Manuel Godoy, un badajocense ilustrado (II)

Por El Avisador - 19 de Mayo, 2008, 16:43, Categoría: General

Manuel Godoy se arrimaba a los personajes de valía y los exaltaba. Francisco de Goya le debe su nombramiento como pintor de Cámara y, según cita Bullón de Mendoza en su estudio sobre el “Príncipe de la Paz”, “... Adquiriéndole numerosos lienzos, entre ellos dos de los más famosos: La Maja Desnuda y La Maja Vestida, los que Lafuente Ferrari se inclina a considerar como encargos personales suyos”.
Otros protegidos fueron el escritor Juan Pablo Forner, al que Godoy nombró  fiscal del Consejo de Castilla, Juan Meléndez Valdés y el más crítico autor de comedias, Leandro Fernández Moratín.
Aunque algunos intelectuales habían tenido roces con la Inquisición por sus escritos en materia religiosa, se enfrentó al alto y todopoderoso Tribunal sin vacilaciones, como en la causa formada contra el profesor de la Universidad de Salamanca, D. Ramón de Salas.

En materia de Hacienda, Godoy hizo recaer el peso de las medidas fiscales sobre los altos funcionarios y empleados, que disfrutaban de altísimas retribuciones, que fueron gravadas con un impuesto del 4%, y suprimió sueldos a los que tenían más de uno. Ahí fue a parar el coste de las guerras, sin que la inevitable imposición fiscal recayera sobre el pueblo menos favorecido, extremo que nos hace reflexionar sobre el impacto que tendría una medida similar en nuestro momento.
El sistema recaudatorio precisaba una nueva estructura. Godoy estudió y diseñó un sistema de impuestos que aún parecen revolucionarios, como “una contribución extraordinaria y temporal que se impuso sobre las rentas que proviniesen de arrendamientos de fincas rústicas y urbanas, censos, derechos reales y jurisdiccionales, etc. Por este impuesto se debía pagar un 6% de las cantidades percibidas por arrendamientos de tierras, quedando exentos de abonarlas los propietarios que las cultivasen directamente, y un 4% sobre las rentas procedentes de propiedades urbanas alquiladas”.

El Conde de Aranda, en pleno Consejo de Estado, cuestionó la capacidad de Manuel Godoy, echándole en cara su juventud, respondiéndole el Ministro: “... es cierto que tengo 25 años, pero trabajo catorce horas diarias, cosa que nadie ha hecho,  duermo cuatro y, fuera de las de comer, no dejo de atender a cuanto ocurre” (véase Historia de Carlos IV, de Andrés Muriel. Madrid, 1851); igualmente se crea  un impuesto del 15% “sobre todos los bienes raíces y derechos reales que adquieran las llamadas manos muertas, propiedades que se incorporaban a los mayorazgos y dominios eclesiásticos, por el lucro cesante que padece el público por el destino de estos bienes (Alfonso Bullón de Mendoza cita las Reales Cédulas de 8 de Septiembre de 1794 y 30 de Junio de 1795).


En al aspecto educativo, las acciones de Godoy son numerosas y de calado, cuyos efectos trascienden a la actualidad.
Detectada la necesidad imperiosa de una Escuela de Veterinaria, el propio Godoy se refiere a ella en sus “Memorias “, definiendo la necesidad de una escuela  fundamental y normal  instalada en los terrenos  y casas a la derecha de la Puerta de Recoletos, de Madrid, con una misión fundamental, aparte de las enseñanzas correspondientes: la de acudir a cualquier punto de España  donde se produjeran enfermedades epidémicas  y endémicas en los ganados.
De la Veterinaria, Godoy saltó a la Medicina, al crear en 1795 dos Centros importantes, como el Real Colegio de Medicina de Madrid y el Real Estudio de Medicina Práctico- Clínica, agregando, además, un Hospital que precisaba el Colegio de San Carlos.

Faltan en España textos de medicina y a su interés se deben las traducciones de famosas obras  extranjeras sobre Medicina y Farmacia, labor que completa con el pensionado por toda Europa de los más destacados valores españoles.
Continúa con la creación del Cuerpo de Ingenieros Cosmógrafos del Estado y el Observatorio Astronómico, más un taller de instrumentos astronómicos y una escuela pública para la enseñanza de esta ciencia, entidades que comienzan sus trabajos el 19 de Agosto de 1796, dos años antes de su primera caída.  
Tanto la Arqueología  como las Bellas Artes y sus especialidades fueron objeto de su atención. Las excavaciones en Cabeza del Griego (Cuenca), que pusieron al descubierto las ruinas de Ercavica, y la actividad de Calcografía Real, con la cual se implementó la Escuela de Bellas Artes, resultaron acciones importantes dentro de un contexto cultural innovador.

Sin embargo, donde se aprecia la sensibilidad  social del político es en la creación de la Escuela de Sordomudos, “...ninguna puerta estaba abierta  para la educación de estos desgraciados, que atravesaban hasta el fin los años de su vida sin ninguna formación religiosa ni cultural ..." (Memorias de Godoy). Una noche, hablando con Carlos IV --es conocido que el monarca no siempre aceptaba las propuestas de su ministro--  consiguió que al día siguiente fuera promulgado el decreto de erección de una Escuela  “... esta real y gratuita fue establecida sin demora en el  Colegio de Avapiés" (Memorias de Godoy ). Dada la importancia de su labor, pronto fue urgente inaugurar otra en Barcelona. La política social de Godoy  prosigue con la Real Cédula de 1794, de 20 de Enero, en protección de los expósitos, hasta ese momento privados de derechos civiles  y se dispuso “...que todos los expósitos de ambos sexos que hayan sido expuestos en las inclusas, como en cualquier otro paraje, sean tenidos por legítimos  para todos los efectos civiles, generalmente y sin excepción”.

Extremadura recibió importantes apoyos derivados de la política de Godoy, principalmente en lo concerniente a la Agricultura. El paso del ganado trashumante había generado un grave problema, al propiciar la ocupación indebida de inmensos territorios. Extremadura era una de las regiones más afectadas desde hacía siglos. Tan extrema era la situación en la España de Carlos IV que toda la región y sus recursos estaban bordeando la quiebra por causa de este problema, definitivamente zanjado por el Real Decreto de 24 de Mayo de 1793: “ ...después de tanto tiempo y de tantos pleitos ruidosos, la Extremadura fue restituida en todos sus derechos..., se mandaron deslindar las pertenencias de los ganaderos que se encontraron ser auténticas, con arreglo a la antigua Ley de Felipe II, expedida en Badajoz, y todo lo demás que había inculto fue mandado repartir los que descuajasen los terrenos, con exención de pagar diezmos durante diez años"  (Memorias de Godoy).

Mención y estudio aparte --que dejamos para otra ocasión-- merece la repercusión de la política de Godoy en tierras americanas, concretamente en Méjico. Ocasión es de decir y escribir que Godoy, igual que tuvo detractores, tuvo también defensores de su causa que no cejaron en pedir que se cerrara la herida abierta por Fernando VII, al formarle una causa que jamás demostró nada y que concluyó con una restitución de su honra y cargos, a pesar de que la cuestión económica no se resolvió antes de la muerte de Godoy, que no se atrevió a volver a España.

José Rabanal Santander
Escritor
peperabanal@yahoo.es

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)

Calendario

<<   Mayo 2008  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

Categorías

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog