La noche del 25, día de San Marcos, "rey de los charcos", que dice el
Refranero, no llovía ni había charcos, mira por dónde. Hacía una noche
primaveral, espléndida, noche en que la revista Grada, la que lleva por
bandera la divulgación del Ocio, el Deporte, la Cultura y la
Integración por estos pagos, festejaba su primer añito de vida. Con la edición número 12 en la calle. Y para
celebrarlo, nada mejor que una Gala en el Gran Hotel-Casino
Extremadura, donde se dio cita una legión de promotores y
colaboradores, empresarios y anunciantes, medios de comunicación e
Instituciones, familiares y amigos, entre otras gentes de la sociedad y
la cultura extremeñas. De Extremadura y de otras partes de España, además
del Portugal rayano, por cierto. Con el presidente de la Junta,
Guillermo Fernández Vara, a la cabeza. Contándose con la presencia de
consejeros, concejales pacenses y cacereños, diputados, senadores,
directores generales, sindicalistas de pro y gente VIP. Incluyendo un
personaje de excepción, El Comendador, el excelentísimo don Manuel Rui
Nabeiro, patriarca de Delta Cafés, empresa tan extremeña como
portuguesa. Ellos, bien peripuestos y tal, con sus corbatas de
ejecutivos de El Corte Inglés, y ellas, con modelitos que reiros de la
pasarela Cibeles.
Y
eran las 20,30 en punto cuando el equipo de recepción, a las puertas
del Gran Hotel-Casino, saludaría a los invitados con besos, apretones
de manos y miramientos mil. Con Paula García, Enrique Trabadela, José
Antonio Lagar y el genial Mariano Mariano, de recepcionistas de gala.
EL ACTO
Pasando
al salón Alcazaba, tendría lugar el acto de presentación, donde
intervendrían, por orden de aparición en escena, Tomás Martínez,
gerente del Gran Casino, José Antonio Lagar, Mariano Mariano, "padrino"
de la revista, Manuel López Risco, presidente de Aprosuba-3, Consuelo
R. Píriz, concejala de Cultura del Ayuntamiento pacense, y, finalmente,
Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta.
Y, visto lo visto,
sería el popular Mariano Mariano el "rey" de la Gala; qué
pamplina es esa de "padrino", el "rey", mire usted. Por su espontaneidad y su
buen humor, sus golpes y ocurrencias, sus chistes y sus anécdotas, no
exentos de socarronería, desparpajo y gramática parda. Como que en
algunos momentos no se sabía bien si aquello era la fiesta de Grada o
El club de la Comedia, por sus incisivos monólogos.
López
Risco, entusiasmado, sin mirar al reloj ni nada, habló de la tarea que
tienen entre manos con Aprosuba-3, en cuyos talleres, por cierto, se
imprime Grada, cuyos últimos números están ofreciendo una calidad
gráfica extraordinaria, sin nada que envidiar a otros talleres gráficos
de ringorrango en la Región. Además de agradecer a todas las
Instituciones, Junta, Diputación y Ayuntamiento, su apoyo hacia este
colectivo, que está dando trabajo a numerosos discapacitados.
José
Antonio Lagar, míster sonrisas, haría un discurso pinturero, plagado de
guiños donde la amistad y el agradecimiento serían sus palabras claves.
También hizo hincapié en que Grada se autofinancia en un 80 %, siendo
los apoyos institucionales de sólo un 20 %. Agradeciendo la confianza que
las muchas empresas de la Región y de Portugal han depositado en ellos.
También tendría palabras de agradecimiento a los muchos colaboradores
que tiene la publicación, de los que se sentía especialmente orgulloso.
Consuelo Rodríguez, por su parte, estuvo aseada y
breve, cumpliendo divinamente su papel y justificando la ausencia del
alcalde de la ciudad, Miguel Celdrán, por asuntos de agenda.
GRATÍSIMO AMBIENTE
Y
Mariano Mariano, que, por cierto, se llama Mariano Rebolo Prieto y
nació en San Roque, el barrio pacense de los "machas", se haría el
dueño del cotarro, llamando a las cosas por su nombre y avisando de que
en el próximo número de Grada tendrá una sección propia para dar caña
sobre la accesibilidad de los minusválidos físicos, asunto sangrante
todavía en muchos puntos de nuestra Región. Y anunció su primer
objetivo: el aeropuerto de Badajoz-Talavera.
Y
cuando se dirigió al presidente de la Junta no creáis que se cortó, no,
hijo, no. Que le avisó: "De momento lo estás haciendo bien, pero a ver
cómo sigues...". Pidiendo a continuación, como si fuera todo un
presidente de la Asamblea, la suma de esfuerzos alrededor de su figura
institucional, tanto de los que le han votado como de los que no.
Finalmente,
intervino el presidente de la Junta, el tal Guillermo, quien, con su
sosiego y lucidez habituales, sin despeinarse ni nada, se mostró
encantado de haberse conocido asistiendo a este acto. Y apostó por "los
valores de las cosas sencillas", cómo ésta de Grada, afirmando que "la
cultura y el ocio son parte fundamental de la convivencia". Y se alegró
de que en sus páginas no salieran los políticos: "No nos hagan caso a
los políticos, seguid así". Guillermo dixit.
Y,
aprovechando que el Guadiana pasa por Badajoz y por Puente Ayuda, junto
a Olivenza, su pueblo natal, dijo que "ahora que no hay fronteras, la
colaboración de Extremadura con Portugal, con el Alentejo y otras
regiones cercanas, debería ser una constante, pues tenemos problemas
comunes". Poniendo como ejemplo la presencia en el acto del Comendador
de Campomayor, el empresario y mecenas Rui Nabeiro.
También tuvo
tiempo de hacer autocrítica, que "los extremeños tenemos que creernos
más lo que hacemos", que "lo que nosotros no hagamos por nuestros
propios medios, no vendrán de fuera a hacérnoslo". Y también daría un
viaje a los extremeños que piensan siempre en negativo, los que lo ven
todo negro, negrísimo. A los que, "cuando llegan noticias buenas, no se
las creen". Y puso el caso de la reciente EPA (Encuesta de Población
Activa), donde, según los datos que maneja, "las dos únicas regiones
donde bajó el paro durante el primer trimestre del año habían sido
Extremadura y el País Vasco". Pues, nada, colegas, que es mentira,
dicen los que los que siempre llevan puestas las gafas negras.
EL GUATEQUE
Todos
se llevarían los aplausos de la concurrencia, cuando en esto que
resuena la voz grave de Gene García, el "reverendo Gene", cantando jazz
y soul americano, señal que daría paso al guateque gradiano. Y allí que
comenzaría otra exhibición: la de los camareros de El mirador del
Guadiana, el restaurante de la Casa, llevando por todas partes una
selecta muestra de pinchos, vasitos, raciones, canapés y bocaditos. Con
cerveza, refrescos y unos vinos con D. O. Ribera del Guadiana, Lar de
Barros. Un blanco, uvas macabeo, chardonnay y sauvignon blanc, y un
tinto, 100 % tempranillo. Y ambos, de las acreditadas Bodegas del mismo
nombre, de Almendralejo, de la conocida familia García. A. R.,
naturalmente. Y la gente, formando corrillos, encantada de haberse
conocido, pudiendo contemplar in situ una muestra de pintura, escultura y fotografía, para que no faltara de nada.
Y
vemos cómo hay un par de fotógrafos que se dedican a captar escenas de
grupo, parejas, tríos, etc. Y todo aquél que se movía, salía en la
foto, no como decían algunos hace tiempo, que "el que se movía no salía en la foto". Pues, aquí, lo contrario, mire usted. Pero había varios corrillos en que
aquello parecía salirse de madre, padre y muy señor mío. Y en uno de
ellos reinaba Enrique Trabadela, más bonito que un San Luis, el
guaperas de Grada, saludando y abrazando a diestro y siniestro. Rodeado
de las mozas más guapas del sarao gradiense. Que todas querían hacerse una foto
con él. El soltero de oro, el hijo de su madre, el yerno deseado,
siempre con su sonrisa profidén por delante. Y me costó Dios y ayuda
que viniera donde estábamos con la patronal, Cecilio Venegas, el
patrono de los farmacéuticos pacenses, un cura y otros amigos, para
saludarle, que no conocíamos al buen mozo, sólo por el movilata, que
tiene tela. Y un paisano al lado, que oyó mis cuitas, me consolaría cuando me dijo que peor estaba él, que el tal Enrique sólo hablaba por teléfono con su mujer. Y con él, rien de rien. Pero ¿qué les dará, si puede saberse?
SUPERLAGAR
Y otro de los corrillos
donde había que pedir la vez para entrar era el que protagonizaba José
Antonio Lagar, en su silla de ruedas. El Fernando Alonso de los que
llevan carrito por Badajoz, siempre a toda pastilla, colegas. Y sin
casco ni leches. SuperLagar, uno que se conoce a medio mundo, que el
otro está por caer. Y vengan fotos y más fotos con el prenda.
Pero
la sorpresa de la noche me la llevaría con la presencia de un cura en
nuestro corrillo. Aunque su cara me sonaba, no le conocíamos de nada.
¿El representante del Arzobispado? ¿Del Nuncio en España? ¿Del
Vaticano, mismamente? Pues, nada, que era... ¡el cura de Cheles! Y de
nombre Manolo, Lagar, por parte de padre, y García, por parte de madre.
Lagar II, el vivo retrato de su hermano. Un tipo encantador,
sencillote, el complemento ideal del del carrito en los tiempos de la
infancia y juventud. Y ya sabéis dónde estoy, en Cheles, a vuestra
disposición, espero vuestra visita. ¿Será posible? ¡Pero si lo
acabábamos de conocer!
Y
el otro personaje con quien pasamos un buen rato fue Cecilio Venegas
Fito, el de la farmacia de la avenida de Huelva, presidente del Colegio
oficial de farmacéuticos de Badajoz. Un tipo encantador y emprendedor.
Que cae bien a todo el mundo y que, por un montón de iniciativas y
proyectos originales, iba para presidente de los Colegios de España.
¡Que se lo propusieron y lo ha rechazado, colegas! Que como en Badajoz
no se está en ningún sitio, parece que dijo mi farmacéutico favorito. Y
siguiendo las cosas del Avisador, no te fastidia, que no se pierde una el tal Cecilio.
Y la penúltima: llevar Grada a todos los pueblos pequeños de
Extremadura, donde hay siempre una farmacia, a través de la valija del
Colegio. Y por la cara, gratis total. Y mi Cecilio, la modestia
personificada, que sonríe beatíficamente cuando le alabamos estas cosas.
Como
tenía interés, pedí a uno de los camareros que me dijera el nombre del
jefe de cocina y tal. Siempre es bueno saber con quién te juegas los
cuartos cuando te ponen de comer y de beber. Y el camarero, en vez de
traerme la tarjeta, que me trae... ¡al propio jefe de cocina en persona!
Un tío joven, tipo armario, finas maneras. Un tal Antonio Caro,
jovencísimo cordobés, de Palma del Río, que acaba de aterrizar en el
restaurante de la Casa, El mirador del Guadiana, al que dimos nuestra
enhorabuena.
DETALLES FINALES
Y
al final, a la hora de recogernos, los últimos detalles de la noche
gradiana. El Casino obsequió a la concurrencia con tarjetas para tomar
la penúltima en la cafetería de la Sala de juegos y Cafés Delta
regalaría a todos los asistentes una bolsa, conteniendo diversos
productos cafeteros e infusiones, marca de la Casa, además de una
original taza de café, en cerámica decorada, de su colección "Fado. 100 años", y otros pequeños detalles, lo que
supuso el broche de oro a la jornada.