Estamos en el ecuador de la Feria del Libro y Pepe Vela, sin aparecer.
Que no hay quien lo vea, ni por camino ni por verea. El escritor
costumbrista pacense más famoso de las últimas décadas, ni está ni
parece que se le espera. ¿Dónde andará?, preguntan por doquier sus
amigos y amigas, que en Badajoz son legión.
Sí, ya sabemos que nuestro Pepe anda con el ánimo encogido estos
últimos años. Que siempre está pensando en las dolencias, los médicos y
el pastilleo. Y su figura, sin aparecer. Un tipo legal, caballeroso,
con sus ternos impecables, un par de tallas mayor que la suya, amigo de
sus amigos, santo y seña de la Feria del Libro pacense y que no sabemos
dónde anda. Y estamos en un sinvivir, que la Feria sin Pepe Vela no es
una Feria como Dios manda. Ya vengan Boris y Dragós, si me falta Pepe no es la misma.
Se llama José, Vela, por parte de padre, y Ordóñez, por parte de madre.
Pero le decís Pepe, fírmame este libro tuyo, y le vuelve la sonrisa de oreja a oreja. Y,
cogiendo carrete, te cuenta de un tirón cómo hizo el libro, y cómo son
sus personajes, y cuándo los entrevistó, y en qué calle vivían, y de
qué familia eran, y a qué se dedicaban sus abuelos y... ¡yo qué sé!
Y luego te saca su estilográfica, una Parker de las clásicas, y te hace
una dedicatoria de Premio Nobel, una que no te la hace nadie, llámense Boris o Dragós.
Por eso, si os topáis con Pepe Vela por esos andurriales, decidle que
en la Feria del Libro lo esperan. Sus amigos y amigas, que en Badajoz
son legión.