En este bicentenario de la Guerra de la Independencia de la España
invadida por los ejércitos franceses de Napoleón, quiero traer a la
memoria colectiva la implicación de una pequeña población como Usagre
en el terrible conflicto bélico que asoló nuestros lugares y contra el
que el pueblo español luchó con todos los medios con que contaba (que
no eran muchos) para arrojar del país a los franceses. Hubo
combates contra el francés invasor de nuestro territorio sur de
Extremadura casi desconocidos para muchos, pero de gran importancia en
el contexto de la lucha que los aliados (británicos, españoles y
portugueses) sostuvieron con las tropas de Napoleón hasta hacer que
salieran de nuestro suelo.
Uno de estos combates fue la “batalla de Usagre”, del 25 de mayo de 1811, días después de la gran batalla de La
Albuera. En
todos los archivos, españoles, franceses e ingleses, se registra este
combate, siendo los británicos los que más abundante información
ofrecen de él.
Sucede que Usagre está situado junto al antiguo
Camino Real de Llerena a Villafranca, que no es otro que la vía romana
que enlazaba Hispalis con Emérita Augusta, y ésta va a ser la más
importante ruta de penetración del ejército francés de Andalucía para
atacar las plazas extremeñas. Ruta, por otro lado, que figura en un plano
francés de campaña, encontrado en Usagre, señalado con el número 23
(Cádiz-Mérida), del que tengo copia en mi poder.
Así pues, era el 3
de febrero de 1810, cuando por primera vez hace presencia en Llerena y
en Usagre el ejército mandado por el Mariscal Mortier, duque de
Treviso, que monta su cuartel general en Llerena y establece un
campamento para la caballería en la alameda de la Presa Honda de
Usagre, que es cerca cerrada situada a orillas de la rivera con
abundante agua para soldados y caballos. Además establecen una línea
estratégica militar siguiendo el curso del pequeño río, quedando este
asentamiento y Llerena como base logística para los ataques al interior
de Extremadura.
Mortier,
después de la primera campaña, regresa en otoño a su base de
Llerena-Usagre y allí permanece hasta la llegada del ejército del
Mariscal Soult, duque de Dalmacia, que opera en Andalucía y que ha sido
llamado para la toma de Badajoz.
De manera que el día 31 de
diciembre del año 1810, Soult, dividiendo sus fuerzas en dos columnas,
sube comandando la que lo hace en dirección a Monesterio, con
caballería, infantería y artillería; y por la vía de Constantina,
Llerena y Usagre lo hacen cuatro regimientos de caballería de dragones
bajo el mando del general Latour-Maubourg, que llegan a Usagre el día 3
de enero. En total, las fuerzas que trae Soult están compuestas por
1.959 artilleros y zapadores, 13.060 infantes, 5.387 jinetes y 34
piezas de artillería, y además 2.500 bueyes que son los que tiran de
los cañones y proyectiles. Las dos columnas francesas deben reunirse en
Almendralejo, una vez integradas con las fuerzas de Mortier, para ir al
asalto de Badajoz, pero como los cañones son arrastrados lentamente por
los bueyes, no llegan hasta días después y Soult pospone el asalto a
Badajoz y se dirige a Olivenza que es ocupada el día 22, y hasta el 26
no sitian las fuerzas francesas Badajoz. Pero por problemas en
Andalucía, Soult deja en el cerco a Mortier y regresa a Sevilla.
Mientras
tanto, en el mes de enero, en Usagre, el cabildo, que tiene que
suministrar víveres a los franceses, tiene agotados sus recursos y se
ve obligado a vender una tierra de propios de puro pasto y 20 encinas,
llamada Ahijadero Gordillo, de 356 fanegas, que compra la Marquesa
viuda de Encinares en 80.100 reales, pagados con entrega a los
franceses de 96’5 fanegas de trigo y pan, 251 fanegas y 3 cuartillas de
cebada, 17 bueyes, 300 carneros y 9 cuartillos de aguardiente, en los
meses de marzo y abril de aquél año de 1811. Usagre
soporta al ejército francés, que le arrasa sus más de veinte huertas y
destroza la alameda donde acampa la caballería, al tiempo que sirve de
almacén suministrador de víveres a las tropas del invasor.
