1 de Julio, 2008
Sobre el profesor Rozas y los poetas extremeños
Amigo Pedro:
Como siempre, tu crónica nos pone en situación y, opinando
muy subjetivamente --no somos el Papa para hablar ex cátedra-- y ahora
que nadie nos oye, recordar, a propósito de lo expuesto por la Sra.
Consejera, que el profesor Rozas, con el cual coincidí en un par de
Congresos de esos que se montan al uso, realizó una importante labor en
su ámbito universitario y agrupó un buen número de profesores y alumnos
que posteriormente ha realizado importantes labores literarias e
historicistas. Dicho esto, en aquella época, el profesor Rozas hablaba
y escribía sobre poetas perfectamente desconocidos en su enjundia para
nuestra juventud de aquellos días. Prefería a esos y, en mi opinión,
quizá no destacase tanto a los poetas más cercanos o veteranos, que
en Extremadura siempre los hubo y habrá. De todas maneras, en
Extremadura hay muchos poetas y escasos lectores de poesía. La poesía
es un material predestinado al fracaso editorial. Somos constantes
porque, día tras día, nos dejamos llevar por la lírica y continuamos
echando versos al viento en su mayor parte porque la letra impresa ya
es otro cantar.
Muchos
de esos poetas se comprometieron, mareados bajo aquel efecto "champán", en un Congreso de Escritores, en el llamado "Manifiesto Palmario",
donde bajo la enseña de la libertad, el compromiso y otras cosas,
propinaron un feroz varapalo a las instituciones y, de paso,
arremetieron contra otros compañeros en ácidos e inmisericordes
debates, más parecidos a la revancha que a otra cosa. Esos eran los
tiempos y esas eran las pautas de los novísimos poetas que se tuvieron
que comer con papas el tal "manifiesto" porque sus trayectorias
posteriores desmintieron sus compromisos y nada hicieron por la cultura
extremeña desde los altos puestos a los que muchos se encaramaron. El
Manifiesto circula por la Red, que hay quien no olvida...
Todo
viene a cuento porque es razón de que cuando se habla de Extremadura,
se haga con rigor y con la novedad de sacar estos datos del rincón
del olvido, y no citar siempre las mismas cosas y personajes. Y
cuando hable de la Universidad alguno de los "tales cuales", debería
reconocer que nuestra prestigiosa alma mater salió del empeño cojonero
de los extremeños y de todos aquellos que se partieron el pescuezo
persiguiendo un sueño que se nos antojaba inalcanzable. Al César lo que
es del César.
Saludos.
Pepe Rabanal Santander peperabanal@yahoo.es
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Arrancó en Badajoz el curso Extremadura, 1983-2008. Letras y Libros
Esta mañana, bien temprano, arrancó en la Biblioteca de Extremadura
(BIEX) el IX Curso Internacional de Verano de la Universidad de
Extremadura, titulado Extremadura, 1983-2008. Letras y Libros. Curso
que patrocina la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de
Extremadura y en el que se han inscrito 60 alumnos. Asíque esta
mañana nos subimos a la siempre gratísima Alcazaba de Badajoz, donde se
halla ubicada la BIEX y aquello estaba abarrotado. Además de los
alumnos, medios de comunicación, profesores, escritores de toda laya y
condición, profesores universitarios, de Enseñanzas Medias,
bibliófilos, gentes de la cultura local y regional, jubilatas de oro,
plata y platino y la biblia en pasta.
En el acto de presentación intervino en primer lugar el director
del curso y de la propia BIEX, Justo Vila Izquierdo, que espabilaría a
los amodorrados con un par de meneos intelectuales: "La tierra ya no es
redonda, sino digital", además de decir que "la BIEX ya es un híbrido
entre la biblioteca tradicional y la electrónica". Una vez repuestos de
la arenga justiniana, que va el menda y se pregunta. "¿Le quedan al
libro tres telediarios y medio?". La gente, sin piarla: ni sabe, ni
contesta. Y otra más: "¿Va a mantenerse la industria editorial tal como
está hoy día?". Tantas preguntas seguidas no le dan respiro a uno,
oiga. Y, ya, a tumba abierta: "Extremadura es tierra de libros, tierra
de escritores, tierra de gente libre". Y la refinitiva: "Extremadura,
antaño tierra de poetas, lo es también de magníficos narradores,
ensayistas, autores dramáticos...". Le siguió en el uso de la
palabra la vicerrectora de ExtensiónUniversitaria de la UEx, Pilar
Mogollón Cano-Cortés, que dio la bienvenida a los asistentes,
agradeciendo a la Consejería y a la Biblioteca de Extremadura sus
apoyos para la realización del curso. Extendiéndose luego en las
bondades de los Cursos de Verano de la UEx, este año en su IX edición. Intervino
al final la consejera de Cultura y Turismo, Leonor Flores Rabazo, que
hizo un repaso a las muchas actividades programadas por su departamento
al hilo del 25 aniversario de las Autonomía Extremeña (1983-2008), "el
proceso de cambio más intenso que haya sufrido jamás Extremadura en su
historia". Haciéndose eco de algunas de las cuestiones que se debatirán
en este Curso: "¿Literatura extremeña?, ¿Literatura en Extremadura?".
Tomando como base los estudios que hiciera el profesor Juan Manuel
Rozas, fallecido hace algo más de dos décadas, de que "los escritores
que primaban en Extremadura eran poetas y de fuera de la tierra". También
trajo a colación la importancia que supuso la creación de la
Universidad de Extremadura (1973), el ascenso de la industria editorial
en la Región, los esfuerzos delos distintos servicios de publicaciones
de las entidades públicas y privadas, la creación de la propia
Biblioteca de Extremadura (2002) y un dato de relieve: "desde ese año
han sido más de 5.000 los títulos publicados en Extremadura, cifra
superior a los publicados en esta Región entre los siglos XVI y XIX".
Volviendo a la carga que "Extremadura no sólo es de tierra de poetas,
sino, además, de narradores, dramaturgos y ensayistas". Cifrando en 448
los centros bibliotecarios dispersos por Extremadura, además de dar
otros datos sobre próximas actuaciones al hilo de este XXV aniversario
de autonomía plena (1983-2008). Tras
los aplausos de rigor, los organizadores invitarían a un café con
pastas y bollería en el jardín anejo, servido divinamente por el
personal del catering pacense Come & Calla, el que comanda el simpar Erasmo Remigio.
PROGRAMA
Para hoy, lunes, el programa es éste:
11,30 – 12,30 Conferencia inaugural: Extremadura durante la transición y el período democrático. Un balance general, a cargo de Juan García Pérez (Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura).
12,30 - 13,30 Ponencia: La narrativa extremeña en las últimas décadas (1982 – 2005). Manuel Simón Viola, Profesor de Literatura de Enseñanza Secundaria. 13,30 - 14,00 Debate
MALETINES DE LIBROS
Los organizadores, comandados por Justo Vila, se portaron como unas
madres y obsequiaron al respetable con maletines llenos de dossieres,
programas del curso, el boli reglamentario y, lo que es bueno, libros.
Una biblioteca de mano, vamos. Y con estos ejemplares:
Extremadura 25 (1983-2005). Las Letras, de
Justo Vila Izquierdo, ed. (2008) Bibliografía Extremeña, de Manuel Pecellín Lancharro (2008) Literatura en Extremadura, siglo XX. Antología didáctica de textos, de Miguel Ángel lama y Luis Sáez Delgado (2003) Ficciones. La narración corta en Extremadura (Antología), de Manuel Simón Viola, ed. (2001)
Pero lo bueno es que allí había gente ilustre e ilustrada que llevaba
bajo el brazo un haz de revistas y librillos, y estuvieron
repartiéndolos, hasta que se agotaron. Feliciano Correa Gamero,
refinado escritor, académico y cronista de Jerez de los Caballeros,
repartió donosamente el último número de la revista Vitela,
el 12. Y Santiago Cuadrado Rodríguez, alcalde de Barcarrota, hizo lo
propio con un librillo ilustrado dedicado a los pequeñuelos sobre la
famosa biblioteca de su pueblo, titulado El Tesoro de Barcarrota, de Nuria Ariza y José I. Rodríguez (textos) y José Larios (dibujos).
Así da gusto empezar un curso sobre Libros, Escritores, Bibliotecas, Editoriales, Librerías y Lectores en Extremadura. Mañana, más.
