Un busto para Manolo Rojas: entre la fiesta y el mitin

Por El Avisador - 29 de Mayo, 2008, 1:05, Categoría: General

A los ocho años de su muerte y en la víspera del día en que hubiera cumplido 63 años, el pasado martes tuvo lugar en la populosa barriada de La Estación (San Fernando y Santa Isabel) un homenaje al que fue alcalde de Badajoz, Manuel Rojas (1983-1991), fallecido en plena madurez de la vida, en el año 2000. Homenaje que consistió en la inauguración de un busto en el Parque de San Fernando, obra del artista local Estanislao García. Lo que en un principio iba a ser una fiesta ciudadana, pues invitaban los colectivos de la Margen Derecha del río, acabó convertida en una fiesta-mitin, con la presencia --no programada, según las invitaciones-- de  las más altas representaciones del PSOE en Extremadura y en Badajoz. Pero no adelantemos acontecimientos.

Las lluvias, presentes toda la tarde, amainarían para desaparecer por completo a la hora prevista, las 20,30 de la tarde. Y así se mantuvo hasta la noche, con sol incluido, lo que favoreció la presencia en la parte baja del Parque, junto a una de sus fuentes en cascada, de cientos de ciudadanos de toda naturaleza, condición y procedencia. Abundando la gente anónima, la gente del común, el pueblo llano, cientos de personas que, a las pruebas me remito, conocieron, trataron y quisieron a Manolo Rojas en su vida. Así como sus muchos familiares, entre hermanos, cuñados y sobrinos, con Marisol Hinchado, su viuda, y sus hijos Carlos y Marisol, a la cabeza. El tercero, Dani, en Nueva York, no pudo asistir. Pero había también caretos muy conocidos, de miembros de su partido, de los gobiernos municipales de su mandato, así como una legión de amigos y vecinos de los barios de Badajoz. Y, entre los muchos asistentes, estaban, entre los actuales concejales del Grupo municipal del PSOE, Paco Muñoz, José Ramón Suárez Arias (a su vez, director de los Servicios de la Junta de Extremadura en Badajoz), Mª Carmen Calvo, Mª Ángeles Martín de Prado, Juan M. Rodríguez Tabares y Antonia Márquez Anguita, entre los que pude reconocer. Los demás, si estuvieron, no me resultaron familiares. También pude constatar la presencia de concejales de su época, como Justo Alés, José Luis Chico Avilés, Pepe González Serrano --alma mater del homenaje--, otros de épocas posteriores, como Luis A. Ruiz de Gopegui, Elisa Gómez-Landero y Moisés Cayetano Rosado. También se vieron personalidades dispares, como Ramón Rocha, alcalde que fue de Olivenza, Fernando Cortés Cortés, ex-director general en la consejería de Educación,
José Manuel Sánchez Rojas, presidente de Caja Badajoz, Rafael Delgado, presidente de la FREAPA, Antonio García, presidente de la FALCAP, la Federación de las comparsas del carnaval, gente variopinta de las Asociaciones de Vecinos, incluido Paco Crespo, presidente de la de Santa Marina, la viuda de Pepe Sánchez Hueso, concejal del PP fallecido el mismo año que Manolo Rojas, con uno de sus hijos, las mujeres de los activísimos Centros de Promoción de la Mujer, Ricardo Cabezas, el sempiterno representante de los colectivos de la Margen Derecha del Guadiana y otro de los promotores del homenaje, algunos diputados, personal de los distintos Servicios y Áreas de la Diputación, como Juan Pedro Plaza y José Luis Lucas, entre otros más. Y, por supuesto, numerosos periodistas, cámaras y los dos hermanísimos de la saga Vidarte, Manolo y Enrique, Enrique y Manolo, que lo bordaron, haciendo mil fotos cada uno, por lo menos, para la pequeña historia local.

GRAN ANIMACIÓN
Se acercaba la hora del comienzo y aquello se estaba animando a marchas forzadas, convirtiéndose en un tumulto de gente. Que se distribuía en dos estrados: arriba, en la parte superior del parque, la viuda y sus hijos, acompañados de la delegada del Gobierno, Carmen Pereira, el presidente de la Diputación, Valentín Cortés, además de Paco Muñoz y otras representaciones del PSOE, entre ellos un par de veteranísimos del partido, "niños de la guerra", seguro. Y en la de abajo, la gente del común, apretujada. Que hubo momentos en que no podíamos movernos.

Y si fue una sorpresa para el abajo firmante ver tantos altos cargos socialistas, me llamó la atención otra cosa: la organización había instalado un par de banderas, la española y la extremeña, junto a un atril para discursos, con el escudo de la Diputación en su base. Un acto institucional en toda regla, me dije. Y, en la espera, que alguien empieza a repartir La Revista, la idem. de la Asociación de Empresarios y Comerciantes de la Margen Derecha del Guadiana, en su número 1.