El 11 de
marzo del año 1811, Badajoz fue ocupado por los franceses y, al poco,
sitiado de nuevo por el ejército aliado bajo las órdenes del general
inglés Beresford, y el mariscal Soult viene otra vez de Andalucía con
su ejército, haciendo presencia en Llerena el día 11 de mayo, para
alcanzar Villafranca el 14, pero esta vez las tropas de Soult no van a
llegar a Badajoz.
En el ínterin, el 9 de abril, había bajado en
acción de hostigamiento desde Villafranca a Usagre la caballería del
general Castaños, con 600 jinetes de húsares comandados por Penne
Villemur.
Soult detiene su marcha hacia Badajoz junto a La
Albuera, donde se van a enfrentar dos poderosos ejércitos, el francés y
el formado por los aliados británicos, españoles y portugueses, el 16
de mayo de 1811.
Después de la terrible batalla de La Albuera, Soult
se retira en la noche del 17 al 18 con su ejército hacia Llerena donde
llega el 23, la infantería de Godinot se queda en Villagarcía y la
caballería de Latour-Maubourg lo hace yendo en retaguardia lentamente
cubriendo la retirada hasta alcanzar Usagre. Mas los franceses son
perseguidos por una formación de 2.300 húsares y dragones de los
aliados, que en la batalla de La Albuera se ha integrado bajo el mando
del coronel inglés Sir William Lumley, y que va a atacar a la
caballería de Soult en Usagre. Tanto en La Albuera como en esta
batalla, el peso mayor de la lucha contra el enemigo común, lo asumen
los británicos, mejor pertrechados que la caballería portuguesa y la
española de Penne Villemur.
Así pues, cuando
regresan de Llerena los cuatro regimientos de dragones franceses a
Usagre con sus 3.500 jinetes por el camino real, al parecer
persiguiendo a alguna facción de caballería española que intercepta los
correos de Soult, los aliados esperan emboscados a los franceses.
Los
2.300 húsares y dragones aliados son comandados, como antes se decía,
por el inglés Lumley, que era un militar experimentado, habiendo luchado
en Irlanda, Egipto, Sudáfrica, en el Río de la Plata (Montevideo) y en
el asalto a Buenos Aires, Sicilia e Italia, en el segundo sitio a
Badajoz, en el asalto al fuerte San Cristóbal, en La Albuera y por
último lo va a hacer en Usagre. Mientras, las fuerzas francesas están
bajo el mando del prestigioso general Latour-Maubourg. El pueblo de
Usagre está situado en una colina, a la derecha de un pequeño río y con
unos fuertes bancales que lo separan de la otra orilla y solo tiene
salida en ese lado por un puente por el que se va al camino de Los
Santos. Y cuando se acercó Latour-Maubourg, Lumley se retiró del río.
La caballería francesa marchó a lo largo de la orilla derecha con la
intención de cruzar por la parte baja (Vado de la Luná) con la
caballería pesada. Pero antes de llevar a efecto este objetivo, el
general Bron, por imprudencia, pasó el río por el puente, con sus dos
regimientos de dragones y formando en línea más allá del puente se
dispuso a atacar a la caballería portuguesa que, en la subida a los
cerros de Santa Brígida, se encontraba visible. Bron avanzó hacia ellos.
Lumley, con los ingleses y españoles, estaba emboscado tras los montes,
y cuando consideró a tiro a los franceses abrió fuego con sus seis
cañones apostados estratégicamente acribillando al 3º y 4º regimiento
de dragones, a los que acometieron los aliados mientras el general
Madden (también inglés) y sus portugueses atacaron el flanco francés,
quedándolos destrozados en el primer choque, haciéndoles huir
hacia el puente y cayendo en el río hombres y caballos tratando de
salvarse por entre los jardines (huertos) a lo largo del lado del río.
Allí fueron perseguidos y sableados, hasta que los franceses en el lado
opuesto, viendo su angustia abrieron fuego de artillería y carabinas,
haciendo que los aliados suspendieran el ataque en el que hicieron a
los franceses 250 muertos y heridos y 78 prisioneros, por sólo 20
ingleses muertos, resultando la batalla de Usagre una victoria para los
aliados y una brillante acción del general Lumley.
José Larrey Martínez
Cronista oficial de la Villa de Usagre
larrey4@yahoo.es