11 de Julio, 2008
¡Marchando una de crisis!
En los tiempos que corren, la palabra de moda en España es, sin duda de clase alguna, “crisis”. Y leyendo y oyendo las declaraciones de ZP y sus mariachis, esta palabra no existe, no ha lugar, a pesar de la tormenta económica, social y laboral que tenemos encima. Y, en su lugar, están sacando eufemismos sin cuento, palabros rarísimos que sólo entienden unos cuantos iniciados. Como que la gente del montón se está quedando traspuesta ante lo que oye y lee: “situación difícil”, “complicaciones económicas”, “serias dificultades”, “globalización asimétrica”, “desaceleración”, “estanflación”, “flexiguridad”... Aunque estas otras expresiones, menos académicas, tampoco tienen desperdicio: “estornudo energético”, “bache del ladrillo”, “socavón inmobiliario”, “terrorismo petrolífero”, “barrilazo y tente tieso”…
Cuando en la vida la palabra “crisis” es connatural a determinadas edades y situaciones: crisis de la adolescencia, crisis de los 40, los 50, los 60, los 70, etc., crisis en la pareja, crisis existencial, crisis vocacionales… Cuando “crisis” representa los cambios y transformaciones necesarios para pasar de un estadio a otro. ¿Por qué no llamar a las cosas por su nombre, damas y caballeros?
Lo siento, pero ZP y sus múltiples ministros, asesores y demás, necesitan mejorar (NM). Por lo que voy a ponerles una sencilla tarea para recuperar este verano, que me escriban a mano, mil veces, esta frase:
¡Sí, sí, sí, la crisis ya está aquí!
Fácil, ¿no?
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Juguetes rotos en verano
Al llegar el verano, son incontables los casos de abandono de animales domésticos. Molestan un montón. Estorban lo que no está escrito. Por lo que hay que dejarlos tirados en la rúa. O en un parque cercano. O en un decampado, que se busquen la vida. Por lo que muchos perros y gatos hogareños, por poner dos ejemplos comunes, acaban aplastados por un camión al cruzar una carretera o se mueren, sencillamente, de hambre. De hambre canina y gatuna, se entiende. Y sus desalmados dueños, tan campantes por esas playas y lugares del interior.
Por eso, no es de extrañar que las asociaciones conservacionistas, como la andaluza ASANDA --Asociación Andaluza para la Defensa de los Animales-- pongan el grito en el cielo, en defensa de estos animales, que tan gratos momentos nos hacen pasar durante todo el año. Y he visto uno de sus carteles en la playa onubense de Islantilla, con un texto que dice:
Regalos en Navidad (con fotos preciosas de un perro y un gato, vivitos y coleando)
Juguetes rotos en verano (con las tristes imágenes de un perro y un gato muertos)
¿POR QUÉ?
Eso, ¿por qué? Aunque muchos sabemos, desgraciadamente, la respuesta.
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Iluminación en Arias Montano
Se celebró en Badajoz, mi casa, el curso de verano Extremadura, 1983-2008. Letras y Libros, que organizaban la Universidad y la Biblioteca de Extremadura del 1 al 4 de julio. En un rato de descanso, tras la ponencia, salí a mirar la librería Arias Montano.
Tuve suerte, y encontré un Manual etimológico Greco-latino: instrumento de trabajo filológico para uso de toda clase de estudiantes, por Eduardo Morán Triana. Parece un libro sin atractivo, pero ábranlo: se imprimió en Badajoz, en la tipografía del "Noticiario Extremeño", en 1905. Nunca lo había visto, ni conocía su existencia. Luego sabría que en la Biblioteca de Extremadura no figuraba ningún ejemplar.
Busqué y gusté de los detalles, los que hacen que los libros me apasionen. En la portada, el autor se nombraba "licenciado en Filosofía y letras y auxiliar del Instituto General y Técnico de Badajoz" (nada más sabemos sobre este autor), e informaba de que "esta obra se vende en Badajoz en casa del autor y en las principales librerías". En la dedicatoria a su patrocinador, que debió de financiar el libro, un nuevo vínculo badajocense: "Al excelentísimo Señor Conde de la Torre del Fresno tengo el honor de ofrecer este librito en expresiva y singular dedicatoria. Que la pequeñez de la obra no sea obstáculo á recibirla en su leal benevolencia, y que el nombre de nuestro prócer extremeño, bien ilustre por otros conceptos, vuele por las aulas de los centros de enseñanza como protector de las artes y de las letras". En el prólogo, el autor nos cuenta que escribió este léxico para aprovechamiento de su hijo, y que después lo dio a la imprenta.
