Ahora que estamos agobiaditos por el calor del verano, bueno será daros una receta para refrescaros el gaznate y, de paso, el interior de los cuerpos serranos. Y nada mejor que el refresco de limón de las abuelas, la limonada casera, el zumo limonero de toda la vida, hecho a tracción manual, sin conservantes ni colorantes que valgan. Natural como la vida misma. Nada de esos bebistrajos que os metéis para el cuerpo. Para ello no hay que llamar al primo de Zumosol, que os doy la receta gratis total, de bóbilis bóbilis:
Limonada casera
Ingredientes
Un par de buenos limones
Agua
Azúcar (una o dos cucharas soperas, según los gustos)
Útiles
Una jarra de cristal
Una cucharilla larga
Una bayeta para los torpallos, que lo dejan todo de pena, Macarena.
Preparación
Se exprimen a conciencia los dos limones y se echa el zumo en la jarra. Luego, el agua y el azúcar, y se da vueltas despaciosamente. Se sirve frío, después de haberlo dejado reposar un tiempo en el frigorífico. Y ya está. Fácil, ¿no? Pues, hale, ¡marchando un refresco de limón casero!