Y en esto que, a mi izquierda se oye como un tumulto y suenan aplausos. Miro y veo a... ¡Guillermo Fernández Vara, el presidente de la Junta! Y a mi derecha, una señora entrada en años, pelo canoso y tal, que me pregunta, porque no alcanza a ver las novedades:
--¿Es del PP?
--Pues, no, señora...
--Entonces, ¿no viene el alcalde?
Y me sonrío, porque la buena señora parece perdidita. Y aprovecho la inocencia de la abuela pacense para constatar que no, que allí no estaba ni se esperaba al alcalde actual, Miguel Celdrán, ni a ninguno de sus concejales. Otra vez el desencuentro, la división política a costa de la figura de Manolo Rojas.
Pero es que siguen arreciando los aplausos a mi izquierda, giro la cabeza y veo a... ¡Juan Carlos Rodríguez Ibarra! Sonriente y tal, con un aspecto envidiable, el de galán maduro de las pelis posmodernas, y besando, al alimón con Guillermo, a decenas de personas, especialmente a las mujeres de edad, las más besuconas por estos andurriales.
--¿Son todos del Ayuntamiento? --vuelve a preguntarme la vieja dama de antes.
Y miro y remiro, y veo que del Ayuntamiento han mandado uno o dos policías locales --aunque sólo vi un agente--, que curioseaba por los alrededores, por si era necesaria su presencia.

EL BUSTO
El ambiente sube de fervor según pasa el tiempo, han llegado los primeros espadas y el acto de homenaje a Manolo Rojas ha concitado la presencia de casi todos los VIP del socialismo extremeño. Que, para completar el estrellato, me quedé con las ganas de saber si estaba también el presidente de la Asamblea de Extremadura, Juan Ramón Ferreira Díaz, pero no pude confirmar su presencia.

Pasaban nueve minutos de la hora anunciada, cuando el periodista Antonio Pascual cogería el micro para presentar el acto y a los intervinientes. Y aprovecharía para realzar la figura humana del que fuera el primer alcalde socialista de la Democracia: "Con este homenaje, Manolo Rojas pertenece ya al paisaje de esta ciudad, que ya lo fue de su paisanaje". Un alcalde "que dedicó tiempo a la gente, haciendo importante a las personas que se cruzaban por su camino". Un alcalde, en suma, "que sentó las bases del Badajoz moderno". Instantes después, Marisol Hinchado, acompañada de sus hijos, procedería a descubrir el busto de su marido, entre los grandes aplausos de la concurrencia. Pero el toldo se resistía a caer, por lo que hubo que recurrir a... ¡un paraguas! Como os lo cuento.
El busto, de un metro de altura, obra de Estanislao García, descansa sobre un dosel granítico y presenta al que fuera alcalde pacense en actitud pensativa, humilde, con la mano derecha en el pecho. Con un sencillo texto en su basamento, que dice:

Badajoz a su Alcalde
MANUEL ROJAS TORRES
1983-1991

Después intervino la conocida Coral de los Centros de Promoción de la Mujer de la Margen Derecha, dirigida por la veteranísima Mª Socorro Azkona, con el todoterrenal Manolo Magallanes, un invidente de gran personalidad, al acordeón, que interpretaría tres canciones populares --Adelante, Jota de Badajoz y Piropo a Badajoz, con inclusión de un estribillo dedicado a Manolo--, siendo aplaudidísima al final.

INTERVENCIONES
A continuación cogió el micro Ricardo Cabezas, en representación de los colectivos de la Margen Derecha del Guadiana, en tanto veo que un mogollón de señoras de edad saludan y besan a discreción a Rodríguez Ibarra. ¿Qué les dará? Y el nuevo presentador diría que "cinco años después de tener hecho el busto, por fin se había hecho realidad su inauguración". Calificando a Manolo Rojas como "tolerante, cercano y amante de las barriadas de Badajoz". Y, por ello, "nos sentimos orgullosos de tenerlo tan cerca". Y un guiño a todos los asistentes: "Vuestra presencia engrandece a Manolo Rojas".

Después intervino Paco Muñoz que, antes de empezar, ya recibiría muchos aplausos de algunos sectores del público. Se ve que aquí lo conocen y lo quieren. Y después de unas palabras de agradecimiento, calificaría como "muy emotivo el acto de venir a honrar a un ciudadano y a un alcalde". Y seguiría, pero dando estopa: "Algunos no vienen porque dicen que es un acto político". Para remachar: "Esto es un acto ciudadano, por político. ¿Qué sería de nosotros sin la política?". Y su homenaje a Manolo Rojas: "Los socialistas nos sentimos orgullosos de Manolo Rojas, no sólo porque fuera socialista, sino, además, por ser patrimonio de todo Badajoz".
Tras los aplausos de rigor, intervendría Marisol Hinchado. Con gran entereza y sonriendo a diestro y siniestro. Aunque la procesión fuese por dentro, digo yo. Y se dirigió a la audiencia con un "¡Hola a todos!" y un "¡Hola, guapos!". ¿Será posible? Para agradecer a continuación a todos por su asistencia y su cariño. Lo mismo que al escultor, a Estanislao, que reflejó muy bien a su marido: "Miradlo bien, sí, es Manolo". Al retirarse, entre la ovación de los asistentes, la buena de Marisol no pudo reprimir unas lágrimas. Demasiado para el cuerpo, colegas.

