27 de Abril, 2008

25-A: La gran noche de Grada

Por El Avisador - 27 de Abril, 2008, 19:19, Categoría: General

La noche del 25, día de San Marcos, "rey de los charcos", que dice el Refranero, no llovía ni había charcos, mira por dónde. Hacía una noche primaveral, espléndida, noche en que la revista Grada, la que lleva por bandera la divulgación del Ocio, el Deporte, la Cultura y la Integración por estos pagos, festejaba su primer añito de vida. Con la edición número 12 en la calle. Y para celebrarlo, nada mejor que una Gala en el Gran Hotel-Casino Extremadura, donde se dio cita una legión de promotores y colaboradores, empresarios y anunciantes, medios de comunicación e Instituciones, familiares y amigos, entre otras gentes de la sociedad y la cultura extremeñas. De Extremadura y de otras partes de España, además del Portugal rayano, por cierto. Con el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, a la cabeza. Contándose con la presencia de consejeros, concejales pacenses y cacereños, diputados, senadores, directores generales, sindicalistas de pro y gente VIP. Incluyendo un personaje de excepción, El Comendador, el excelentísimo don Manuel Rui Nabeiro, patriarca de Delta Cafés, empresa tan extremeña como portuguesa. Ellos, bien peripuestos y tal, con sus corbatas de ejecutivos de El Corte Inglés, y ellas, con modelitos que reiros de la pasarela Cibeles.
Y eran las 20,30 en punto cuando el equipo de recepción, a las puertas del Gran Hotel-Casino, saludaría a los invitados con besos, apretones de manos y miramientos mil. Con Paula García, Enrique Trabadela, José Antonio Lagar y el genial Mariano Mariano, de recepcionistas de gala.

EL ACTO
Pasando al salón Alcazaba, tendría lugar el acto de presentación, donde intervendrían, por orden de aparición en escena, Tomás Martínez, gerente del Gran Casino, José Antonio Lagar, Mariano Mariano, "padrino" de la revista, Manuel López Risco, presidente de Aprosuba-3, Consuelo R. Píriz, concejala de Cultura del Ayuntamiento pacense, y, finalmente, Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta.
Y, visto lo visto, sería el popular Mariano Mariano el "rey" de la Gala; qué pamplina
es esa de "padrino", el "rey", mire usted. Por su espontaneidad y su buen humor, sus golpes y ocurrencias, sus chistes y sus anécdotas, no exentos de socarronería, desparpajo y gramática parda. Como que en algunos momentos no se sabía bien si aquello era la fiesta de Grada o El club de la Comedia, por sus incisivos monólogos.
López Risco, entusiasmado, sin mirar al reloj ni nada, habló de la tarea que tienen entre manos con Aprosuba-3, en cuyos talleres, por cierto, se imprime Grada, cuyos últimos números están ofreciendo una calidad gráfica extraordinaria, sin nada que envidiar a otros talleres gráficos de ringorrango en la Región. Además de agradecer a todas las Instituciones, Junta, Diputación y Ayuntamiento, su apoyo hacia este colectivo, que está dando trabajo a numerosos discapacitados.
José Antonio Lagar, míster sonrisas, haría un discurso pinturero, plagado de guiños donde la amistad y el agradecimiento serían sus palabras claves. También hizo hincapié en que Grada se autofinancia en un 80 %, siendo los apoyos institucionales de sólo un 20 %. Agradeciendo la confianza que las muchas empresas de la Región y de Portugal han depositado en ellos. También tendría palabras de agradecimiento a los muchos colaboradores que tiene la publicación, de los que se sentía especialmente orgulloso.
Consuelo Rodríguez, por su parte, estuvo aseada y breve, cumpliendo divinamente su papel y justificando la ausencia del alcalde de la ciudad, Miguel Celdrán, por asuntos de agenda.

GRATÍSIMO AMBIENTE
Y Mariano Mariano, que, por cierto, se llama Mariano Rebolo Prieto y nació en San Roque, el barrio pacense de los "machas", se haría el dueño del cotarro, llamando a las cosas por su nombre y avisando de que en el próximo número de Grada tendrá una sección propia para dar caña sobre la accesibilidad de los minusválidos físicos, asunto sangrante todavía en muchos puntos de nuestra Región. Y anunció su primer objetivo: el aeropuerto de Badajoz-Talavera.
Y cuando se dirigió al presidente de la Junta no creáis que se cortó, no, hijo, no. Que le avisó: "De momento lo estás haciendo bien, pero a ver cómo sigues...". Pidiendo a continuación, como si fuera todo un presidente de la Asamblea, la suma de esfuerzos alrededor de su figura institucional, tanto de los que le han votado como de los que no.
Finalmente, intervino el presidente de la Junta, el tal Guillermo, quien, con su sosiego y lucidez habituales, sin despeinarse ni nada, se mostró encantado de haberse conocido asistiendo a este acto. Y apostó por "los valores de las cosas sencillas", cómo ésta de Grada, afirmando que "la cultura y el ocio son parte fundamental de la convivencia". Y se alegró de que en sus páginas no salieran los políticos: "No nos hagan caso a los políticos, seguid así". Guillermo dixit.