En estas, se abrió la puerta y entraron en la librería Fernando Serrano y José Luis Bernal, también huidos del curso del que eran, respectivamente, secretario y ponente. Nos saludamos con la vieja frase de Baroja: "Los borrachos siempre nos encontramos en las mismas tabernas". Al poco entró en la librería Luis Costillo, que se incorporó a la tertulia. Bernal me señaló un grueso volumen, que ya conocía, y que era parte de mi Fondo desde hacía tiempo, por estar editado por la Universidad de Extremadura: el Vocabulario de la obra poética de Miguel Hernández, de Marcela López Hernández, 1992. Dijo Bernal, entonces: "Este libro es la tesis doctoral de la mujer de Ricardo Senabre".
Los bibliófilos vivimos para estos momentos. Un libro que no me decía nada, que para mí era anónimo y anodino, un libro que parece no tener brillo ni secreto, se llena de un significado nuevo, queda personificado. Ese libro, desde hoy, se guarda en mis estantes junto a la tesis doctoral de Ricardo Senabre, Lengua y estilo de Ortega y Gasset, editada por la Universidad de Salamanca 28 años antes que la de su mujer. Lo que Dios ha unido, que no lo separen las bibliotecas.
Aquel momento había que solemnizarlo. Adquirí ese mismo ejemplar que había señalado Bernal, y pedí a los amigos presentes que lo dedicaran, en recuerdo de aquel día.
Aquí están sus dedicatorias: "En conmemoración de la anagnórisis que este libro ha supuesto para Joaquín, en un receso de nuestro curso de verano en la Biblioteca de Extremadura. Con la amistad siempre. Badajoz, 3 de julio de 2008" (José Luis Bernal); "En los momentos en que decidimos hacer un receso en el curso de verano para reunirnos en una librería de viejo con un grupo de peligrosos masones, le firmo esta nota a mi amigo J. González Manzanares, aun con el mandil puesto" (Fernando Serrano Mangas); "Miguelito estuvo una noche en la cárcel de mi pueblo, Rosal de la Frontera (lo entregaron los portugueses)" (Luis Costillo). Ignoraba yo este último detalle extremeño sobre Miguel Hernández.
Cuando nos reunimos unos cuantos bibliófilos-masones en un curso o en un congreso, lo más sustancioso son las tertulias que se forman en los pasillos y las librerías, que es donde realmente se aprende, entre personas que utilizan un mismo lenguaje y tienen los mismos intereses. Con los dos libros bajo el brazo, salimos de la librería, de vuelta a la Alcazaba. Joaquín González Manzanares Presidente de honor de la UBEx jgmanzanares@fondoclotmanzanares.com
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El corbatazo
Cuando un cuarto de las Españas se disponía días atrás a salir de miniveraneo, que los otros tres cuartos no pueden a causa de la crisis que nos corroe por los pies, en el Congreso de los Diputados, en los Madriles, se escenificaba el corbatazo. Sí, cuando el ministro de la cosa industrial, Miguel Sebastián, se sentaba en su escaño, compuesto y descorbatado, protestando por el aire acondicionado de las oficinas públicas a menos de 24º, que hay que ahorrar para evitar el despilfarro energético y, de paso, el gasto a cuenta de los contribuyentes.
Todavía me está doliendo la quijada de tanto reírme, al ver tanta pamplina energética. Incluida la del ínclito presidente, José Bono, enviándole con el ujier un muestrario de corbatas, a elegir. Cuánta hipocresía, cuánta rasgadura de corbata, cuánta doble moral… El chocolate del loro, el alpiste del canario verde, las pipas de los ratones coloraos, los copos de los peces de colores… Con todo lo que están despilfarrando los prebostes del Consejo de ministros y sus adláteres, con sus innumerables viajes en coches y aviones oficiales, desayunos, almuerzos y cenas de trabajo en hoteles y restaurantes de 5 estrellas, con su legión de chóferes, secretarias, asesores, gabinetes de prensa y lo que te rondaré, morena. Los antiguos descamisados del partido del puño y la rosa --Alfonso Guerra dixit--, ahora, descorbatados. Lo de siempre. A chupar del presupuesto, de la teta de la vaca, total, como los paganinis son otros… Y no me pongo corbata para dar ejemplo, dice el tal Sebastián. ¿Ejemplo para el ahorro energético, dices? ¡A otro perro con ese hueso, tú!
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