¿Os acordáis de la que se armó hace poco tiempo en Badajoz por el
asunto del carril-bus? Sí, cuando el Ayuntamiento acotó unos pasillos
reservados para los autobuses, taxistas y otros Servicios públicos en
algunas avenidas con mucho tráfico en la ciudad. Concretamente, en la
Ronda del Pilar y las avenidas de Colón y de Sinforiano Madroñero, que
ahora recuerde. ¡Cuántas protestas se oyeron! ¡Y cuántas lamentaciones!
Y nadie se acordaba de que había que meter en cintura a tantos
conductores incívicos, que hacen lo que les sale de las pelotas,
metiéndose por los carriles reservados al servicio público (SP).
Bueno, pusieron unos conos de goma y ¡hale!, han pasado unas semanas y todo el mundo de acuerdo. Ya no pía nadie. ¿Será posible?
Lo que cuestan los cambios en este pueblo. Todas las novedades, sean
las que sean, son recibidas con recelo y desconfianza. Y así no se
progresa, damas y caballeros. Que me acuerdo de los casos de El Corte
Inglés, el Gran Casino y, ahora, de la multinacional de las Grandes
superficies Rodamco, por los pagos de Caya, y la que se está montando
también. Y es que hay muchos pequeños y medianos comerciantes en esta
ciudad que prefieren ir tirando, aunque sea malamente, a mover el culo
del sillón, cuando hay que espabilarse, que la competencia siempre es
buena, venga de donde venga.