Y, aprovechando que el Guadiana pasa por Badajoz y por Puente Ayuda, junto a Olivenza, su pueblo natal, dijo que "ahora que no hay fronteras, la colaboración de Extremadura con Portugal, con el Alentejo y otras regiones cercanas, debería ser una constante, pues tenemos problemas comunes". Poniendo como ejemplo la presencia en el acto del Comendador de Campomayor, el empresario y mecenas Rui Nabeiro.
También tuvo tiempo de hacer autocrítica, que "los extremeños tenemos que creernos más lo que hacemos", que "lo que nosotros no hagamos por nuestros propios medios, no vendrán de fuera a hacérnoslo". Y también daría un viaje a los extremeños que piensan siempre en negativo, los que lo ven todo negro, negrísimo. A los que, "cuando llegan noticias buenas, no se las creen". Y puso el caso de la reciente EPA (Encuesta de Población Activa), donde, según los datos que maneja, "las dos únicas regiones donde bajó el paro durante el primer trimestre del año habían sido Extremadura y el País Vasco". Pues, nada, colegas, que es mentira, dicen los que los que siempre llevan puestas las gafas negras.

EL GUATEQUE
Todos se llevarían los aplausos de la concurrencia, cuando en esto que resuena la voz grave de Gene García, el "reverendo Gene", cantando jazz y soul americano, señal que daría paso al guateque gradiano. Y allí que comenzaría otra exhibición: la de los camareros de El mirador del Guadiana, el restaurante de la Casa, llevando por todas partes una selecta muestra de pinchos, vasitos, raciones, canapés y bocaditos. Con cerveza, refrescos y unos vinos con D. O. Ribera del Guadiana, Lar de Barros. Un blanco, uvas macabeo, chardonnay y sauvignon blanc, y un tinto, 100 % tempranillo. Y ambos, de las acreditadas Bodegas del mismo nombre, de Almendralejo, de la conocida familia García. A. R., naturalmente. Y la gente, formando corrillos, encantada de haberse conocido, pudiendo contemplar in situ una muestra de pintura, escultura y fotografía, para que no faltara de nada.
Y vemos cómo hay un par de fotógrafos que se dedican a captar escenas de grupo, parejas, tríos, etc. Y todo aquél que se movía, salía en la foto, no como decían algunos hace tiempo, que "el que se movía no salía en la foto". Pues, aquí, lo contrario, mire usted. Pero había varios corrillos en que aquello parecía salirse de madre, padre y muy señor mío. Y en uno de ellos reinaba Enrique Trabadela, más bonito que un San Luis, el guaperas de Grada, saludando y abrazando a diestro y siniestro. Rodeado de las mozas más guapas del sarao gradiense. Que todas querían hacerse una foto con él. El soltero de oro, el hijo de su madre, el yerno deseado, siempre con su sonrisa profidén por delante. Y me costó Dios y ayuda que viniera donde estábamos con la patronal, Cecilio Venegas, el patrono de los farmacéuticos pacenses, un cura y otros amigos, para saludarle, que no conocíamos al buen mozo, sólo por el movilata, que tiene tela. Y un paisano al lado, que oyó mis cuitas, me consolaría cuando me dijo que peor estaba él, que el tal Enrique sólo hablaba por teléfono con su mujer. Y con él, rien de rien. Pero ¿qué les dará, si puede saberse?

SUPERLAGAR
Y otro de los corrillos donde había que pedir la vez para entrar era el que protagonizaba José Antonio Lagar, en su silla de ruedas. El Fernando Alonso de los que llevan carrito por Badajoz, siempre a toda pastilla, colegas. Y sin casco ni leches. SuperLagar, uno que se conoce a medio mundo, que el otro está por caer. Y vengan fotos y más fotos con el prenda.

