Está visto que al abajo firmante le va la gente de prosapia y alta
alcurnia, sean bajas o altas las camas, las cosas como son. Y, claro,
le gusta rodearse de marqueses, condeses, baroneses, vizcondeses y
gente de ringorrango terminada en "eses". A ver si me pega algo de
sangre azul, pero ni por contagio, tú.
Bueno, a lo que iba, que me
enrollo, Rebollo, resulta que ayer, durante la visita guiada a Bodegas
Medina e Hijos, de Zafra --conocida por Sevilla la chica--, en el 4 de
la vieja calle Cestería, me presentaron al Marqués de Badajoz. Y el
presentador fue el mismísimo José María, El Tempranillo, no, el otro,
un tal Romero y González. Uno de los mejores guías que haya parido
madre. Y en esta ocasión era un vino blanco joven, añada 2005, blanco
fermentado en barrica, El Marqués de Badajoz, uvas macabeo (50 %) y cayetana
(50 %), un vinodelatierradeextremadura,
de las acreditadas Bodegas Medina e Hijos, fundada en 1931. Que estaba
de puta madre, por cierto. Pero el caso es que al ver nuestros caretos
contentinos, que van los mendas de José María, El Tempranillo, no, el
otro, el superguía, y nos sacan un tinto joven. Conocido por Diferente,
tempranillo (100 %), un riberadelguadiana
de la misma procedencia, que recibió los plácemes y las bendiciones
celestiales del casi centenar de asistentes a la visita. Incluyendo al
prestigioso profesor Isidoro Moreno, que acababa de aterrizar
procedente de Sevilla la grande. Y no tiramos a la pileta del antiguo
convento al tal José María --El Tempranillo, no, joé, al otro--, de
puritito milagro. Como a los campeones.