Pedro:
La mala conciencia política puede ser remota (y,
por tanto, no imputable a los políticos actuales) o próxima (y, entonces, sí que
puede ser imputable). Me explicaré.
Se están desarrollando en estos días en
nuestra ciudad dos hechos de reconocimiento político a dos hijos de
Badajoz, separados en el tiempo por más de doscientos años. Son
dos Manolos, Manuel Godoy Álvarez de Faria (1767-1851), posiblemente el más
grande político que haya parido esta humilde ciudad, que acumuló cargos, títulos
y dignidades como ninguno otro. La mitad de su vida la pasó en el
exilio y murió en París, donde reposan sus restos, a punto de ser trasladados
a nuestra ciudad (plaza de San Atón, donde se llevan a cabo las obras
pertinentes para dar cobijo a sus despojos y a una estatua del personaje,
obra de nuestro insigne escultor Luis Martínez Giraldo). Todo ello de la mano
de nuestras autoridades municipales, que, aceptando algunos planteamiento
ciudadanos, tomaron la iniciativa para lavar la mala conciencia que han
debido sentir todas las corporaciones que le precedieron por la falta de
reconocimiento público a un hijo tan preclaro, y que la Historia está
poniendo ahora en su lugar.
Pero aquí viene la ley del péndulo, aunque Godoy ya tenía algún mínimo reconocimiento de que una calle (Barriada de La Estación, primera a la izquierda, según se sube por
Carolina Coronado) llevara su nombre. Ahora se traen los restos, se levanta un
monumento en un lugar principalísimo de la ciudad; todo muy bien hasta aquí,
pero es que, en un exceso de celo (de ahí lo del péndulo), la calle prolongación
de la calle Dosma, en el PERI de Prim, ya tiene nombre: su rotulación dice
"PRÍNCIPE DE LA PAZ Manuel Godoy Álvarez de Faria". O no llegamos o nos pasamos.
La otra "mala conciencia" (y ésta sí es
actual) viene, en mi opinión, con el que fue nuestro Alcalde, Manuel
Rojas Torres, hombre popular donde los haya y al que su propio partido lo
defenestró. Posiblemente, ese partido político, movido por sus bases pacenses, se
hayan visto en el brete de rehabilitar la figura de Manolo Rojas. De suerte que
ahora la más importante avenida de la Ronda Norte lleva su nombre, la Sala de
Prensa de la Diputación Provincial lleva su nombre, el Palacio de Congresos de
Badajoz lleva su nombre, y, por último, en un Parque de la Barriada de La
Estación acaba de inaugurarse una estatua-monumento a Manuel Rojas
Torres.
Lo dicho, o no llegamos o nos pasamos.
Saludos.
José Antonio Carretero Vega
ja.carreterovega@gmail.com