8 de Mayo, 2008
Asunto arreglado
Han bastado unas llamadas cruzadas para que Gema Merino, la gentil
secretaria del director general del HOY, subsanara el entuerto y me
haya asegurado otra invitación para la patronal. Para el acto de
presentación de Trazos,
suplemento literario del HOY, esta noche, en el MEIAC. Y el periódico,
que ha sabido estar a las altura de las circunstancias, aunque sea en
tan nimio detalle. Por lo que queda sin efecto mi crítica inicial, ya
sabéis, esa de que la economía prima por encima de todo en el HOY. Al
menos, en mi caso, no. Y es que rectificar es de sabios.
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Los Libros hablan, con Joaquín G. Manzanares, en Cáceres y Badajoz
Mi amigo Joaquín González Manzanares, marqués de Clot-Manzanares y otras hierbas (jgmanzanares@fondoclotmanzanares.com), empedernido bibliófilo, presidente de honor de la UBEx, pacense de pro y fundador del famosísimo Fondo Clot-Manzanares --a disposición de todos los extremeños en la Biblioteca de Extremadura, que quede claro--, me manda un correo en el que me anuncia que en los próximos días presentará dos conferencias, dos. No una, como el resto de los mortales, sino dos. Que manda huevos con el menda. Titulada Los Libros hablan, la primera será el próximo lunes, 12 de mayo, en el Aula HOY de Cáceres, y versará sobre Francisco Sánchez de las Brozas, El Brocense, a las 20,30 horas en el Salón de actos de Caja Extremadura, en la cacereña calle Clavellinas. Y el el martes, 13, en el Aula HOY de Badajoz, sobre La Biblioteca de Godoy, a las 21,00 horas, en la Carpa de la Feria del Libro de Badajoz.
EL BROCENSE Joaquín González Manzanares (JGM), conocido bibliófilo y apasionado del libro, ha reunido durante 30 años el Fondo Clot Manzanares, una colección de 13.000 volúmenes de tema extremeño que recientemente ha depositado en la Biblioteca de Extremadura. El conferenciante parte de su propia experiencia de coleccionista y bibliófilo, que busca escuchar lo que cada libro tenga que decirle para conocer cuál es su lugar dentro del patrimonio bibliográfico de Extremadura. Con varios ejemplos se ilustra esta sensibilidad especial que han de tener el escritor, el editor, el diseñador e impresor, el bibliófilo y el simple lector, para poder gozar de forma más completa del mundo libresco, y para extraer mayor información de cada ejemplar que llegue a sus manos. En Cáceres, la conferencia narrará por extenso el caso de un libro concreto en el que, por un lado, se dan datos engañosos (en este caso, el nombre del autor), y, por otro, se proporcionan suficientes elementos para que un oído atento pueda reconstruir la verdadera historia que el libro, al tiempo, oculta y narra. Se trata del Dictionario de vocablos castellanos aplicados a la propiedad latina, publicado bajo el nombre de Alonso Sánchez de la Ballesta, y que fue verdaderamente escrito por Francisco Sánchez de las Brozas, "El Brocense". Diversas pistas diseminadas por el texto, y un atento estudio de las condiciones de la imprenta de la época, hacen posible la identificación del verdadero autor, y permiten conocer más a fondo algunos rasgos de su personalidad.
MANUEL GODOY En Badajoz, la intervención de JGM se centrará en la biblioteca de Manuel Godoy, gobernante badajocense que empieza a ser recuperado del purgatorio político que ha padecido durante dos siglos, pero cuya bibliofilia no se ha puesto aún suficientemente de relieve. Los libros no solamente hablan sueltos, ejemplar por ejemplar, sino que adquieren nueva voz al formar parte de una colección, como testimonio de los gustos e intereses de su propietario. Los libros de Godoy nos hablan del interés del coleccionista particular, que busca reunir una biblioteca de calidad para el propio disfrute, pero también del gobernante ilustrado, que promociona de diversas formas la cultura libresca y usa los libros como herramienta de elevación de las instituciones y la educación de sus súbditos. La conferencia se cierra con algunas reflexiones sobre la moderna industria libresca, y el modo en el que los libros siguen hablando hoy a sus compradores y lectores, y finaliza con una invitación a escuchar con atención todo lo que hay en un libro, y a disfrutar todo lo posible de este maravilloso invento que son los libros.
