Joaquín G. Manzanares, tras las huellas del Godoy bibliófilo

Por El Avisador - 15 de Mayo, 2008, 10:51, Categoría: General

El pasado martes pronunció una conferencia en la Feria del Libro Joaquín González Manzanares (JGM), titulada Godoy, bibliófilo. El acto, organizado por el Aula HOY, se había trasladado de su escenario habitual, el hotel HUSA-Zurbarán, al palacete de San Atón, creo, que con acierto. Y eso que hubo algunos despistados que no se enteraron del cambio y se largaron para Castelar, a pesar de la información que se dio.
Lleno hasta la bandera, con políticos, periodistas, académicos, bibliófilos, libreros, escritores, profesores, directores de Museos y Bibliotecas, familiares, amigos y residentes en Badajoz. Y es que JGM, marqués de Clot-Manzanares y otras hierbas, tiene en la ciudad de Badajoz, lugar donde nació --a mucha honra, como suele decir-- una legión de incondicionales desde sus tiempos de baranda supremo de la UBEx.
Presentaría la función el omnipresente, este año, Alberto González Rodríguez, a la sazón director y coordinador del Aula, además de cronista oficial de la Ciudad, doctor en Historia y biógrafo de Godoy.
Y hablaría elogiosamente del tal JGM, al que tildó "el hombre de las dos vidas: los libros y Extremadura". Y se quedó corto mi cronista oficial, porque de JGM se dice que tiene cuatro: además de las citadas, su familia y sus amigos.
Alberto haría después una reseña muy breve de la vida de Godoy, echando abajo algunos mitos de su leyenda negra, como el que era un ignorante, citando su condición de universitario. Estudios que --señaló con oportunidad-- realizaría en el mismo lugar donde se daba la presentación y la conferencia, el antiguo Seminario conciliar San Atón, único Centro de estudios superiores en Extremadura en su época, y dependiente de la Universidad de Salamanca, por cierto.

TODOS LOS LIBROS HABLAN
JGM, una vez dadas las gracias al presentador, al HOY, al Ayuntamiento de Badajoz y a sus muchos amigos allí presentes, hablaría de un asunto que le es muy caro: la bibliofilia. Porque "todos los libros hablan, y los antiguos, mucho más". Además de dar noticias sobre el autor, dice en qué año se hizo, quién fue el impresor, en qué ciudad se editó, las manos por las que pasaron, los detalles escritos en sus páginas, etc., etc. Recordando al personal "las miles y miles de horas, gozosas siempre, dedicadas a formar el Fondo Clot-Manzanares, hoy a disposición de los extremeños en la Biblioteca General de Extremadura, en Badajoz, precisamente". Con sus 13.000 ejemplares, 10.500 impresos (efímeros, grabados, fotografías, periódicos, revistas, libros y separatas) y 2.500 manuscritos. Y, ya de mi propia cosecha, referido a obras, editoriales y autores que remiten al patrimonio cultural extremeño: Benito Arias Montano, Bartolomé J. Gallardo, Manuel Godoy, Vicente Barrantes, Matías Ramón Martínez, Antonio Rodríguez-Moñino, Francisco Sánchez ("El Brocense"), Juan Donoso Cortés, José de Espronceda, Juan Pablo Forner, Antonio Reyes Huertas, el Marqués de Jerez de los Caballeros y los poetas Gabriel y Galán y Luis Chamizo, entre otros muchos.

Y, ya metido en harina, se ciñó en el paisano Godoy, el pacense más poderoso de todos los tiempos, adornado con todos los títulos y distinciones por el rey Carlos IV, en "un viaje en el tiempo". Y trasteando con el ordenata, que hacía una presentación de acuerdo con las NNTT, que mi JGM se confunde de tecla y sale la conferencia que había dado el día anterior en Cáceres, sobre El Brocense. Y allí que vemos a mi JGM pidiendo ayuda a algún técnico informático de la sala para sacarle del apuro. Y que aparece uno, un tal Manolo Cienfuegos, sobrino del recordado don Julio Cienfuegos, y en dos pantallazos puso el ordenata en regla. Los riesgos del vivo y el directo, solventados divinamente por uno de los muchos seguidores del tal JGM.