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En las Bodas de oro del cura Juan Antonio Jiménez Lobato
El pasado 28 de junio, víspera de San Pedro y San Pablo, príncipes de
la Iglesia, tuve la ocasión de asistir en la Catedral de Badajoz a un
acto singular, emotivo, ejemplar, extraordinario. Pleno de significados
y del que todavía ando tocado del ala. Se cumplían las bodas de oro
sacerdotales (1958-2008) de Juan Antonio Jiménez Lobato, el cura
Lobato, el cura de las Hermandades, el cura de la Providencia, el cura
del Dios proveerá, etc., etc. Un cura que no representa la edad que tiene, con 72 tacos, uno menos en Canarias. Y allá que nos presentamos, con Pili, la
patronal, del brazo, bien peripuestos y tal. No era para menos. Y el
interior del templo estaba repleto de gente. En un lado, la familia del
curina, ciento y la madre, tú: hermanos, primos, sobrinos, sus
colaboradores más allegados... En el otro, gentes de toda Extremadura y
de Badajoz, claro. Y de Andalucía, sobre todo, de Punta Umbría y toda
la costa onubense. Donde no es que lo quieran, no, hijo, no. Es que lo
adoran. Y, mezclados con todos, allí que estaban
ellos. ¿Ellos? ¿Y quiénes eran ellos, si puede saberse? ¡Pues sus
"niños", quiénes van a ser! Gentes pasando la sesentena, a los que
encandiló con su recia personalidad cuando pastoreaba su rebaño en
Badajoz, especialmente en la querida Escuela de Magisterio. El
altar estaba donde los últimos tiempos, por las obras de restauración
del magnífico retablo barroco del altar mayor de la Catedral, justo debajo de la
lucerna de López de Ayala. La soberbia lámpara de 102 brazos que
mandara traer a Badajoz en 1879 Adelardo López de Ayala, a la sazón
presidente del Congreso de Diputado, en los Madriles. Lámpara que
causaría sensación por aquel entonces y que haría decir al pueblo llano:
Si luz tenemos, a Ayala se lo debemos.
Y
mirando a mi lado, con gentes de la hermandad de Bótoa, del Rocío, y,
sobre todo, los "niños", ya talluditos --muchos maestros jubilatas,
antiguos peritos comerciales, gentes de la banca y las cajas de ahorro,
industriales, empresarios, gente del común...--, pensé en otro axioma,
más apropiado para la ocasión:
Si fe tenemos, a Juan Antonio se la debemos.
¿Qué
es fe sino tener luz?, me decía para mis adentros. Pero a punto estuvo
de que se me cayeran los palos del sombrajo cuando miré al estrado de
los curas que le acompañaban en la celebración y vi sólo a cuatro. Pero cuatro que demostraron ser compañeros, tú. Con
sus albas blancas, cíngulos y estolas, allí estaban dos dignísimos
miembros del Cabildo catedralicio, Paco Tejada y Cristino Portalo, este
último, con bastón, que no está el hombre para muchos trotes, y dos
curinas cuyos caretos desconocía, uno de Cáceres y otro de Badajoz,
perteneciente este último a la Curia diocesana.
AUSENCIASY, como pasé
lista, vi que allí me faltaba gente. En primerísimo lugar, el señor
arzobispo, Santiago García Aracil, que tenía que haber estado
acompañando a uno de los curas más queridos de la Archidiócesis. Que 50
años de cura no se cumplen todos los días, tú. Y es que el arzobispo,
que sólo lleva cuatro entre nosotros --desde septiembre de 2004--, me parece a mí que no
conoce bien a sus operarios. Porque curas como éste,
todoterrenales, humanísimos, sencillos, leales a carta cabal,
carismáticos entre su gente, hacedores de Iglesia, se ven poco. Claro
que es más fácil rodearse de una corte del Opus Dei de besalamanos y
abrazafarolas, que le diga todos los días "muy bueno lo suyo, monseñor", "lo que usted diga,
monseñor", "así se hace, monseñor",
haciéndole la pelota un día sí y otro, también. También
eché de menos a la mano derecha e izquierda del Arzobispo, Sebastián
González González, miembro distinguido del Opus Dei, además de vicario general
del Arzobispado y deán del Cabildo catedralicio. ¿Tampoco pudo? ¿Pues
no es el vicario el que hace las veces del prelado emeritense-pacense,
y el que le representa? Pues nada, los todopoderosos del Opus Dei, por un lado, y los
del Populus Dei, con mi cura Lobato y sus leales, por otro. Que se busquen la vida, parece que dijeron. Y del resto de colegas del Cabildo, salvo las excepciones de rigor por enfermedad, imposibilidad material, etc., corramos un estúpido velo.
