Convento de La Gracia: la Historia se adormece por el expolio (I)

Por El Avisador - 12 de Mayo, 2008, 0:18, Categoría: General

En mis ya numerosos escritos sobre la destrucción del patrimonio histórico de nuestra ciudad, tanto arquitectónico como antropológico, inmueble, etc., me he referido en no pocas ocasiones a cómo a partir del siglo XVIII, cuando mucha nobleza se hace cortesana y emigra a sus nuevas casas en Madrid o Sevilla, llevan en el fondo de sus baúles, la plata, las tallas de imágenes sagradas, libros, manuscritos, cálices y otros enseres. Además, sus carros van cargados y se alejaban de Jerez repletos de bajorrelieves, armarios y muebles artesanos, cuadros, campanas, libros y manuscritos, reliquias y no pocos tejidos, alfombras, ornamentos, lámparas..., todo de singular valor y antigüedad.

Otro tanto ha pasado cuando a lo largo de los siglos se han ido cerrando los conventos. Los que ya tenemos cierta edad recordamos la desgraciada salida de los Frailes del Corazón de María, en 1971, dando muestras de incivismo, pues no sólo se llevaron de los legendarios recintos de Aguasantas y San Agustín lo mejor que poseían a sus casas, con destino a otras provincias, sino que destruyeron sin miramiento alguno, sin pudor, las solerías, mármoles y azulejos, que decoraban el coqueto convento de San Agustín erigido allá en el siglo XVI.
Así, siglo tras siglo, aquellos bienes aportados por los vecinos que retornaban de largos viajes a la ciudad que les vio nacer, o frutos de las limosnas de los fieles, o de promesas, o producto de donaciones, etc. todo ello ha ido saliendo de Jerez de los Caballeros sin que nadie pusiera pie en pared para evitarlo.

EL CONVENTO DE NTRA. SRA. DE GRACIA
Me enteré casi por casualidad el pasado verano que se marchaban las monjitas amigas del Convento de La Gracia, el más antiguo, raíz de otros que en la ciudad estuvieron. Fue primero beaterio y con casi seiscientos años a sus espaldas, así, sin que doblen las campanas, sin que la ciudad constituida en corporación se dé por enterada, sin que brote una lágrima, así, sin más, se van, se han ido ya cuando publico este artículo.
Pero no se van con lo puesto, pues la autoridad competente, ha decidido que desde el Convento de Santa Ana, de Badajoz, comience un trasiego, un ir y venir de furgonetas trasladando de sitio la historia de medio milenio para arrinconarla en espacios ajenos a Jerez, si que una comisión de nuestra ciudad haya participado en este hecho, si siquiera los párrocos ni otras autoridades eclesiásticas del arzobispado.

¿DE QUIÉN SON LOS BIENES DEL CONVENTO DE LA GRACIA?
Según la titularidad y la larga custodia de los mismos, han de pertenecer al propio convento los bienes con tanto cariño guardados, o tal vez al Obispado, a la iglesia oficial en definitiva. Pero, moralmente, todo lo que ese convento alberga lo ha proporcionado la ciudad.
Catalina Pinel, la fundadora, en 1434, empezó con nada. Fueron las limosnas, las donaciones, los regalos, quienes fueron haciendo que, a partir del 30 de mayo de 1491 en que se erigiese formalmente la Comunidad por Bula (Pia Deo) del Papa Inocencio VIII. Las religiosas han vivido gracias a sus esforzadas labores de bordado y con las ventas de las delicias practicadas en su obrador. Pero, sobre todo, por el apoyo popular. Una ayuda que les ha hecho sobrevivir, aún en los años tremendos de pestes, guerra, persecuciones y calamidades. Las monjas permanecieron siempre ahí, en su casa, arropadas por el pueblo, defendidas por los vecinos.

Feliciano Correa Gamero
Doctor en Historia
Cronista Oficial de Jerez de los Caballeros
felicianocorrea@terra.es

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