Y saca a colación un libro de Manuel Sánchez Marinero, de 1993, en el que, por vez primera, se cita a Manuel Godoy entre 240 grandes bibliófilos españoles, entre mecenas, políticos, eruditos, publicistas y demás, codeándose con gentes de la talla de Juan de Zúñiga, Bartolomé J. Gallardo, Vicente Barrantes y Antonio R. Moñino. Y mentar al tal Barrantes, natural de Badajoz y nacido, mira por dónde, en la misma casa que Godoy, fue como mentar a la bicha, pues fue uno de los principales detractores del valido de Carlos IV. ¡Quién lo iba a decir! Y luego seguiría por la senda histórica, con brevedad, sobre algunos aspectos que ya tratara su presentador, González Rodríguez, Alberto, ampliándolo a su afición tempranera por los libros, desde que iniciara sus estudios en el Seminario de San Atón, donde estábamos todos tan ricamente apoltronados.
Y en en un tono sosegado, profundo, aunque monocorde, mi JGM siguió desbrozando algunos de los acontecimientos principales de su vida, que ocurrieron "por estar en el sitio oportuno y en el momento oportuno". Con sus nombramientos de Príncipe de la Paz, Generalísimo de los Ejércitos y Gran Almirante, entre otros muchos, para caer en desgracia después del motín de Aranjuez y tener que vivir exiliado, hasta su muerte, en París, durante 43 años.

GODOY BIBLIÓFILO
Pero JGM fue más allá del Godoy histórico y político --que, reconoció, no era lo suyo--, pues quería dar fe del Godoy bibliófilo. Con sus libros, sus colecciones, sus ricas encuadernaciones, propias de la realeza, sus ex-libris... Dando la noticia de que en 1842, una gran parte de su biblioteca, pasó a la Biblioteca Real --después, Nacional (BN)--, concretamente, 5.046 volúmenes, que fueron a engrosar su Fondo General.
Y habló de los muchos y variados orígenes de sus libros, de la tarea ingente que queda por delante, localizar sus libros en la BN, "tarea muy difícil, comoencontrar una aguja en un pajar, pero que hay que acometer, para luego editar un Catálogo personalizado". También habló de su biblioteca, el mueble, repartida entre la BN y el Museo Arqueológico Nacional, por entonces unidos.
Y un dato que pocos conocen es que el Godoy ilustrado, al tiempo que formaba la suya, se dedicó a proveer de libros las muchas Instituciones que creó en vida, formando magníficas bibliotecas.
Y habló del Godoy autor, al que se le reconocen más de 40 obras, aparte de sus Memorias. Que escribiría a los 69 años, cuando llevaba 28 de exilio, una vez muerto Fernando VII, por respeto, y que, como de costumbre en él, hombre leal como pocos, las dedicó a su Rey, Carlos IV.

Finalmente, tuvo palabras de agradecimiento y de felicitación al Ayuntamiento de Badajoz, representado por la concejala de Cultura, Consuelo R. Píriz, sentada en primera fila, por haber hecho posible que Godoy, sus restos, vuelvan a casa. Y a Alberto G. Rodríguez, paladín de esta causa tan justa. Y, ¡cómo no!, despedida marca JGM, postrer homenaje a "aquellos que dedican su precioso tiempo en cultivar cosas aparentemente inútiles, como son los libros antiguos".
Ni que decir tiene que JGM recibió una prolongada salva de aplausos, con la gente puesta en pie, lo que le hizo saludar al respetable. Y sus ojos, con un brillo especial, demostraron que se había emocionado. En Badajoz, su casa, en la Feria del Libro, rodeado de libros y amigos, y hablando con autoridad de un paisano ilustre y bibliófilo, Godoy. Enhorabuena, muchacho. Ha sido un placer estar "en el sitio oportuno y en el momento oportuno". JGM dixit.

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