Ya no puedo aguantar más. Un sinvivir me corroe desde los pies a la
cabeza. Y llevo unas semanas que vivo sin vivir en mí. Y la culpa la
tiene el aceite de girasol. Ese aceite adulterado, procedente de
Ucrania, que ha sembrado la desconfianza entre los consumidores y
comerciantes en Badajoz. Quedando desabastecido el mercado. Y no
sabemos qué marcas se deben comprar y cuáles, no. Un misterio, colegas.
Y cuando voy a la compra me encuentro que unos comercios no tienen
aceite de girasol. Y cuando lo encuentro en otros, no conozco las
marcas autorizadas y me quedo a la luna de Valencia. Y el ministro de
la cosa, Bernat Soria, y sus mariachis, que no sueltan prenda, callados
como putas. ¿Transparencia e información al consumidor, dice usted? ¡Y
te lo crees!