El pasado martes pronunció una conferencia en la Feria del Libro Joaquín González Manzanares (JGM), titulada Godoy, bibliófilo.
El acto, organizado por el Aula HOY, se había trasladado de su
escenario habitual, el hotel HUSA-Zurbarán, al palacete de San Atón,
creo, que con acierto. Y eso que hubo algunos despistados que no se
enteraron del cambio y se largaron para Castelar, a pesar de la
información que se dio.
Lleno hasta la bandera, con políticos,
periodistas, académicos, bibliófilos, libreros, escritores, profesores,
directores de Museos y Bibliotecas, familiares, amigos y residentes en
Badajoz. Y es que JGM, marqués de Clot-Manzanares y otras hierbas,
tiene en la ciudad de Badajoz, lugar donde nació --a mucha honra, como
suele decir-- una legión de incondicionales desde sus tiempos de
baranda supremo de la UBEx.
Presentaría la función el
omnipresente, este año, Alberto González Rodríguez, a la sazón director
y coordinador del Aula, además de cronista oficial de la Ciudad, doctor
en Historia y biógrafo de Godoy.
Y hablaría elogiosamente del tal
JGM, al que tildó "el hombre de las dos vidas: los libros y
Extremadura". Y se quedó corto mi cronista oficial, porque de JGM se
dice que tiene cuatro: además de las citadas, su familia y sus amigos.
Alberto haría
después una reseña muy breve de la vida de Godoy, echando abajo algunos
mitos de su leyenda negra, como el que era un ignorante, citando su
condición de universitario. Estudios que --señaló con oportunidad-- realizaría en el mismo lugar
donde se daba la presentación y la conferencia, el antiguo Seminario
conciliar San Atón, único Centro de estudios superiores en Extremadura
en su época, y dependiente de la Universidad de Salamanca, por cierto.
TODOS LOS LIBROS HABLAN
JGM, una
vez dadas las gracias al presentador, al HOY, al Ayuntamiento de
Badajoz y a sus muchos amigos allí presentes, hablaría de un asunto que
le es muy caro: la bibliofilia. Porque "todos los libros hablan, y los
antiguos, mucho más". Además de dar noticias sobre el autor, dice en
qué año se hizo, quién fue el impresor, en qué ciudad se editó, las
manos por las que pasaron, los detalles escritos en sus páginas, etc., etc.
Recordando al personal "las miles y miles de horas, gozosas siempre,
dedicadas a formar el Fondo Clot-Manzanares, hoy a disposición de los
extremeños en la Biblioteca General de Extremadura, en Badajoz,
precisamente". Con sus 13.000 ejemplares, 10.500 impresos (efímeros,
grabados, fotografías, periódicos, revistas, libros
y separatas) y 2.500 manuscritos. Y, ya de mi propia cosecha, referido a
obras, editoriales y autores que remiten al patrimonio cultural
extremeño: Benito Arias Montano, Bartolomé J. Gallardo, Manuel Godoy,
Vicente Barrantes, Matías Ramón Martínez, Antonio Rodríguez-Moñino,
Francisco Sánchez ("El Brocense"), Juan Donoso Cortés, José de
Espronceda, Juan Pablo Forner, Antonio Reyes Huertas, el Marqués de
Jerez de los Caballeros y los
poetas Gabriel y Galán y Luis Chamizo, entre otros muchos.
Y, ya
metido en harina, se ciñó en el paisano Godoy, el pacense más poderoso
de todos los tiempos, adornado con todos los títulos y
distinciones por el rey Carlos IV, en "un viaje en el tiempo". Y
trasteando con el ordenata, que hacía una presentación de acuerdo con
las NNTT, que mi JGM se confunde de tecla y sale la conferencia que
había dado el día anterior en Cáceres, sobre El Brocense. Y allí que
vemos a mi JGM pidiendo ayuda a algún técnico informático de la sala
para sacarle del apuro. Y que aparece uno, un tal Manolo Cienfuegos,
sobrino del recordado don Julio Cienfuegos, y en dos pantallazos puso
el ordenata en regla. Los riesgos del vivo y el directo, solventados
divinamente por uno de los muchos seguidores del tal JGM.