JUAN CARLOS R. IBARRA
A continuación, la temperatura subiría varios grados cuando cogió el micro Juan Carlos Rodríguez Ibarra, anterior presidente de la Junta y todavía secretario general de su partido. Y después de las gracias de rigor, diría que "éste es un acto de recuperación de la memoria". Y, recordando al fallecido Manolo Rojas, dijo que "la muerte mejora al muerto". Porque "yo conocí bien a Manolo Rojas, menos que su mujer y sus hermanos, claro", de quien resaltó "su preocupación, su inquietud y su responsabilidad", para hacer de Badajoz "la ciudad más importante de Extremadura". Y frase para enmarcar: "Fue el alcalde que hizo posible que los barrios levantaran la cabeza". Y Juan Carlos cogió el fusil, dialéctico, se entiende, como si estuviéramos en campaña electoral: "Hoy día los barrios han sido vencidos por la derecha más reaccionaria en Extremadura", porque "ellos lo que quieren es vencer". Por eso "hace falta recuperar la memoria política de Manolo Rojas".
Y, atención, damas y caballeros, jóvenes y jóvenas, jubilatas y pensionistas: "El alcalde más importante que ha tenido esta ciudad en toda su historia". Así,
ex cathedra, sin modestia aparte ni nada. Y me llevé las manos a la cabeza, como si la gente en esta ciudad no tuviera memoria. Al recordar, entre otros pormenores,
que Manolo Rojas fue defenestrado por los suyos en 1991, que le hicieron la cama. Como si hubiéramos olvidado lo que dijo Rodríguez Ibarra en su momento, que "en el Ayuntamiento de Badajoz quienes gobernaban eran los brasileños de la Hering".
Momento desagradable para el abajo firmante, amigo de Manolo y de su familia desde los tiempos de la estancia de sus tres hijos en el colegio Juventud, que veía cómo la respetable figura de Manolo Rojas, con sus aciertos y sus errores, era manipulada con tal descaro.
Como pasó de puntillas por este asunto, al parecer, pecata minuta, Rodríguez Ibarra sí que tuvo arrestos para dar un viaje a los jóvenes socialistas, "porque, incomprensiblemente, Manolo Rojas no tiene una web en Internet". Y, final: "A Manolo lo quiero y lo seguimos queriendo". Una ovación de gala despediría sus apasionadas palabras.

GUILLERMO F. VARA
Le seguió en el uso de la palabra, en un tono templado y cordial, cercano y profesoral, muy diferente del de su predecesor, Guillermo Fernández Vara, actual presidente de la Junta de Extremadura, que dijo: "Manolo tenía algo especial: el alcalde que más ha hecho soñar a los pacenses". Y es que "Manolo te hacía pensar en Badajoz". Y una frase lapidaria: "A Manolo le gustaba una ciudad de barrio, no una ciudad de urbanizaciones". Y terminó diciendo cuál sería el mejor homenaje que se le podía hacer hoy a Manolo: "El mejor homenaje que le puede hacer la gente progresista, es que un compañero o compañera vuelva a ser alcalde de Badajoz". Otra salva de aplausos rubricaría su discurso.


Con lo que se dió paso a que la gente se fundiera en mil y un abrazos y besos, felicitaciones sin cuento a la familia Rojas-Hinchado, miles, qué miles, millones de fotos delante del busto de Manolo Rojas, canciones de la Coral, incluso ese estribillo que encandilaba al que fue alcalde de la ciudad, de cuando sus reconocidos esfuerzos en pro del Carnaval de Badajoz, la fiesta más importante de Extremadura y el tercero de España, según pregonaban los eslóganes de la época:

¡Eo, Badajoz, Badajoz, Badajoz!
¡Eo, Badajoz, Badajoz, Badajoz!
¡Eo, Badajoz, Badajoz, Badajoz!
¡Eo, Badajoz, Badajoz, Badajoz!

EPÍLOGO
Y esto es lo que sucedió en el atardecer del 27 de mayo, día de San Agustín de Canterbury, en la inauguración de un busto de Manolo Rojas, alcalde que fue de Badajoz (1983-1991), en el Parque de San Fernando y Santa Isabel, a un tiro de piedra de la Estación de FF. CC., obra de Estanislao García, a los ocho años de su muerte y un día antes de que hubiera cumplido los 63 años, en un acto que discurrió entre la fiesta y el mitin, con la gente guapa del PSOE y cientos de personas de toda clase, condición y procedencia arropando a su familia. He dicho.

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