Lo dicho, Los Libros hablan, vaya que si hablan, con Joaquín G. Manzanares, el 12, en Cáceres y el 13, en Badajoz. No se la pierdan, que está recomendada para todos los públicos.
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Klimt, de Raoul Ruiz, en El cine de los Jueves
Hoy, jueves, dentro del interesante ciclo El cine de los Jueves, se proyecta la película Klimt,
de Raoul Ruiz. Y no Fraude, una de Orson Welles, como había anunciado
por error, que la pondrán la próxima semana. Será en el Aula de Cultura
de la Caja Extremadura "Esteban Sánchez", en la avenida de Juan Pereda
Pila, nº 26, a partir de las 20,30 horas. El inefable José María Ródenas Pallarés (orsonrod@telefonica.net) me manda la papela, que, con mucho gusto, adjunto:
Ficha técnica
Título original: Klimt Producción: Austria - Francia - Rusia - Alemania, 2006 Guión y Dirección: Raoul Ruiz Intérpretes:
John Malkovich (Gustav Klimt), Verónica Ferres (Emilie Floge), Stephen
Dillane (secretario de Estado), Saffron Burrows (Lea de Castro) ... Duración: 1 hora y 35 minutos
Sinopsis
En
el año 1918, el pintor Gustav Klimt yace en su lecho de muerte. A
partir de ahí se recrean sus visiones febriles hasta el pabellón
austriaco de la Exposición Internacional, celebrada el año 1900 en
París, donde recibirá la medalla de oro por su obra y presenciaremos su
eterna pero platónica relación con Emilie Flöge y con una misteriosa
bailarina francesa.
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Memoria no histórica
Juan toma cada día el sol de la mañana en un banco de la plaza, y allí traba tertulia con Damián y hablan de sus cosas pasadas y presentes. --Me acuerdo --dice Juan-- del verano en el que toreó en la plaza del pueblo aquel torero sevillano que se llamaba..., ¿cómo se llamaba?, se llamaba... --Sí, hombre --corta Damián-- aquel moreno que parecía gitano, que ahora no me acuerdo del nombre... --¡Ese! Ahora se ve más el fútbol. El miércoles el Madrid le dio un buen repaso al Barça, con todo lo que juega ese moreno francés que se llama... Ese alto que vino de Inglaterra, ¿sabes quién te digo? --Sí, ése que es el mejor, sí, hombre, ése... ¡Con el labio saliente! ¿Cómo es?, a ver si me acuerdo..., si lo sabré yo... --Mientras más busca uno, menos te acuerdas, ocurre como en el concurso de la tele "Pasapalabra", que hace el presentador ese tan bueno, o sea, éste..., ahora no recuerdo su nombre..., bueno, tú sabes a quién me refiero. --Sí, a mí me pasa igual, ayer estuve viendo una película americana del Oeste de las antiguas, que trabajaban ése que coge el fusil como una pistola y le da vueltas, ése tan bueno que ha hecho tantas películas en Hollywood..., y la actriz esa que trabajó en "Lo que el viento se llevó", ¿sabes la que te digo?, sé el nombre de más, pero... --Sí, esa que dice lo de "A Dios pongo por testigo...", etcétera. --La misma. Que se llamaba la película..., la tengo en la punta de la lengua... ¿Cómo era? --Bueno, mañana te lo digo. Buenas tardes, Damián. --Buenas tardes, Juan.
