Ayer, domingo, a última hora, la Banda de Música del Ayuntamiento de
Badajoz, la que dirige desde hace ocho meses el valenciano Vicente
Soler Serrano, dio un extraordinario concierto en el palacete de la
Feria del Libro. Y eso que hacía una noche desagradable y fría, pues
lleno completo, colegas. Claro que, dentro del palacete se estaba de
puta madre, con aire acondicionado y tal. Y fuera, en la San Atón square, a pesar del frío, gente de pie y con el perro. Que a los animalitos no los dejan entrar. A pesar de que --dicen-- la música amansa a las fieras. Y entre los cerca de trescientos espectadores, mucha gente
de edad madura, pelo canoso, gafas de lejos y tal, de la tercera y
cuarta Edades, la abuelatura andante de este pueblo, vamos.
Como era la primera vez que la escuchaba, me
pareció una Banda muy completa, atacando numerosos temas populares,
taurinos, pasodobles, selecciones de zarzuela, boleros y demás. Tocaron
Gallito, pero Paquito chocolatero,
no. Que es un pasodoble para tocarlo en las Ferias del Libro de tercera
regional, no como en la nuestra, que es de Primera División, ¡vamos,
hombre!
Y el público, que premiaría con grandes aplausos cada intervención,
coreando algunos lances, levantándose al final para corroborarlo con
una prolongada ovación, lo que obligaría a saludar a toda la Banda y a
su director, el tal Vicente, nuevo en esta plaza, un músico ilustrado
de Benaguacil, de Valencia, la tierra de la paella, de las flores, de
la luz, del amor y de... los directores de orquesta. Que todos nos
vienen de allí. ¿Por qué será esta fijación?
Esperemos que nos dure. Vicente, muy bueno lo suyo. ¡Viva la Banda!