Pero
lo que de verdad me llegó a mis entretelas es no ver una representación
de seminaristas menores o de alumnos de los últimos cursos del colegio
del Seminario sentados en los bancos de la Catedral. Qué magnífica
ocasión se han perdido, siguiendo la celebración lobatiana, de oír una
homilía tan sentida, agradecida y llena de espíritu eclesial, de uno
que cumplía sus 50 años de sacerdocio. Mejor pedagogía sobre las
vocaciones sacerdotales, imposible. Y luego se quejan de que hay pocas.
Loado sea el cielo.
CELEBRACIÓN EMOTIVA La celebración resultó emotiva y justa, que,
al final había una boda, que se casaban Rosa y Javier, una parejita
bien puesta de Badajoz. Y en las monición de entrada, los salmos
responsoriales, las preces, la presentación de las ofrendas y en la
monición de despedida estuvo el pueblo llano, representado por sus
queridos familiares y algunos de sus "niños". Y alguna dama lectora se
emocionó, no pudo articular palabra. Lo que nos hizo emocionar a todos. Y
en la homilía lobatiana la palabra que más se repitió fue la de
"gracias". Como mil veces, más o menos. Y las fue dando por orden: a
Dios, a la Virgen, a la Iglesia, a los curas que concelebraron con él,
a sus familiares, a sus colaboradores, a sus muchos amigos. E, incluso,
tuvo palabras de agradecimiento, a "los que me hicieron sufrir",
porque, sin quererlo, "fortalecieron mi espíritu y me ayudaron a
madurar, a ser mejor". Como os lo cuento. Y hubo otro detalle que
encantó a la concurrencia. La misa fue ilustrada musicalmente por una
extraordinaria coral, la Gran Maestre, de Fuente del Maestre, nueva por
estos pagos. Y, oyéndola, nos pareció que estábamos en el séptimo
cielo, con piezas clásicas de altísimo nivel. Vean, si no:
Kirye, de
W. A. Mozart Aleluya, de Haendel O Santisima, canto coral siciliano Sanctus, de W. A. Mozart Dona Nobis Pacem, de
W. A. Mozart O Salutaris, de Leonardo Perosi Señor, me cansa la vida, de J. A. García Salve del camino, salve rociera
Y,
al final, Lourdes Márquez, en su monición de despedida, diría frases de
agradecimiento a Juan Antonio, entre las que destaco las finales, que
todos suscribimos al oírlas:
Don
Juan Antonio, "gracias", "gracias por tu entrega", "gracias por tu amor
a Jesús Sacramentado", "por tu fidelidad", "por enseñarnos el camino",
"Dios te bendiga".
Una cerrada ovación de los
fieles allí presentes respaldaría sus palabras, lo mismo que cuando le
fue entregada la Bendición apostólica de su Santidad Benedicto XVI
--convenientemente enmarcada-- por sus Bodas de oro sacerdotales.
EL POPULUS DEI, CON LOBATO En
la recogida, ya en la Sacristía mayor, mi cura Lobato recibiría un
millón de abrazos y felicitaciones del Populus Dei. A destacar la hermandad pacense de
Bótoa, con la junta de gobierno casi en pleno y una representación de
sus damas camareras, que le hicieron entrega de una placa. Y mi Juan
Antonio, que supo corresponder a todos según mandan los cánones lobatianos. Y el
abajo firmante recibió un abrazo de los suyos, largo, fraterno, que
abate me deja sin respiración.
Finalizado el acto, el personal se trasladaría a uno de los amplios
salones del restaurante El Mirador del Guadiana, del NH Gran Casino de
Extremadura, donde tuvo lugar el ágape de hermandad. Con Juan Antonio
Jiménez Lobato disfrutando con los suyos en uno de los días más felices
de su vida.
Juan Antonio, ha sido un placer acompañarte en tus Bodas de oro sacerdotales y contarlo, para que quede constancia. Que Dios te dé larga vida, hermano.
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