José Larrey Martínez larrey4@yahoo.es
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Presentación de Trazos, suplemento cultural del HOY
He recibido un tarjetón del director del diario HOY, Julián Quirós
Monago, en el que me invita a la presentación, este jueves, del
Suplemento cultural Trazos,
que sale todos los domingos. En él se dice que estará a cargo del
notable escritor extremeño Luis Landero, el mismo que pregonará la
feria del Libro al día siguiente en la plazuela de San Atón. Será en el
MEIAC, a partir de las 20 horas. Tras lo cual será servido un vino de
honor.
Pero hay un problema, Houston. Y es que la invitación es válida para
una persona. Sólo una. Cuando en Badajoz, quien más, quien menos, acude
con la patronal o el maromo respectivos a este tipo de actos. Parece
que la economía manda por encima de todo en el HOY, que tiene que
controlar el acceso a sus actos públicos con copichuela, como éste. ¡C'est la vie!, que diría aquel francés, del París de la France.
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La Biblioteca de la Guerra de la Independencia, del marqués de Mayoralgo
El pasado 2 de mayo, día clave del Bicentenario de la Guerra de la Independencia (1808-2008),
se presentaba en Badajoz por todo lo alto la Biblioteca de la Guerra de
la Independencia del Ilmo. Jesús Medina Ocaña, marqués de Mayoralgo, con casa solariega en Cáceres, y patrón de Caja
Extremadura. Y el lugar elegido era uno de los mejores palacios de
Badajoz, el Provincial, sede de la Diputación, antiguo Casino de los
señores, magníficamente decorado con frescos del pintor de la tierra
Adelardo Covarsí. Y con tan alto motivo, el señor marqués vino
acompañado por su corte de ayudas de cámara, escribanos, ministriles,
chambelanes, edecanes y maestresalas, además de dos damiselas de buen
ver, Manoli Ambrona e Yvonne González, que cumplimentaron a la
concurrencia con las cortesías y miramientos habituales de la casa. La excusa, perfecta, fue la
firma del Tratado de Calatrava, por la que se entregaba el I Premio de investigación histórica José María Calatrava, Ciudades en guerra (1808-1812),
a una pareja de historiadores y archiveros de Mérida, la capital del
Imperio romano en Extremadura. Consistente en una bolsa con 6.000
euromachacantes, un millón de las antiguas pesetas, que se dice pronto,
a repartir como buenos amigos, que fueron a recaer en Alfonso Rodríguez
Grajera y Mª Magdalena Ortíz Macías, distinguidos investigadores
emeritenses.
MARQUÉS DE MAYORALGO Aprovechando que el Guadiana pasa por Badajoz, el
Ilmo. marqués de Mayoralgo se hizo acompañar de un par de historiadores
de alta prosapia, así como de las personas más notables de la ciudad.
En el primer caso, de los profesores Miguel Ángel Melón y Emilio La
Parra, de las Universidades de Extremadura y Alicante, respectivamente.
Y en el segundo, del Corregidor mayor de la ciudad, Miguel Celdrán
Matute, del preboste de la Diputación, Valentín Cortés Cabanillas, y de
uno de los jerifaltes culturales de la Junta de Extremadura, Francisco
Javier Alonso de la Torre. Así como de otras autoridades civiles y
militares de la ciudad, gente de la cultura local, medios de comunicación, generales, coroneles y capitanes con mando en
plaza.
