ¿cuándo nos ponemos manos a la obra?

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