Pero la sorpresa de la noche me la llevaría con la presencia de un cura en nuestro corrillo. Aunque su cara me sonaba, no le conocíamos de nada. ¿El representante del Arzobispado? ¿Del Nuncio en España? ¿Del Vaticano, mismamente? Pues, nada, que era... ¡el cura de Cheles! Y de nombre Manolo, Lagar, por parte de padre, y García, por parte de madre. Lagar II, el vivo retrato de su hermano. Un tipo encantador, sencillote, el complemento ideal del del carrito en los tiempos de la infancia y juventud. Y ya sabéis dónde estoy, en Cheles, a vuestra disposición, espero vuestra visita. ¿Será posible? ¡Pero si lo acabábamos de conocer!
Y el otro personaje con quien pasamos un buen rato fue Cecilio Venegas Fito, el de la farmacia de la avenida de Huelva, presidente del Colegio oficial de farmacéuticos de Badajoz. Un tipo encantador y emprendedor. Que cae bien a todo el mundo y que, por un montón de iniciativas y proyectos originales, iba para presidente de los Colegios de España. ¡Que se lo propusieron y lo ha rechazado, colegas! Que como en Badajoz no se está en ningún sitio, parece que dijo mi farmacéutico favorito. Y siguiendo las cosas del Avisador, no te fastidia, que no se pierde una el tal Cecilio. Y la penúltima: llevar Grada a todos los pueblos pequeños de Extremadura, donde hay siempre una farmacia, a través de la valija del Colegio. Y por la cara, gratis total. Y mi Cecilio, la modestia personificada, que sonríe beatíficamente cuando le alabamos estas cosas.
Como tenía interés, pedí a uno de los camareros que me dijera el nombre del jefe de cocina y tal. Siempre es bueno saber con quién te juegas los cuartos cuando te ponen de comer y de beber. Y el camarero, en vez de traerme la tarjeta, que me trae... ¡al propio jefe de cocina en persona! Un tío joven, tipo armario, finas maneras. Un tal Antonio Caro, jovencísimo cordobés, de Palma del Río, que acaba de aterrizar en el restaurante de la Casa, El mirador del Guadiana, al que dimos nuestra enhorabuena.

DETALLES FINALES
Y al final, a la hora de recogernos, los últimos detalles de la noche gradiana. El Casino obsequió a la concurrencia
con tarjetas para tomar la penúltima en la cafetería de la Sala de juegos y Cafés Delta regalaría a todos los asistentes una bolsa, conteniendo diversos productos cafeteros e infusiones, marca de la Casa, además de una original taza de café, en cerámica decorada, de su colección "Fado. 100 años", y otros pequeños detalles, lo que supuso el broche de oro a la jornada.

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Barón de Larrey, cirujano de Napoleón

Por El Avisador - 27 de Abril, 2008, 0:23, Categoría: General

El cronista está inmerso en la tarea de celebrar de alguna forma el Bicentenario de la Guerra contra los franceses. Naturalmente, todas las versiones que se vayan a hacer de los episodios acaecidos en tan desventurado tiempo van a ser de venganza a doscientos años vista sobre los gabachos que osaron invadir nuestro país. Pero además de esto, no obstante, el cronista desea hacer justicia a uno de los franceses, si no el único, que puso su honor y bondad al servicio humano en aquella locura colectiva montada por el ido de Napoleón.

Quiero hablarles de Larrey, el Barón Larrey, de Jean Dominique Larrey, que algunos sabrán perfectamente que fue el cirujano jefe de los servicios médicos de Napoleón.
Se puede decir que Larrey fue el único hombre sensato en la loca aventura del Corso, acompañó a éste en todas las batallas por la geografía de Europa y África y era respetado y querido por todos los soldados. Larrey, que recorría el campo de batalla después de cada combate, iba con una ambulancia inventada por él, recogiendo a los heridos, tanto si eran franceses como si eran enemigos, para llevarlos a su hospital de campaña donde ejercía su sabiduría como cirujano salvando multitud de vidas. Se puede decir que Jean Dominique Larrey fue el fundador de la Cruz Roja.

Y a pesar de que Larrey nunca intervino al Emperador que, además, sólo fue herido en un pie en la batalla de Ratisbona, y Larrey asistió únicamente de espectador en la cura, Napoleón le dio el título de Barón de Larrey  y a su muerte le dejó cien mil francos, de él dijo que "había sido el hombre más virtuoso que había conocido".
El insigne Jean Dominique dejó escritos más de diez tratados de medicina. Los amigos del cronista, estudiantes de medicina, le hablaban del "Triángulo de Larrey", de la amputación por el "Sistema de Larrey", de la "Enfermedad de Larrey"..., y confiesa que le envanecía pensar que el célebre cirujano pudiese ser familiar antepasado suyo, pues sus tatarabuelos, por parte de padre, llegaron a Llerena a finales del siglo XVIII, huyendo de la Revolución Francesa.

Gustaría de contar otro día, como ampliación a la celebración del Bicentenario, una batalla casi desconocida. En ella se enfrentan 2.300 húsares y dragones aliados a 3.500 dragones franceses. La batalla se libra en el pueblo de Usagre y ganan los buenos.

José Larrey Martínez
Cronista oficial de Usagre (Badajoz)
larrey4@yahoo.es

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