El pasado mes de julio se dieron a conocer los nombres de las personas e instituciones que este año recibirán la Medalla de Extremadura. En un acto a celebrar, como la Junta y la costumbre mandan, en el marco incomparable del Teatro Romano de Mérida la víspera del Día de Extremadura, el próximo 8 de septiembre. Y en esta ocasión, han sido nada menos que diez. Unas, otorgadas a personalidades destacadas de la sociedad, la política, la cultura, el ocio y el deporte extremeños, como Pureza Canelo (poetisa, de Moraleja), Juan Espino Navia (expresidente de la Federación Extremeña de Fútbol, de Almendralejo), Soraya Arnelas (cantante de Operación Triunfo, de Valencia de Alcántara), Francisco Rubio Llorente (presidente del Consejo de Estado, de Berlanga) y José Luis Sáez (presidente de la Federación Española de Baloncesto, de Badajoz). Y el resto, a otras tantas instituciones, destacadas por su labor empresarial, social y asistencial, como el Restaurante Atrio (Cáceres), AFAL (Asociación para la Ayuda a las Familias Afectadas por Leucemia), Caja Rural de Extremadura, CERMI (Comité de Entidades de Representantes de Personas con Discapacidad) y las beneméritas Hermanas de la Cruz (fundada en 1875).
Estas distinciones suponen un homenaje colectivo a las personas y entidades que, en sus respectivas ocupaciones y oficios, dan lustre e imagen a Extremadura. Con la consiguiente subida de cuarto y mitad de autoestima patria, tan necesitada por estos pagos.
Y no creo meter la pata si digo que es la primera vez que el número de máximos galardones de nuestra tierra llega a los dos dígitos. Que, recordando las de las dos últimas ediciones, fueron sólo cinco (año 2006) y seis (2007). A pesar de que, como dice el tópico, son todos los que están pero no están todos los que son, vaya desde aquí mi enhorabuena a los galardonados. Y al Comité seleccionador, por aumentar el número de Medallas, a pesar de los tiempos de crisis que nos están tocando vivir. Que siga la racha en años próximos, pero sin pasarse de la decena, colegas, que es un número redondo, no vayamos a devaluar la condecoración más emblemática del Reino de Extremadura, dándolas a troche y moche. Se me entiende, ¿verdad?