Jesús Poves, el conocido empresario de la tienda de confecciones del
mismo nombre, un comerciante guaperas y con cara de actor de cine de
los caros, uno que viste a la gente con gusto de Badajoz, se nos ha ido
a la guerra. Pero de la Independencia, colegas. Y es que, aprovechando
los fastos del Bicentenario de la Guerra de marras (1808-2008) por
estos pagos, ha tenido el buen gusto de decorar uno de sus escaparates
--concretamente, el que da a la avenida de Huelva, con soldaditos de
plomo de la época, amén de varios libros y enciclopedias abiertos sobre
el conflicto bélico. Y allí hay, en miniatura, claro, una treintena de
soldados, entre mariscales, brigadieres, mayores, alféreces, sargentos,
húsares, lanceros y otros soldados rasos, perfectamente caracterizados.
Lo dicho, Jesús Poves, de los Poves de toda la vida, se nos ha ido a la
guerra, pero de mentirijilla, con libros y figuritas de plomo decorado,
que conste.