Con
el paraninfo repleto de selecto público, era digna de admiración la
disposición del escenario para la firma del Tratado de Calatrava. Tras
los cinco intervinientes, al fondo, presidía un enorme cuadro de Su Majestad el
Rey, don Juan Carlos I de Borbón, a quien Dios guarde, con uniforme de Gran
Almirante de la Mar Océana, el pendón de la Diputación, con el escudo
de la provincia --un león rampante sobre una columna--, más las tres
banderas que manda el alto protocolo, las de Europa, España y
Extremadura. Y para ilustrar a los presentes hablaron con finas y
corteses palabras Valentín Cortés, Jesús Medina, Miguel Celdrán y
Miguel Ángel Melón, por este orden. Abundando en la importancia de la
ciudad de Badajoz y de la provincia de Extremadura, en general, como
teatro de operaciones en la Guerra de la Independencia. La cosa
empezaba bien, las razones para escoger la ciudad de Badajoz --plaza
fuerte fronteriza-- para la firma del Tratado convencieron al
respetable, lo que hizo que el público aplaudiera con gusto sus
intervenciones.
12 OBRAS, 12 Aprovechando
un receso, salió a la palestra Manoli Ambrona, la institutriz de la
Obra Social de Caja Extremadura en Badajoz, que dio lectura al Tratado
de Calatrava con mucha prestancia y prontitud, tal como las
presentadoras caras de los telediarios. Anunciando que fueron 22 las
obras presentadas, concediéndose el premio de 6.000 euros de vellón,
además de la publicación de la obra, a Alfonso Rodríguez Grajera y Mª
Magdalena Ortíz Macías, autores de Una ciudad en guerra. Mérida (1808-1812).
Pero había más. Y en una de las conclusiones finales del Tratado venía
el acuerdo, sugerido al oído de sus redactores por el Ilmo. Medina,
marqués de Mayoralgo, de publicar once obras más, las correspondientes
a cada ciudad y batalla objeto del estudio. Que, tras amplias
deliberaciones del Jurado, fueron las que siguen:
1. Badajoz 1811-1812, de Carlos Sánchez Rubio. 2. La ciudad de Jerez de los
Caballeros durante la Guerra de la
Independencia (1808-1812). Aproximación a las consecuencias del conflicto y repertorio documental, de Genaro González Carballo. 3. Ciudades en Guerra (1808-1812): La ciudad de Llerena y su partido en la Guerra de la Independencia, de Alfonso Emilio Gutiérrez Barba. 4. La traición del Duque de Wellington, de Luis Alfonso Limpo Píriz. 5. La Guerra de la Independencia en Cáceres, de Fernando Jiménez berrocal, Mª Jesús Teixidó Domínguez y Juan Carlos Martín Borreguero. 6.1808-1812. La Guerra de la Independencia en Coria. ¿El fin de una época?, de José Pablo Blanco Carrasco. 7. La Guerra de la Independencia en
Plasencia, de Fernando Flores del Manzano. 8. Trujillo y la Guerra de la Independencia (1808-1814). Un triste monumento de una ciudad desgastada, de Isabel Testón Núñez, Rocío Sánchez Rubio, Mª de los Ángeles Sánchez Rubio y Juan Luis de Orellana-Pizarro González. 9. Extremadura en la Guerra de la Independencia (1808-1814). Batalla de Arroyomolinos de Montánchez (Cáceres), de Francisco Javier Caballero Torino. 10. La Campaña de Medellín, de Jesús Maroto. 11. Días de Mayo, La Batalla de La Albuera, de Diego Rubio Rodríguez.
Doce tochos, doce, que formarán a partir de ahora la incipiente Biblioteca extremeña de la Guerra
de la Independencia.
Que bien podría subtitularse "Marqués de Mayoralgo". Por la
clarividencia y mecenazgo del Ilmo. Medina, nuestro prócer extremeño.
