26-J: Otra noche de rojo y gualda en Badajoz

Por El Avisador - 28 de Junio, 2008, 7:21, Categoría: General

Increíble. Lo nunca visto por estos pagos. A los cuatro días justos de celebrarse ruidosamente en Badajoz el pase del equipo de España a las semifinales de la Eurocopa, jugado en Viena, el jueves volvía a reproducirse el "bautismo" de masas en la fuente de la Constitución. Pero corregido y aumentado. Y es que, en esta ocasión, la selección española de fútbol se había clasificado para la finalísima, tras haber dado un "baño" de fútbol, según los entendidos, a la de Rusia, derrotándola por un contundente 0-3, con goles de Xavi Hernández, Güiza y Silva.
Y como no iba a ser menos, la  ciudad de Badajoz estaba prácticamente parada, expectante, con la gente en casa siguiendo el partido por la tele. Cuatro gatinos por la calle, tú. O, como ya es costumbre, abarrotando los bares, cervecerías y cafeterías, especialmente los que tenían veladores en las plazas, que siguieron el partido a través de enormes televisores de plasma. Con centenares de espectadores de ambos sexos, muy jóvenes todos ellos, sin perderse detalle. Ataviados en su mayoría con camisetas rojas y bien provistos de banderas, bufandas, pañuelos, gorros y, según los casos, instrumentos musicales: bombos, tambores, cajas, trompetas y trompetillas.
Y serían las 22,45 de esa calurosa noche, tras el pitido final, cuando se produjo una explosión de gritos y vítores, que procedía de la cercana plaza de Santa María de la Cabeza. Con un número incontable de jóvenes que salían echando leches camino de la fuente de los campeones, la fuente de la Constitución, a celebrarlo. De nuevo, la marabunta futbolera, luciendo los colores patrios: el rojo y el gualda.
Insólito: por segunda vez consecutiva, iba a celebrarse festivamente en Badajoz el pase de la selección española de fútbol a la siguiente fase de un Campeonato, no el título conseguido, como nos tenían acostumbrados, en los últimos años, los aficionados del F. C. Barcelona y del Real Madrid C. de F.
Y los mozos y las mozas que pasaban por las calles como una exhalación, gritando y exhibiendo sus banderas al viento. Sin importarles que los semáforos de la calle General Saavedra Palmeiro estuvieran en rojo. Tenían preferencia esta noche. Incluso hubo algunos "valientes" que se atrevieron a torear con sus banderas como muletas a algunos coches, obligados a pararse ante la avalancha humana que cruzaba delante de ellos. Locura total. O casi.
Y la troupe Monterini, con las nietinas Laura y Clara a la cabeza, que se uniría a la fiesta, todos de rojo y con una bandera como estandarte.

LA FUENTE, SIN AGUA Y SIN LUZ
Pero al llegar a la fuente de marras, la multitud se encontró con la fuente y sus accesos controlados por la policía local, que, por si fuera poco, había cortado la luz y el agua. Adiós al baño con chorritos y con las luces alumbrando la fiesta. La policía, que no es tonta y que, por las trazas, husmea en El Avisador de Badajoz, aprendió de su falta de previsión del pasado 22 y, en esta ocasión, tomó la delantera a los eufóricos mozos y mozas del pueblo. Pero había más. Y es que, en previsión de que alguien se descalabrara, en la avenida de Europa estaba estacionada una ambulancia del 112, con tres de sus miembros a la expectativa. Con el férreo control policial de los accesos, se acabó el pasacalleo de coches, mezclándose con la multitud en plena celebración. Y el que evita la ocasión, evita el peligro, parece que pensó la pasma del sheriff Mikel Sardiña. Aún así, hubo algún que otro "daño colateral", como el de los autobuses urbanos, que se vieron obligados a cambiar de ruta.
La gente, exaltada, numerosísima, superaba ampliamente a la del pasado 22, congestionando el cruce de las avenidas que rodean a la fuente, treinta metros a la redonda, un centímetro más, un centímetro menos. Y las banderas rojigualdas serían una de las notas dominantes. Imposible contarlas. ¡Cuánto abanderado por metro cuadrado, Señor! Pero sí decir que las había de todos los tamaños: las banderas normales, con o sin asta, las banderas enormes, tipo sábana, y las banderitas de mano. Abundando las que llevaban los escudos constitucionales y los toros reglamentarios de Osborne. Además de otras con lemas como "Podemos" y "A por ellos".
Y los mozos y las mozas más atrevidos, arriba en la fuente, con sus pantalones cortos y sus torsos desnudos --ellos--, remojándose a placer y "bautizando" sin piedad a los que estaban alrededor. Encantadísimos del remojón sin fronteras, por cierto. Incluso los hubo que se llevaban agua de la fuente en bolsas y garrafas de plástico para seguir "bautizando" por su cuenta, lejos del manantial. Lo nunca visto, colegas.
Y junto a los acerados y los jardincillos, sin perderse ripio, dándole a la pestaña, la gente madurita y de edad, abundando también las familias al completo, con los chiquininos aupados a los hombros paternos. Todos, o casi todos, enfundados con la enseña roja de España. Que también las había amarillas, pero poquitas.
Y los destellos luminosos de las fotos fueron otra de las notas de la noche: todo el mundo haciéndose un montón con sus móviles y sus cámaras digitales. Y, siempre, con la famosa fuente de telón de fondo. Un recuerdo para la posteridad. O para mandarlo a los amigotes a través del sms o del messenger.
Y siguiendo todo desde sus oteros privilegiados, divinamente apalancados, el "tendido de los sastres", la gente que vivía en los pisos altos de los grandes bloques de la zona.