Y saca a
colación un libro de Manuel Sánchez Marinero, de 1993, en el que, por
vez primera, se cita a Manuel Godoy entre 240 grandes bibliófilos
españoles, entre mecenas, políticos, eruditos, publicistas y demás, codeándose
con gentes de la talla de Juan de Zúñiga, Bartolomé J. Gallardo,
Vicente Barrantes y Antonio R. Moñino. Y mentar al tal Barrantes,
natural de Badajoz y nacido, mira por dónde, en la misma casa que
Godoy, fue como mentar a la bicha, pues fue uno de los principales
detractores del valido de Carlos IV. ¡Quién lo iba a decir! Y luego
seguiría por la senda histórica, con brevedad, sobre algunos aspectos
que ya tratara su presentador, González Rodríguez, Alberto, ampliándolo a su
afición tempranera por los libros, desde que iniciara sus estudios en
el Seminario de San Atón, donde estábamos todos tan ricamente apoltronados.
Y
en en un tono sosegado, profundo, aunque monocorde, mi JGM siguió
desbrozando algunos de los acontecimientos principales de su vida, que ocurrieron "por
estar en el sitio oportuno y en el momento oportuno". Con sus
nombramientos de Príncipe de la Paz, Generalísimo de los Ejércitos y
Gran Almirante, entre otros muchos, para caer en desgracia después del
motín de Aranjuez y tener que vivir exiliado, hasta su muerte, en
París, durante 43 años.
GODOY BIBLIÓFILO
Pero
JGM fue más allá del Godoy histórico y político --que, reconoció, no era lo suyo--, pues quería dar fe del Godoy bibliófilo. Con sus libros, sus
colecciones, sus ricas encuadernaciones, propias de la realeza, sus ex-libris...
Dando la noticia de que en 1842, una gran parte de su biblioteca,
pasó a la Biblioteca Real --después, Nacional (BN)--, concretamente,
5.046 volúmenes, que fueron a engrosar su Fondo General.
Y habló de
los muchos y variados orígenes de sus libros, de la tarea ingente que queda por
delante, localizar sus libros en la BN, "tarea muy difícil, comoencontrar una aguja en un pajar, pero que
hay que acometer, para luego editar un Catálogo personalizado". También
habló de su biblioteca, el mueble, repartida entre la BN y el Museo
Arqueológico Nacional, por entonces unidos.
Y un dato que pocos
conocen es que el Godoy ilustrado, al tiempo que formaba la suya, se
dedicó a proveer de libros las muchas Instituciones que creó en
vida, formando magníficas bibliotecas.
Y
habló del Godoy autor, al que se le reconocen más de 40 obras, aparte
de sus Memorias. Que escribiría a los 69 años, cuando llevaba 28 de
exilio, una vez muerto Fernando VII, por respeto, y que, como de costumbre en él, hombre leal como pocos, las
dedicó a su Rey, Carlos IV.
Finalmente, tuvo palabras de
agradecimiento y de felicitación al Ayuntamiento de Badajoz,
representado por la concejala de Cultura, Consuelo R. Píriz, sentada en
primera fila, por haber hecho posible que Godoy, sus restos, vuelvan a
casa. Y a Alberto G. Rodríguez, paladín de esta causa tan justa. Y,
¡cómo no!, despedida marca JGM, postrer homenaje a "aquellos que
dedican su precioso tiempo en cultivar cosas aparentemente inútiles,
como son los libros antiguos".
Ni que decir tiene que JGM recibió una prolongada salva de aplausos,
con la gente puesta en pie, lo que le hizo saludar al respetable. Y sus ojos, con un brillo especial, demostraron que se había emocionado. En Badajoz, su casa, en la Feria del Libro, rodeado de libros y amigos, y hablando con autoridad de un paisano ilustre y bibliófilo, Godoy. Enhorabuena, muchacho. Ha sido un placer estar "en el sitio oportuno y en el momento oportuno". JGM dixit.