LECCIÓN MAGISTRAL Por último, intervendría Emilio La Parra, que daría una lección magistral, amena y documentada,
breve y pausada --La sublevación de los españoles contra Napoleón. Mayo de 1808--, sobre las causas remotas, los orígenes, la evolución del conflicto,
los personajes, los sucesos destacados y las principales consecuencias
de la Guerra en España, incluida la provincia de Extremadura, claro. Y,
entre otras conclusiones interesantes, supimos que la tan mentada y
cacareada Guerra de la Independencia contra los gabachos no arrancó el
2 de mayo, como todo el mundo se cree, incluidos los niños de nuestras
escuelas, sino el 23 (en España) y el 30, en Badajoz, con el asesinato
por las turbas del Capitán General de Extremadura, Conde de la Torre
del Fresno, al creerle que estaba conchabado con los franchutes. Y es
que la razón estaba en que, por esas fechas, nadie sabía a ciencia
cierta quién gobernaba en España, con Carlos IV y Fernando VII en
Francia, prisioneros de Napoleón, y Joaquín Murat, Duque de Berg y
cuñado de Bonaparte, sentando sus reales en Madrid, con sus tropas
sometiendo al pueblo llano a todo tipo de vejaciones, abusos y
fusilamientos.
RAZONES DE LA GUERRA Y nos hablaría el tal La
Parra de la gran atracción que esta Guerra ha venido ejerciendo entre
historiadores, novelistas y artistas plásticos (léase Goya). Pero, a
pesar de todo, hizo autocrítica. Que hay muchas lagunas, que queda mucho por averiguar.
Que hacen falta más biografías documentadas, y menos folletinescas,
sobre muchos de los grandes personajes de la Guerra, las vidas y
milagros de nuestros guerrilleros (El Empecinado, Espoz y Mina...),
sobre los anónimos héroes del 2 de mayo. Que hay escasez de noticias
sobre Agustina de Aragón, Manuela Malasaña..., sólo relatos a cual más
legendario. Que falta por historiar como Dios manda lo sucedido en
todas las regiones españolas, las repercusiones que tuvo en Europa y en
América... Así, un cuarto de hora poniendo pegas el profe. Para acercarnos después a las maneras en que se produjeron las
distintas sublevaciones y, finalmente, cuáles fueron los motivos,
razonados, que llevaron a los españoles a sublevarse frente a Napoleón
y su ejército, invencibles hasta entonces en Europa. Y adelantaría
algunas razones, pese al clima de desconcierto y confusión que se vivía
en España:
1ª. Restablecer a Fernando VII, El Deseado, y expulsar a las tropas de
Napoleón Bonaparte del territorio nacional. 2ª. Garantizar la continuidad de las leyes y las costumbres españolas. 3ª. Defender la Religión católica. 4ª. Proteger los hogares, las esposas, los hijos y las propiedades de los españoles.
NUEVA CONVOCATORIA Después
del 2 de mayo, vinieron el 3, el 8, el 12, el 20, el 30... 1809, 1810, 1815, 1820, 1825... Algo
sabemos, para eso están los libros de Historia. Pero es que a partir de
ahora, con la Biblioteca de la Guerra de la Independencia en Extremadura,
que subtitulo "Marqués de Mayoralgo", sabremos mucho más. Que nuestra
tierra fue escenario de hechos de armas y de gestas heroicas, y otras
no tanto. Y las podremos leer para saber qué pasó.
Sí, ya sé que de todas las obras seleccionadas habrá algunas que
adolezcan de una metodología rigurosa, que algunos de sus autores sean
sólo aficionadillos a la cosa histórica, que la documentación aportada
sea insuficiente, que falta por profundizar más en las biografías de
nuestros personajes, etc., etc. Pero ahí están, como punto de partida,
cubriendo parte del vacío bibliográfico existente. Y las próximas que
aparezcan, seguro que vendrán a complementar y a enriquecer las ya
editadas. Y digo
esto porque nuestro Ilmo. Medina, en su intervención primeriza, ya
anunció orbi et orbi la convocatoria del II Premio de investigación histórica José María Calatrava, Ciudades en guerra
(1808-1812). ¿Hay
quién dé más? no es una pregunta retórica, es el lema que debería
grabarse en el escudo nobiliario de los Mayoralgo, si es que no lo
tiene todavía. Sea lo que fuere, para quitarse el sombrero, don Jesús.
Enhorabuena.
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