CANCIONES PATRIÓTICAS
Con los ánimos encendidos al modo patrio, hubo tiempo para tararear cancioncillas, lemas y eslóganes, con España como santo y seña. Pero haciendo constar que, ante la falta de temas con letras patrióticas, los cánticos, que los hubo, se espaciaron. Y cuando surgían, no eran seguidas por todos, sólo por algunos grupos. Surgiendo por todas partes, según improvisaban los esforzados patriotas. Con la más sencilla y, por eso, la más repetida:

¡Es-pa-ña! ¡Es-pa-ña! ¡Es-pa-ña! ¡Es-pa-ña! ¡Es-pa-ña! ¡Es-pa-ña!

Y ésta otra, salida de una canción de Manolo Escobar:

¡Tra-la-la, la-la-la-la-rá, que viva España!
¡Tra-la-la, la-la-la-la-rá, que viva España!
¡Tra-la-la, la-la-la-la-rá, que viva España!


Los bombos y los tambores, junto con las trompetillas animaron hasta la extenuación. Lo que el gentío aprovechó para el estribillo-arenga de moda:

¡A por ellos, oé! ¡A por ellos, oé!
¡A por ellos, oé! ¡A por ellos, oé-oé!


Y otros grupos que cantan esto otro, incluidas unas palmas:

¡Es-pa-ña, plás-plás-plás!
¡Es-pa-ña, plás-plás-plás!
¡Es-pa-ña, plás-plás-plás!


Y vengan los juegos de los mozos y las mozas agarrados por la cintura, alrededor de la fuente, haciendo la conga. Y la gente de los alrededores, tomándose un descanso, para darse unos lingotazos con los botellones de cerveza y los cubatas de mano en mano.
Y, entre tantos jovenzuelos ataviados con la bandera empapada, tiempo para ver a dos perros, de la mano de sus dueños, haciendo un paseillo... ¡con la bandera de España al cuello! Patriotismo canino se llama la figura.

Y vengan los bombazos a diestro y siniestro, metiendo el susto en el cuerpo a los más pequeños y asustadizos. Y más cánticos, pero sin letra, por allá:

¡Oé, oé-oé-oé, oé-oé!
¡Oé, oé-oé-oé, oé-oé!
¡Oé, oé-oé-oé, oé-oé!


Y el de siempre, el más sencillo, por acullá:

¡Es-pa-ña! ¡Es-pa-ña! ¡Es-pa-ña! ¡Es-pa-ña! ¡Es-pa-ña! ¡Es-pa-ña!

Y los bombazos que no cesan. Y las parejitas, luciendo su pret a porter de temporada --embutidos en una bandera--, que se estacionan delante del remojado público, dándose unos besazos interminables, de película de las caras. En tanto resuena otra de las consignas de la noche:


¡A por ellos, oé! ¡A por ellos, oé!
¡A por ellos, oé! ¡A por ellos, oé-oé!


EL AMBIENTE DECAE
Los cánticos son cada vez más espaciados. Y la gente se está enfriando. Y son las 23,30 horas, tres cuartos de hora justamente de haberse iniciado, cuando el ambiente empieza a decaer. De manera ostensible. Los esforzados de la fuente, cansinos, derrotados, comienzan a ahuecar el ala y a bajarse de las alturas. Demasiado para el cuerpo, colegas.

Y son las 23,40, exactamente, cuando la ambulancia medicalizada del 112 da la vuelta y se marcha a su base. Simultáneamente, la policía ha roto el cordón protector y de nuevo ha abierto al tráfico la zona. Y los coches y los autobuses, con precaución, empiezan a circular. Con algunos agentes aconsejando amablemente a los últimos que se vayan retirando a las aceras. Y son las 23,44 horas cuando el último de Filipinas, digo..., el último patriota futbolero, baja de su pedestal. Y la gente parece comprender que la fiesta ha terminado. Formando grupos y repartiéndose pacíficamente por las cuatro esquinas de la ciudad. Eso sí, felices, satisfechos, contentos a más no poder, con la autoestima patria por las nubes. Y es que, digan lo que digan los políticos, los psicólogos y demás, lo que de verdad une a los españoles es el fútbol. Sobre todo, cuando se gana.

Una hora justa, minuto arriba, minuto abajo, había durado el ritual triunfal. Pero falta el último capítulo por escribir. Y es que no hay dos sin tres. Y el domingo 29, día de San Pedro, España juega la finalísima con Alemania. Y en el caso de victoria, ya sabemos lo que nos espera en Badajoz: otro baño de multitudes en la fuente de la Constitución, la fuente de los campeones, la fuente de España, aunque sea apagada y sin chorritos.

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